Sanidad

El Ministerio admite el derecho de una vecina de Benavente a ser tratada en Cataluña de una enfermedad autoinmune

La Subdirección de Atención al Ciudadano le da la razón en su queja y la remite a la Junta "al ser la competente en la prestación sanitaria"

Ángeles, la paciente residente en la ciudad que ha elevado su queja al Ministerio de Sanidad.

Ángeles, la paciente residente en la ciudad que ha elevado su queja al Ministerio de Sanidad. / J. A. G.

¿Tienen derecho los pacientes que han cambiado de residencia a continuar un tratamiento sanitario iniciado en otra comunidad autónoma? Según el Ministerio de Sanidad, sí. Y esta es la respuesta que la Subdirección de Atención al Ciudadano ha comunicado a Ángeles, una vecina de Benavente que padece una enfermedad rara y degenerativa de la que inicialmente fue tratada en Cataluña.

Ángeles ha presentado varias quejas a la Junta de Castilla y León pidiendo que se autorice ser tratada en el Clínic de Barcelona. No ha tenido éxito. Por ello elevó también una queja al Ministerio de Sanidad.

"Los usuarios del Sistema Nacional de Salud (SNS), tienen derecho a la cartera común de servicios, siempre que exista una indicación clínica y sanitaria para ello, en condiciones de igualdad efectiva, independientemente de su lugar de residencia, al margen de que se disponga o no de una técnica, tecnología o procedimiento en el ámbito geográfico en el que residan", le ha contestado el Ministerio.

El Fondo de Cohesión Sanitaria

Los servicios de salud que no puedan ofrecer alguna de las técnicas, tecnologías o procedimientos contemplados en esta cartera en su ámbito geográfico establecerán los mecanismos necesarios de canalización y remisión de los usuarios que lo precisen al centro o servicio donde les pueda ser facilitado, en coordinación con el servicio de salud que lo proporcione. Estos traslados se compensan por el Fondo de cohesión sanitaria (FCS) y se registran en la aplicación del Sistema de Información del FCS, agrega Atención al Ciudadano.

No obstante, la subdirectora de este servicio recuerda que el Ministerio de Sanidad es competente en la designación y acreditación de los Centros, Servicios y Unidades de Referencia (CSUR) del Sistema Nacional de Salud, pero corresponde a las comunidades autónomas "establecer los mecanismos necesarios de canalización y remisión de los usuarios que lo precisen, dentro o fuera de la comunidad donde residen, al centro o servicio donde les pueda ser facilitado".

La competencia es de la Junta de Castilla y León

La prestación de los servicios sanitarios, así como el procedimiento para el acceso a los mismos, corresponde al ámbito de competencias de la comunidad autónoma de residencia habitual del paciente, "por lo que sería recomendable que dirija la queja a los responsables de su correspondiente Servicio de Salud, ya que es la administración competente en hacer efectivo el derecho de los usuarios a ser atendidos en el centro o servicio requerido", indica el Ministerio a Ángeles haciéndole notar que contactará " con la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León para informales de la queja recibida".

Ángeles lleva luchando la mitad de su vida contra la esclerodermia sistémica, una enfermedad autoinmune degenerativa que comenzó siendo tan dolorosa como casi invisible. Veintisiete años después sigue siendo tanto o más dolorosa, solo que hace algún tiempo que ha dado cruelmente la cara. Con 56 años, está perdiendo la boca, sufre afecciones en los pulmones y el esófago, y penosas e insufribles ulceraciones severas en los dedos de las manos y los pies.

Los médicos le diagnosticaron en 1997. Entonces vivía en Barcelona. El Clínic la trató y fue intervenida quirúrgicamente. Le realizaron un injerto óseo en la boca, además de implantes. El pasado verano Ángeles viajó de nuevo a Barcelona. La trataron pagando la consulta: 150 euros pese a pertenecer a la Seguridad Social. Los médicos propusieron derivarla al CSUR para enfermedades autoinmunes. Se supone que Salamanca y Barcelona estuvieron en contacto. Los primeros afirman, explica, que el Clínic no se quería hacer cargo; los médicos catalanes le dijeron que nadie les había llamado. De ahí la queja y la lucha de Ángeles.

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