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La matanza toma el relevo a las setas en Morales de Valverde

Morales de Valverde organiza tres jornadas de convivencia vecinal en las que, a falta de setas, las Jornadas Micológicas se aúnan con otro ritual que durante décadas fue fundamental para la vida del pueblo: la matanza del cerdo.

Picando la carne para la elaboración de las chichas.

Picando la carne para la elaboración de las chichas. / E. P.

En Morales de Valverde, la tradición ha vuelto a llenar de actividad uno de los fines de semana más esperados del año. La Asociación Cultural y Micológica Las Pozas ha decidido unir este año las Jornadas Micológicas con la Fiesta de la Matanza, recuperando un ritual que durante décadas fue fundamental para la vida en los pueblos y que hoy despierta tanta curiosidad como nostalgia.

La matanza toma el relevo a las setas

Fiesta de la matanza en Morales de Valverde. / E. P.

Desde la asociación recuerdan aquella época en la que la matanza reunía a familias, vecinos y amistades durante días enteros. "Se pasaban medio invierno de matanza", señalan, conscientes de que en aquel tiempo la carne del cerdo era la base de la despensa familiar. Hoy, en cambio, apenas quedan cerdos en las granjas, y las normas sanitarias y los procesos han cambiado por completo, pero el espíritu de convivencia sigue muy vivo.

La matanza toma el relevo a las setas

Exposición micológica en Morales de Valverde. / E. P.

La decisión de unir ambas actividades surgió casi por necesidad. Este otoño la ausencia de setas ha sido total y la exposición tradicional se quedó reducida a los ejemplares liofilizados que la asociación conserva. "No había nada, ninguna", explican. Por eso, para evitar que las jornadas quedaran deslucidas, optaron por recuperar la matanza y convertirla en parte principal del encuentro.

Peso de la carne despiezada.

Peso de la carne despiezada. / E. P.

El cerdo, de 210 kilos, se ha aprovechado íntegramente. Los participantes han chamuscado y preparado el cerdo, ha llegado después el momento de colgar el marrano, desarmarlo al día siguiente y de preparar las chichas. Después, será el momento de degustarlas.

Cocinando con piezas del cerdo, en Morales de Valverde.

Cocinando con piezas del cerdo, en Morales de Valverde. / E. P.

La labor de despiece ha estado guiada por un vecino de 94 años que todavía domina el proceso con una destreza admirable. Junto a él han participado otros vecinos mayores que vivieron tantas matanzas años atrás y mantienen vivo el conocimiento tradicional. La carne se ha ido clasificando para la comida del día y lo que sobre se congelará para preparar la de Carnaval. También la manteca se reservará para los coscarones de San Blas, otra cita festiva que sigue reuniendo al pueblo.

Las jornadas tienen también un componente divulgativo pensado para los más pequeños. En la tarde de ayer se preparó el adobo de las chichas y, además, a lo largo de la jornada de mañana podrán acercarse al proceso de elaboración de chorizos, paso a paso, en un momento en el que muchos niños o niñas jamás han visto cómo se hace artesanalmente.

Las chichas preparadas para la elaboración del chorizo.

Las chichas preparadas para la elaboración del chorizo. / E. P.

El menú de la jornada de ayer ha mezclado tradición y micología: junto a la carne de cerdo se han servido garbanzos con setas, un guiño imprescindible a unas jornadas micológicas que este año han dependido casi por completo del material desecado y las piezas elaboradas con la técnica del amigurimi.

A pesar de la escasez de hongos en el monte, la fiesta ha salido adelante con ingenio y colaboración vecinal.

Exposición micológica en Morales de Valverde.

Exposición micológica en Morales de Valverde. / E. P.

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