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No hay casos de cáncer laboral en la provincia de Zamora, "aunque existen sospechas"

Los sectores con mayor riesgo de exposición son talleres mecánicos, la construcción, el sector sociosanitario, carpinterías y las graveras

Javier Castro de Lamo, durante la conferencia en la Casa de Cultura La Encomienda de Benavente. | E. P.

Javier Castro de Lamo, durante la conferencia en la Casa de Cultura La Encomienda de Benavente. | E. P.

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Benavente

Cumplir con la normativa vigente en materia de prevención de riesgos laborales frente a agentes cancerígenos es imprescindible para proteger a la población trabajadora y evitar que padezcan cáncer de origen laboral. Es una de las conclusiones puestas sobre la mesa ayer en la charla sobre "El impacto del cáncer en la vida laboral", impartida por el técnico superior en Prevención de Riesgos Laborales, Javier Castro de Lamo y organizada por la AECC.

El primer paso para prevenir el cáncer en el trabajo es identificar correctamente los agentes cancerígenos a los que un trabajador podría estar expuesto. Estos agentes pueden ser productos químicos, físicos o biológicos. "Son diversos los tipos de cánceres laborales que se pueden asociar con la exposición a agentes peligrosos en el entorno laboral, como el cáncer de pulmón, laringe, vejiga, cánceres cutáneos, nasales, leucemias y cánceres de hígado", explica Castro.

Atendiendo a los datos, señala que "aunque en 2016 en Europa solo se declararon el 0.03% de los casos de cáncer laboral, los datos varían considerablemente entre países. En España, ese año se declararon 23 casos de cáncer laboral, mientras que en Alemania fueron 6.559, lo que indica una gran disparidad en la notificación y diagnóstico de estos casos".

Sectores con mayores riesgo de exposición

En lo que se refiere a la provincia de Zamora, los sectores con mayor riesgo de exposición a agentes cancerígenos son, según Castro, "los talleres mecánicos, la construcción, el sector sociosanitario y la carpintería. Aunque no se han detectado casos de cáncer laboral en estas áreas, existen sospechas, especialmente en actividades relacionadas con la manipulación de amianto, donde se realiza un seguimiento exhaustivo". En algunos casos, los trabajadores de empresas de saneamiento público han sido evaluados cuando se ha identificado posible exposición a amianto, aunque no siempre se confirma que se trate de un cáncer derivado de esta exposición.

El sector de las graveras también presenta riesgos debido a la exposición al sílice, que es cancerígeno. "Las autoridades han reducido el valor límite de exposición a sílice a la mitad, pero aún no se ha detectado ningún cáncer laboral relacionado con esta sustancia en la región".

Las empresas en sectores de riesgo, como las graveras, reciben asesoramiento de los servicios de prevención, que realizan un seguimiento de la salud de los trabajadores y evalúan cualquier posible sospecha de cáncer relacionado con la exposición al sílice. En caso de duda, se contacta al Instituto Nacional de Silicosis para continuar con el estudio, según explica Castro.

Pasos a dar

Para lograr identificar correctamente los agentes cancerígenos a los que un trabajador podría estar expuesto se utiliza una herramienta del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, que permite identificar si un producto químico tiene características cancerígenas. "Hay agentes cancerígenos conocidos, como el amianto, el cloruro de vinilo y el níquel, que están clasificados como de alto riesgo".

Una vez que se identifican estos agentes, las empresas deben evaluar el riesgo que representan para los trabajadores e implica realizar mediciones en el ambiente laboral para detectar niveles de exposición a estos agentes cancerígenos, siguiendo normativas específicas. "La empresa no solo debe ser consciente de estos riesgos, sino que debe informar y formar a los trabajadores sobre ellos, e intentar eliminar o sustituir los agentes cancerígenos cuando que sea posible".

Cuando no es posible sustituir un agente cancerígeno, la empresa debe aplicar medidas de control para reducir la exposición, como ventilaciones, extracción de aire y equipos de protección personal.

"Las empresas deben llevar a cabo una evaluación de riesgos, que es un documento clave en el sistema de gestión de seguridad laboral. En este documento se identifican los factores de riesgo y se proponen medidas preventivas obligatorias. En el caso de los agentes cancerígenos, el objetivo es minimizar la exposición a niveles cercanos a cero, dado que incluso una exposición por debajo del límite permitido puede resultar peligrosa. Las empresas deben implementar estas medidas y realizar un seguimiento mediante vigilancia de la salud de los trabajadores para garantizar su bienestar".

La vigilancia de la salud laboral es parte de un proceso de mejora continua.

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