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Sucesos

Dos investigados por una estafa de smishing bancario tras una denuncia en Camarzana de Tera

La Guardia Civil culmina la investigación "DEUMOON" con el bloqueo de una cuenta bancaria y la puesta a disposición judicial de dos hombres

La investigación se inició a partir de una denuncia presentada en el puesto de Camarzana de Tera.

La investigación se inició a partir de una denuncia presentada en el puesto de Camarzana de Tera. / G. C.

Benavente

La Guardia Civil de Zamora ha investigado a dos hombres como presuntos autores de un delito de estafa que habría afectado a una persona residente de la comarca de Benavente, con un perjuicio económico que supera los 6.700 euros. Los hechos se enmarcan en una modalidad delictiva conocida como “smishing bancario”, en la que se utilizan mensajes de texto y llamadas telefónicas para obtener datos confidenciales de las víctimas y operar en sus cuentas.

La denuncia inicial fue presentada en el Puesto de la Guardia Civil de Camarzana de Tera, desde donde se dio traslado de las actuaciones al Equipo de la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora. Esta unidad especializada en ciberdelincuencia asumió la investigación técnica del caso, centrada en el análisis de los movimientos económicos y de los canales utilizados para la comisión del fraude.

En el marco de la investigación 70-25 DEUMOON, los agentes realizaron un estudio detallado de las cuentas bancarias de destino del dinero estafado, así como de la documentación empleada para su apertura. Paralelamente, se llevó a cabo el análisis de la trazabilidad de las operaciones efectuadas con criptomonedas, con el objetivo de seguir el rastro del dinero y determinar su destino final.

Mandamientos judiciales

Tras estas gestiones, y una vez solicitados a la Autoridad Judicial los mandamientos oportunos, se procedió al bloqueo del dinero existente en una de las cuentas bancarias vinculadas a los presuntos ciberdelincuentes. Esta medida cautelar tuvo como finalidad asegurar los fondos y evitar su dispersión mientras se completaban las diligencias de investigación.

A finales del año pasado, los investigadores solicitaron la colaboración de agentes del Área de Investigación del Puesto de la Guardia Civil de Dolores (Alicante) y de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Lleida. El objetivo fue continuar las pesquisas en los lugares de residencia de los sospechosos, practicar las diligencias necesarias y proceder a su localización e identificación formal.

Como resultado de estas actuaciones, fueron puestos a disposición judicial dos hombres: uno de 25 años de edad, natural y afincado en Catral (Alicante), que cuenta con antecedentes policiales, y otro de 45 años, natural y residente en Lleida. Ambos figuran como investigados por un presunto delito de estafa relacionado con los hechos denunciados en Zamora.

En la actualidad, la investigación se considera finalizada, y las diligencias instruidas han sido remitidas al Tribunal de Instancia - Sección Civil y de Instancia - Plaza nº 2 de Benavente . Este órgano judicial será el encargado de continuar la tramitación del procedimiento conforme a la normativa procesal vigente y de determinar, en su caso, las responsabilidades penales que pudieran derivarse.

La modalidad de estafa

La estafa se encuadra en la modalidad conocida como “smishing bancario”, en la que se combinan las nuevas tecnologías con técnicas de ingeniería social. Mediante este procedimiento, los ciberdelincuentes buscan engañar a los usuarios para que faciliten datos confidenciales, instalen malware en sus dispositivos o accedan a enlaces maliciosos, lo que les permite obtener el control de cuentas o realizar operaciones económicas no autorizadas.

El modus operandi habitual en este tipo de fraude comienza con el envío de un mensaje de texto (SMS) en el que se suplanta la identidad de una entidad bancaria. En dicho mensaje se alerta a la víctima de supuestas transferencias o accesos no autorizados a su banca online. El SMS se inserta en la misma cadena de mensajes legítimos que la entidad bancaria ha enviado previamente al cliente, lo que incrementa la apariencia de autenticidad.

Posteriormente, la víctima recibe una llamada telefónica de una persona que se hace pasar por empleado de la entidad bancaria, quien le informa de la supuesta incidencia y le indica que, para solucionarla, debe facilitar los códigos que va a recibir vía SMS. En ese momento, los estafadores utilizan dichos códigos para validar operaciones en tiempo real y consumar la estafa.

Una vez obtenidos los códigos y el acceso operativo, los ciberdelincuentes suelen realizar transferencias inmediatas, operaciones a través de BIZUM, compras en comercios online o inversiones en criptomonedas. Estas transacciones se ejecutan con rapidez para dificultar su rastreo y recuperación, dispersando el dinero entre distintas cuentas y plataformas digitales.

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