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La Opinión de Zamora

José Furones Alcalde de Brime de Urz

José Furones Marcos: “Para ser alcalde 45 años hay que mantener la ilusión y tener cariño a los vecinos”

“Creo que es más difícil estar en la Alcaldía de un pueblo pequeño, porque aquí nos conocemos todos, pero yo no tengo enemigos”

José Furones, con las vistas de Brime tras él. | L. O. Z.

Cuarenta y cinco años de alcalde lleva ya José Furones, Pepe, al frente del Ayuntamiento de Brime de Urz. Le cuesta recordar cuántos años tenía cuando asumió el cargo por primera vez, y no pierde el humor para referirse a sus labores profesionales durante toda una vida. Aunque nació en el pueblo terulense de Rubielos de Mora, con un año ya vivía en Brime. El próximo viernes le van a dar un homenaje en su pueblo por su trayectoria como alcalde, a las 18 horas.

–Echando la vista atrás, ¿recuerda cuando dio el paso al frente para ser alcalde de Brime de Urz al frente del Ayuntamiento?

–¡Huy de mí!. Eso ya es complicado. Lo que sí recuerdo que no fue cosa mía. Había un señor que estaba de alcalde por aquel entonces y me propuso que me pusiera yo al frente del ayuntamiento y así fue la cosa.

–Compaginaba su trabajo con la Alcaldía, supongo. ¿A qué se ha dedicado usted profesionalmente?

–Yo profesor, toda la vida. Profesor del campo (sonríe), ganadero y agricultor y siempre en el pueblo, en Brime de Urz, nunca he salido del pueblo ni he tenido necesidad de buscarme la vida fuera de él.

–Y ha habido momentos en que, después de tantos años al frente del Ayuntamiento, en que diga ¿en qué momento decidí yo afrontar este cargo?

–Eso siempre pasa cuando termino la legislatura. Pero después te vuelves a meter otra vez y en fin. Lo que uno piensa es que alguien tiene que ser y en un principio a mí me lo había recomendado un profesional de esto. Después sí que es cierto que me comentó que cuando no era alcalde tenía muchos amigos y ahora 99 enemigos. Pues vaya recomendación que me dio entonces.

–¿Pero usted tiene muchos enemigos?

–Yo creo que no. A la gente hay que tratarla con cariño y respeto. Y nada más. Yo no he perdido muchos amigos. En ocasiones alguno tienes que decirle algo a algún vecino por algo que no está bien hecho, pero no va más allá. Brime de Urz es un pueblo bastante tranquilo.

–¿Cuál es su principal motivación para seguir repitiendo como alcalde? ¿Qué es lo que le hace continuar?

–Sobre todo que siempre queda algo pendiente por hacer. Proyectos que están en trámites y que ves que en el tiempo de la legislatura no da tiempo a sacarlo adelante y por eso te llama. A ver si esta vez sí.

–¿Cómo es la relación del alcalde Brime de Urz con sus vecinos? ¿Es un trato cercano?

–Yo he sido alcalde los 45 años sin interrupciones ninguna. El trato con los vecinos es cercano y también creo que es más difícil en un pueblo que en una capital, sobre todo, a la hora de tomar algunas decisiones que puede que no gusten a algunos vecinos. Aquí nos conocemos todos. En las últimas elecciones hubieron varias listas y la gente mayor me decía que siguiera porque más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer (dice entre risas).

–¿Cuáles cree que son los proyectos que ha llevado a cabo en Brime de Urz que han marcado su trayectoria como alcalde?

–La trayectoria mía y la vocación por esto fue luchar por lograr la concentración parcelaria. Era algo imposible en este pueblo. Yo entré y lo conseguí y lleva ya varias décadas hecha. A raíz de eso comenzamos a poner las viñas y se creo la mención Vinos de la Tierra y aquí tenemos la oficina. Y, en fin, fue el primer proyecto importante que me llevó a estar en la Alcaldía.

–¿Pero luego vinieron más, relacionados con servicios básicos para el pueblo?

–Sí, porque Brime era un pueblo en el que no había agua. Se hicieron once sondeos, tuvimos que ir al Tera y conseguimos hacer allí una captación y desde Sitrama de Tera a Brime logramos agua para el abastecimiento de los vecinos del Tera. Luego más tarde se creó la Mancomunidad de la ETAP de Benavente y los Valles y ya nos dimos de baja de la primera captación. Me incorporé a esta mancomunidad porque es una obra estatal que nunca te puede fallar.

–Y en la actualidad, ¿qué tiene pendiente por hacer en Brime?

–Poco a poco hemos ido sustituyendo la iluminación y renovando las redes de tuberías. Siempre hay algo que hacer pero actuaciones de poca envergadura.

–Usted ha visto pasar por cargos de administraciones superiores diferentes personas, e incluso partidos. ¿La experiencia de estos años le ha facilitado de algún modo el acercamiento a estos cargos?

–Yo soy una persona que cuando comencé presenté la candidatura a UCD, pero desapareció y después elegimos Alianza Popular. Y ahí me he quedado. No me gusta cambiar de chaqueta cada dos días. Tengo una línea y la sigo y esa línea me va bien, ¿pues para qué voy a cambiar?

–¿Pero en ocasiones supongo que habrá estado disconforme con decisiones tomadas desde su partido en otras administraciones?

–Si tomo una decisión la diré a quien la tengo que decir. No se adelanta nada hablando sin ir a hablar con quien haya que hablarlo.

–Háblenos de su pueblo. ¿Cómo es Brime de Urz?

–Es un pueblo muy conciliador, y con buena gente. No hay nadie que venga a Brime y pueda decir que les tratamos mal. Abrimos las puertas a todo el visitante que venga y las tenemos abiertas para todos.

–Brime es uno de los pueblos de la España Vaciada.

–Sí porque es un pueblo que ha vivido de la agricultura y de la ganadería. En el momento que ha desaparecido esto ha ido a menos. Este pueblo tenía unas 400 vacas de leche, 2.000 ovejas, 2.000 cerdos. Fue un pueblo en el que los padres pudieron darles a los hijos su carrera. Con sus viñas, pero cuando desapareció todo esto los pueblos, no solo Brime, han desaparecido. Antes al mes cada familia veía unos ingresos con estas actividades. Ahora vivimos de pequeñas pensiones.

–¿Por dónde cree que va el futuro de Brime?

–No te lo sé decir. Es complicado saber a dónde vamos. Ahora parece que vamos a conseguir que nos pongan internet, supongo que será bueno para el pueblo, espero que sea así.

–¿Cómo ve usted las nuevas tecnologías?

–Yo no estoy al día aún, pero tendremos que prepararnos y no quedarnos atrás. Tendremos que volver a clase ahora.

–¿Hay algo que eche de menos de aquellos primeros años de alcalde en el pueblo? ¿Sigue manteniendo la misma ilusión de sus comienzos?

–Yo creo que si estás ahí tiene que ser con la ilusión y cariño hacia los vecinos. Si no estás ilusionado, es mejor que te vayas para casa. Es mi criterio porque una persona que no esté con ilusión no puede darla a sus vecinos. Esto es un pueblo pequeño. Ahora vaciado lo llaman. Cuando más se extraña es en fiestas que está el pueblo hasta arriba como ha pasado en Semana Santa. Ves niños y gente joven. Pero ahora hay gente mayor, pero hay que tirar, la vida sigue.

–¿En algún momento de estos años ha pensado en salir del pueblo y buscar nuevas oportunidades fuera?

–Yo nunca. Yo me he dedicado al campo y a la ganadería. Hay que tomar iniciativas y agarrar el toro y continuar, porque la vida sigue. No se puede estar esperando a poner la mano a ver si cae algo, la vida hay que lucharla.

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