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Entrevista | Manuel Pérez Pérez Autor del Diccionario del habla del norte de Los Valles

"El habla rural es patrimonio que no debe dejar de utilizarse"

"Me gustaría que la gente dejara de sentir vergüenza al utilizar esas expresiones antiguas, tan válidas como cualquier otra"

Manuel Pérez Pérez, en San Pedro de Ceque. | E. P.

Manuel Pérez Pérez, en San Pedro de Ceque. | E. P. / Eva Ponte

Benavente

Manuel Pérez Pérez es maestro ya jubilado que ha publicado un nuevo trabajo sobre el patrimonio lingüístico de la provincia de Zamora, dedicado al estudio del léxico de la zona de Los Valles. Se trata de "Diccionario de voces diferenciales de la zona norte de Los Valles (Zamora): Entrevalles, Vidriales, Eria-Órbigo". Su autor, de San Pedro de Ceque refleja en esta publicación los vocablos diferenciados, unos 4.600, para ponerlos en valor.

–¿Cómo surge esta publicación?

–Esto de alguna forma nace de una tesis. Hice una especie de avanzadilla, un libro pequeño con fotografías sobre "Vocabulario de San Pedro de Ceque" con imágenes de aperos de labranza, aves, y demás. Es un libro de 60 páginas con la importancia más de carácter fotográfico. Después ya tras la tesis he publicado este diccionario.

–Entiendo que es fruto de una investigación de años.

–Sí he estado realizándolo entre siete u ocho años. La situé en esta zona porque es una zona de la que prácticamente no hay nada investigado sobre el habla. Esta zona de los Valles que guarda mucha similitud con la zona de la Carballeda, no se había hecho ningún trabajo por lo menos en toda su extensión.

–¿Dónde se localiza el estudio?

–He entrevistado a gente de cada uno de los pueblos, de un total de 22. En cada uno tenía uno o dos informantes para realizar el trabajo. Tres del valle de San Pedro de Ceque y después doce del valle de Vidriales hasta Quiruelas y siete de Eria-Órbigo desde Alcubilla a Manganeses de la Polvorosa.

–La gente con la que ha podido hablar es población mayor principalmente.

–Sí claro. La mayor parte entre setenta y noventa años. Precisamente es la gente que conoce mejor el habla tradicional.

–El libro recoge un modo de expresarse específico de esta zona y ¿también de su actividad cotidiana en la zona rural?

–Naturalmente en la gente joven se ha ido perdiendo mucho. He querido reflejar el habla que se utiliza entre la gente mayor. No quería que se perdiera, es un patrimonio cultural que quiero que la gente le dé valor a esa forma de hablar que es distinta a otra, ni más ni menos importante que otras. Tan válida como el castellano más "correcto".

–¿Existe un castellano "incorrecto?

–No. Aquí lo que importa es el habla más que la lengua en sí misma. En realidad lo que importa es como se entiende la gente. En el habla, el castellano según las zonas, cambia mucho. En esta zona está muy occidentalizado, con muchas influencias del leonés antiguo. Todavía se mantienen bastantes rasgos en la morfosintaxis y algo en la fonética. El resto son palabras lexicalizadas que tienen un origen leonés pero que la gente las conoce así y no saben ni de dónde vienen y piensan que están mal utilizados.

Usted es de la zona, pero ¿se ha encontrado con palabras que no conocía?

–Hombre siempre hay sorpresas agradables. Uno entiende que cuanto más hace uso la gente de esa lengua tradicional, de alguna forma es que está más viva está el habla tradicional. Y está mucho más viva de lo que la gente a veces piensa. Es una pena que se vaya perdiendo.

–¿Contribuye a ello quizás la desaparición de oficios o de la agricultura tradicional?

–Sí claro. Hay un cambio importante que va introduciendo la globalización y este habla se va marginando. Me gustaría que la gente dejara de sentir vergüenza al utilizar esas expresiones antiguas. De alguna forma les parece una señal de desprestigio y, en realidad, son palabras tan válidas como cualquier otra.

–¿Qué vocablos o expresiones son distintivos de esta zona de Los Valles?

–Casi todo está bastante extendido. Términos como la epéntisis de la io en la terminación de muchos verbos. Por ejemplos en lugar de repuntar, se utiliza mucho "repuntiar". O antiguamente la gente iba a recoger lo que sobraba de la vendimia o de buscar patatas y en lugar de arrebusco, en esta zona se dice "arrebusquio". Es una característica del dialecto leonés. De esas palabras hay muchas. Hay también expresiones en la morfosintaxis como "los mis zapatos" o "los mis pantalones" que es un rasgo del leonés antiguo y aún se utilizan en esta zona. Existen más topónimos con rasgos leoneses en esta zona, de 130 quizás 50 tienen rasgos leoneses.

–¿Cree que el habla rural está denostado?

–Yo creo que sí. La gente de los pueblos se ríe a veces, o se avergüenza porque cree que es propia de paletos. Pero el habla rural es riqueza cultural, es patrimonio que no debe dejar de utilizarse y no puede perderse.

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