Tribunales
La víctima del apuñalamiento de Olleros de Tera declara como testigo tras un aplazamiento y una incomparecencia
Ismael Pérez se ratifica en el testimonio sobre la agresión pero la defensa observa contradicciones y anuncia que volverá a pedir la libertad del hostelero

La víctima del apuñalamiento de Olleros declaró ayer en sede judicial. / J. A. G.
Ismael Pérez Pérez, la víctima del apuñalamiento ocurrido a finales de verano en Olleros de Tera, ratificó ayer ante la jueza del puesto penal número 2 del Tribunal de Instancia de Benavente su versión sobre la agresión, aunque la defensa del hostelero señaló contradicciones con respecto a su declaración anterior ante la Guardia Civil y ha anunciado que por ello volverá a pedir la libertad provisional de Daniel Álvaro Ramos.
Pérez, que acudió a la sede judicial benaventana tras un aplazamiento y una incomparecencia anteriores, respondió en calidad de testigo a las preguntas de la jueza, de su abogado, y del letrado de la defensa.
Antes de entrar en la sala, explicó a este periódico que no había comparecido en la citación anterior por "miedo". "No sabía a que me enfrentaba", dijo y justificó haber acudido a esta nueva citación ante la seguridad que le había infundido su abogado. "Contaré lo que ya conté a la Guardia Civil. Pero sigo teniendo miedo. Vi por Internet que los vecinos del pueblo decían que ellos también eran Álvaro. Tengo pesadillas y me asusto cuando alguien viene por detrás", adujo.
Sobre la agresión mantiene que se había sentado a fumar en la terraza posterior donde había ido a buscar "colillas gordas", que cogió del suelo, y cuando se iba "Álvaro apareció por detrás sin camisa y con la cara enrojecida y me atacó con un cuchillo antiguo de caza de doble filo".
Ismael Pérez dice que sigue recuperándose de las secuelas de las heridas, mostrando las cicatrices en la zona hepática, a la altura del pulmón, en las manos y en la cara. "Apenas puedo comer. El cuchillo me atravesó la cara y me rompió tres muelas. Antes pesaba más de noventa kilos. Ahora peso setenta kilos".
Pérez aseguró que la relación con el hostelero era mínima porque apenas lo conocía y precisó que le había pedido una vez comprarle marihuana porque era conocido que en el bar se fumaba y olía a marihuana. No obstante el hostelero le dijo que no se dedicaba a eso, y relató que tras oir esta respuesta le pidió disculpas asegurándole que ya pasaría por allí a tomar una cerveza.
Un testimonio similar prestó en sala a este respecto, aunque según la defensa del hostelero, incurrió en sucesivas contradicciones en relación con el presunto móvil de venta de la compraventa de droga como causa del ataque, sí como en "inconsistencias en su relato" relativas a hechos tales como dónde había dejado la mochila, y la vara de bambú con un cuchillo de pelar patatas, así como otros detalles de los que habría hecho un relato diferente ante la Guardia Civil.
El agredido afirmó que no tenía domicilio fijo. "Vivo con mi madre de hostal en hostal", explicó tanto en sus respuestas en la sala como a este periódico, y dijo también que estaba pendiente de ingresar en un centro de desintoxicación distinto al de Palencia, en el que supuestamente se encontraba cuando no acudió a la anterior cita judicial. Aunque la jueza le preguntó por su domicilio actual, el testigo prefirió no revelarlo.
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