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La Opinión de Zamora

Cinco toneladas de fruta para alimentar a la fauna de Santa Croya de Tera que sobrevivió al fuego

La iniciativa altruista ha partido de una cooperativa benaventana

Cajas de fruta preparadas para ser repartidas por el monte. | C. G. R.

La cooperativa de frutas benaventana Cofruben ha donado cerca de cinco toneladas de fruta para los animales del monte junto a Santa Croya de Tera, calcinado por las llamas en el incendio forestal que se originó en Losacio y arrasó más de 35.000 hectáreas.

Alejandro Rodríguez, presidente del coto de caza de Santa Croya, celebra esta donación e incluso se ha visto sorprendido por la cantidad de comida que han recibido los animales. “Me dijo que iba a traernos una caja, pero ha aparecido por aquí con un montón de palés”, explica.

Él mismo se encargó de repartir la fruta y colocarla en diferentes puntos del monte, acompañado por otros miembros del coto y ganaderos locales. “Estuvimos ahí ayer por la tarde y hoy por la mañana he estado yo repartiéndola”, comenta.

Montón de fruta colocado para alimento de los animales. | C. G. R.

Los cazadores del coto han demostrado que son ellos quienes se preocupan del mantenimiento del monte y los animales que en él habitan, o habitaban, y que perdieron casi todo su sustento pasto de las llamas, o incluso la vida.

Desde hace semanas están organizados para ir subiendo agua y comida para facilitar la repoblación del monte y que los animales que quedaron no terminen muriendo de hambre. Es por ello que esta donación gana un valor casi incalculable.

“Donaciones aquí apenas ha habido, solo lo que hemos comprado nosotros y algún saco que han dejado en el bar”, lamenta Alejandro. “En Villanueva han dejado también bastante paja, pero eso prefiero que no lo traigan aquí”, comenta y añade que esa decisión la ha tomado porque “creo que eso no le aporta nada de comida y se queda todo muy seco enseguida”.

Mientras las donaciones, pocas o muchas, grandes o pequeñas, son bienvenidas, raro es el día en que nuevamente vuelven a verse pequeñas columnas de humo al mirar al horizonte. En días de plena ola de calor y riesgo extremo de incendios, cabe extremar las precauciones, para que no termine de arder lo poco que sobrevivió de un monte que supone un sustento tan grande, no solo para Santa Croya, sino para todos los pueblos de la zona.

Según comenta Alejandro, la donación llegó a raíz de una cámara de refrigeración que se estropeó. “Sabíamos que iba a traer algo, pero por lo visto se le fastidió otra cámara y decidió traer todo esto”. Poco a poco el monte comienza a recuperar la vida que perdió, pero no podrá hacerlo del todo si los que pueden no ponen sus medios para ello.

Entre pequeños brotes verdes de árboles y matorrales que poco a poco asoman sobre el ennegrecido suelo del monte, también hay animales que luchan por sobrevivir y necesitan de la colaboración de todos para salir adelante. La vida se abre camino, pero siempre se le puede facilitar.

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