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Patrimonio

La Villa Romana de Orpheus de Camarzana de Tera acusa los daños por humedades e inundaciones desde 2018

La Junta está a punto de adjudicar las obras del proyecto de ejecución, que diagnostica el riesgo grave que corren los mosaicos y señala el alcantarillado como principal problema

Estado de uno de los mosaicos de la Villa de Orpheus afectados por el agua y la humedad.

Estado de uno de los mosaicos de la Villa de Orpheus afectados por el agua y la humedad. / A. E.

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Benavente

Filtraciones de agua desde el alcantarillado, goteras desde la cubierta, aguas colgadas, condensaciones, humedades en muros, e inundaciones interiores (tres tan solo en 2022) cuando llueve torrencialmente. La Villa Romana de Orpheus en Camarzana de Tera acumula y acusa daños en los mosaicos desde 2018, según pone de manifiesto el proyecto básico y de ejecución cuyas obras está a punto de licitar la Junta de Castilla y León para recuperar el yacimiento y eliminar los efectos de la humedad y las causas que los provocan.

"Los continuados procesos de inundación, secado y limpieza a la larga significarán la destrucción de las frágiles teselas de arcilla cocida a baja temperatura y alterarán las superficies de las de naturaleza vítrea", señalan las conclusiones del diagnóstico.

La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León adjudicará en breve las obras de eliminación de humedades en la Villa Romana de Camarzana de Tera con un presupuesto base de licitación de 299.924,90 euros (247.871,82 euros sin impuestos) y un plazo de ejecución previsto de seis meses si el procedimiento no queda desierto como ocurrió en 2024. La presentación de ofertas se cerró el pasado 24 de noviembre.

Aspecto de una de las estancias del yacimiento tras los episodios de inundacion por lluvias torrenciales.  | P. E.

Aspecto de una de las estancias del yacimiento tras los episodios de inundacion por lluvias torrenciales. | P. E. / Proyecto de Ejecución

El diagnóstico técnico incluido en el proyecto redactado en junio por el restaurador y arquitecto Fernando Guerra-Librero, identifica como primera causa de las humedades filtraciones puntuales procedentes de la red de alcantarillado municipal: inspecciones con cámara han detectado roturas del colector, desnivelaciones y sellados mal ejecutados en el tramo que discurre frente al yacimiento, ausencia de pozos de registro cercanos y la necesidad de renovar el tramo afectado a una profundidad de 1,60 metros respecto a la cota más baja, lo que facilita la entrada de agua al yacimiento y explica las inundaciones recurrentes.

El informe técnico incluido en el proyecto de actuación de 394 páginas, señala que la humedad del terreno es otro origen relevante: estudios topográficos, sondeos geotécnicos y tomografías eléctricas muestran que el nivel freático está demasiado profundo para explicar las humedades por capilaridad, pero que existe una acumulación de agua en la primera capa de rellenos que, al apoyarse sobre una capa de arcilla limosa, impide el drenaje y provoca infiltraciones hacia el yacimiento por la inclinación natural del terreno; las estancias construidas sobre arcillas son las primeras en manifestar manchas y colonización biológica.

La Villa de Orpheus acusa los daños por humedades e inundaciones desde 2017

La Villa de Orpheus acusa los daños por humedades e inundaciones desde 2017

La lista de problemas hídricos es larga y el proyecto identifica además la esquina noreste del yacimiento como punto crítico por la existencia de dos edificaciones anexas en mal estado que impidieron ejecutar una zapata corrida en 2018 y que actúan como entrada recurrente de agua hacia las zonas más altas del yacimiento.

En relación con la cubierta, la inspección aérea realizado detectó encuentros constructivos insuficientes con edificaciones colindantes y acumulación de suciedad en canalones; una lámina y la bandeja longitudinal instaladas en intervenciones previas presentan defectos de solape, pendientes insuficientes y puntos de embolsamiento que generan goteos sobre el yacimiento, además de una arqueta final de desagüe que aparentemente no está conectada a la red de saneamiento.

Hace siete años

Desde la intervención de restauración realizada en 2018, los técnicos han constatado la persistencia de los mismos problemas de humedad en la Villa Romana de Camarzana de Tera. El programa de mantenimiento y el control efectuado en mayo de 2019 ya reflejaban la presencia de filtraciones y acumulaciones de agua en el yacimiento.

A partir del año 2021, la entrada masiva de agua en la zona inferior del yacimiento se ha producido de forma periódica cada vez que se han registrado lluvias torrenciales. Estos episodios han afectado directamente a las estancias más bajas, donde se encuentran mosaicos y estructuras murarias de gran fragilidad.

El proceso de inundación, descrito como de efectos catastróficos para la conservación, ha incrementado su frecuencia. En el año 2022 se produjeron tres episodios: uno en mayo y dos en octubre. La reiteración de estas incidencias confirma la vulnerabilidad del yacimiento frente a fenómenos meteorológicos intensos.

Los continuados procesos de humectación y secado derivados de las inundaciones, junto con las posteriores limpiezas, representan una amenaza directa para los mosaicos. El informe advierte que las teselas de arcilla cocida a baja temperatura corren riesgo de destrucción, mientras que las superficies de naturaleza vítrea pueden sufrir alteraciones irreversibles.

Otra imagen en la que puede apreciar la repercusión de los efectos del agua.

Otra imagen en la que puede apreciar la repercusión de los efectos del agua. / A. E.

Además, los mecanismos de disolución y precipitación de sales provocados por la presencia constante de agua son altamente dañinos para los materiales pétreos del yacimiento. Estos procesos químicos generan eflorescencias y depósitos que comprometen la estabilidad y la integridad de las estructuras arqueológicas, según recogen los documentos de diagnóstico del proyecto.

El documento concluye que la combinación de inundaciones, secados y limpiezas repetidas, junto con la acción de las sales, constituye un riesgo grave para la conservación de los mosaicos y estructuras murarias, lo que exige medidas específicas de intervención y mantenimiento para garantizar la preservación del conjunto.

Cinco orígenes de las humedades con distintos grados de gravedad

El informe técnico sobre el estado de la Villa Romana de Camarzana de Tera identifica como problema extremadamente grave las filtraciones procedentes de las arquetas, albañales y alcantarillado. La pérdida o defectos de sellado en los entronques de conducciones, prácticamente confirmados, afectan a todo el nivel inferior del yacimiento, especialmente a las estancias 2, 3, 4 y 5, provocando inundaciones. A ello se suman roturas de albañales y aperturas de empalmes, aún sin confirmar, que podrían causar el descalce de la cimentación de la fachada sur y de la cubierta, así como la disgregación y pérdida de materiales.

El segundo origen de gravedad es la presencia de aguas colgadas, confirmada por los estudios. Se trata de agua libre subterránea que discurre por encima de un estrato de arcillas y que, en momentos de grandes lluvias, asciende a la superficie por zonas más permeables. Este fenómeno provoca disgregación de materiales arqueológicos, eflorescencias salinas, pérdida de adherencia entre el manto teselar y el núcleo, y estratos de concreciones de carbonatos y sulfatos entre las teselas, bajo ellas y sobre ellas. La afección se considera grave y afecta especialmente a la estancia 5, la más profunda del yacimiento.

Plano que refleja (en colores) todas las zonas dañadas del yacimiento.

Plano que refleja (en colores) todas las zonas dañadas del yacimiento. / A. E.

El tercer problema, de carácter serio, está relacionado con la cubierta del edificio que protege el yacimiento. Se han confirmado goteras provocadas tanto por filtraciones a través de la cubierta como por condensaciones en la estructura metálica, inadecuadamente recogidas por la bandeja longitudinal. Estas incidencias se producen de forma puntual en todo el yacimiento, con menor incidencia que las anteriores, pero igualmente comprometen la conservación.

El cuarto origen corresponde a filtraciones a través de medianeras con edificios colindantes y otros puntos de contacto. Se han confirmado filtraciones por el muro de cerramiento del este y por el patio del edificio anexo, que generan eflorescencias salinas y problemas estéticos. También se señalan filtraciones a través de la junta entre la acera y la fachada sur del edificio, aún sin confirmar, que podrían provocar disgregación de enfoscados, pinturas y problemas de salubridad. La afección se considera menor, al afectar principalmente al edificio protector y no directamente al yacimiento.

El quinto conjunto de problemas se relaciona con el sistema de recogida y evacuación de pluviales, condensaciones y saneamiento del edificio. Entre las incidencias confirmadas figuran la apertura de juntas de la bandeja que recoge las condensaciones, que desagua mediante un cable, y la acumulación de suciedad en canales de limahoyas de la cubierta, ambas consideradas serias. También se han confirmado roturas de tuberías y problemas de juntas, de menor incidencia. Otros aspectos, como la derivación del agua de lluvia de tres cuartas partes de la cubierta a una sola arqueta o el desagüe de la alcantarilla del vértice oeste, están confirmados, pero sin certeza de que causen problemas. La afección se describe como puntual en todo el yacimiento

El proyecto establece como objetivo principal la eliminación de humedades en el yacimiento arqueológico de Camarzana de Tera, con especial atención a la conservación de los mosaicos, considerados protagonistas del conjunto. El proyecto advierte que cualquier actuación deberá tener en cuenta la afectación que los trabajos puedan tener sobre estas piezas.

El proyecto de ejecución de las obras de actuación contempla seis meses para actuar en colectores, medianeras y en la cubierta del edificio

La intervención no se limita al recinto del yacimiento, sino que se extiende a todo el entorno que lo rodea, con el fin de estabilizar el conjunto y evitar que su contemplación dependa de factores externos. El proyecto señala que el agua ha sido el principal agente de deterioro en recurrentes ocasiones, impidiendo la exposición pública y comprometiendo la conservación de los mosaicos.

El plan de actuación establece un orden de prioridades: primero, abordar las entradas masivas de agua desde el colector municipal; en segundo lugar, reducir el elevado contenido de humedad en los niveles inferiores del terreno que afectan gravemente a los mosaicos; y en tercer lugar, actuar sobre las filtraciones en superficies en contacto con edificaciones medianeras, la falta de impermeabilización en zonas de la envolvente y las condensaciones derivadas de la cubierta instalada con carácter provisional.

Finalmente, el proyecto contempla actuaciones directas sobre los mosaicos y estructuras, consistentes en operaciones de conservación y mantenimiento que permitan estabilizarlos y recuperar la visibilidad perdida por las alteraciones sufridas de manera recurrente.

El ámbito de la intervención abarca todo el edificio que ocupa el yacimiento. Además, se prevén actuaciones en la red de saneamiento existente y en construcciones aledañas, aunque estas últimas dependen de la autorización de sus propietarios particulares.

Otra imagen de los efectos devatadores causados por el agua.

Otra imagen de los efectos devatadores causados por el agua. / A. E.

Los criterios generales de intervención se fundamentan en los principios de conservación, presentes en la selección de cada tratamiento, método y producto tal y como recomienda la UNESCO. Se busca alcanzar el grado necesario de consolidación y resistencia que asegure la estabilidad futura de cada elemento original, ya sea decorativo, constructivo o estructural. El objetivo final es conocer las causas de los deterioros para actuar sobre el bien cultural y minimizar su deterioro mediante el control de los agentes de alteración.

El proyecto subraya que la conservación del patrimonio histórico no puede basarse únicamente en tratamientos curativos, sino que debe complementarse con labores de mantenimiento y conservación preventiva. Entre las pautas recogidas figuran la mínima intervención, la máxima reversibilidad de los tratamientos, la preservación de los elementos originales, el estudio histórico y documental de apoyo, la documentación completa de métodos y materiales, el respeto a la integridad estética, histórica y física de la obra, y la utilización de productos de probada inocuidad y calidad.

El documento concluye que la intervención incluirá recomendaciones específicas de conservación preventiva y mantenimiento, con el fin de garantizar la preservación del yacimiento y de sus mosaicos en el futuro.

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