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La Opinión de Zamora

PARADORES NACIONALES DE TURISMO

Salen a la luz los secretos del subsuelo del Parador de Benavente

Las prospecciones con georradar obligan a realizar hasta cuatro catas en la zona para evaluar el valor de los yacimientos en todo el entorno

Vista aérea del Parador Nacional de Turismo Fernando II desde el Prado de las Pavas. J. A. G.

La prospección llevada a cabo en febrero con georradar en el entorno del Parador Nacional de Turismo “Fernando II” han sacado a la luz estructuras, muros y cimentaciones a entre 40 centímetros y 1,80 metros de profundidad.

El Ayuntamiento de Benavente, que ha recibido el trabajo encargado a Dolabra y Cai Arqueología, ha acordado con Patrimonio la realización de catas en hasta cuatro puntos diferentes para evaluar la importancia de los yacimientos y decidir con posterioridad si es preciso acometer alguna excavación para documentar los restos arqueológicos.

Este trabajo se ha realizado con anterioridad al Plan de Sostenibilidad Turística que afecta a la Mota y también al Parador Fernando II. El comienzo de su ejecución estará condicionado por el valor de los posibles hallazgos, pero con una limitación de tiempo.

Un técnico con el georradar durante las mediciones. | J. A. G.

La prospección realizada permitió detectar desde el primer momento anomalías en el subsuelo. En las conclusiones del estudio se detalla que, en la zona explorada, unos 7.300 metros cuadrados, aparecen tuberías y canalizaciones modernas, terrenos de relleno, suelos arcillosos y, a mayor profundidad, estructuras, muros y cimentaciones.

Los resultados del estudio son fruto de la lectura de los datos de la prospección geofísica, pero su correcta interpretación arqueológica debe ser complementada tanto por estudios comparativos históricos y arquitectónicos como por excavaciones arqueológicas en las zonas afectadas, precisan las conclusiones.

Tuberías y cableados

Durante la prospección se empleó un georradar multicanal de 200 megaherzios con el que se realizaron153 transectos y se obtuvieron1.071 secciones para cubrir la superficie citada. Se han distinguido diferentes tipologías de anomalías que se diferencian en tres grandes grupos.

El primero, y más superficial, es de las anomalías de servicios públicos modernos, tipo tuberías y cableados. En algunas zonas se localizan una serie de rellenos de arcillas o vacíos de anomalía que en el bloque tridimensional de datos presentan unas morfologías rectangulares y regulares que se podría tratar de zanjas o posibles depósitos.

Infografía con los hallazgos realizados tras las prospección con georradar y fotogrametría, entre otros. J. A. G.

El segundo grupo recoge una serie de anomalías que se localizan en la zona del parque próximo al Parador y en las colindantes que presenta un espesor continuo de unos 50 y 80 centímetros, según la zona, y que se serían, según la interpretación realizada, rellenos o acumulación de escombros a distintos niveles.

El estudio señala, en relación con este segundo grupo de anomalías, que en algunas zonas se podrían localizar algunas estructuras, pero no se distinguen con claridad debido al bajo contraste con su entorno.

Tercer grupo de anomalías

El tercer grupo comprende las anomalías que se han interpretado como estructuras con diferentes grados de conservación y posibles suelos. Se detectan justo por debajo del nivel de rellenos o entre los mismos, desde unos 40 o 50 cm de profundidad hasta alcanzar los 1,8 metros de profundidad en algunas zonas.

Durante los tres días que duró la prospección arqueológica geofísica en el yacimiento se llevaron a cabo varios registros fotogramétricos para documenta el estado de las laderas y del cerro en el que se asienta el actual parador, así como de la zona prospectada mediante georradar.

Técnicos con el georradar en el mes de febrero, en el exterior más contiguo al edificio del Parador Nacional. J. A. G.

Este trabajo ha permitido la creación de duplicados digitales con la información volumétrica y colorimétrica fidedigna que han permitido llevar a cabo las labores de estudio y archivado digital para su conservación, consulta y divulgación.

Estas virtualizaciones facilitan igualmente llevar a cabo la técnica de reconstrucción de un monumento de forma virtual (anastilosis es el término arqueológico aunque finalmente no ha sido necesario en este caso) a partir de partes fragmentadas o incompletas.

Durante la prospección se empleó de un georradar 3D para la detección mediante técnicas no intrusivas de restos arqueológicos en el subsuelo correspondientes en la actualidad a parques y aparcamientos. Se llevó también a cabo un levantamiento tridimensional de la mota en que se asienta el castillo, con vistas a una documentación pormenorizada de todo el espacio ocupado por la fortaleza.

La existencia de planimetría antigua, ha ayudado a confirmar la localización de restos en el subsuelo, y más concretamente en la zona noroeste de la Torre del Caracol, donde hoy en día se localizan los parques y jardines y el aparcamiento.

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