“No podría pintar algo que no me inspire”. Así explica Mer Fidalgo, una artista del lápiz y el pincel de Santa Cristina de la Polvorosa que inmortaliza en sus obras pasión, arte y mucho talento. Lo que le inspira a Mer es, sobre todo, el mundo taurino del que es una apasionada.

Mer Fidalgo, junto a la exposición en Salamanca.

La llegada de la pandemia supuso para ella un parón de proyectos importantes y, sobre todo, ilusionantes como es la exposición de parte de su obra en la Sala Antoñete de la Plaza de las Ventas. Pero llegaron nuevas oportunidades. “Todo este tiempo de limitaciones, sobre todo, de movilidad, me ha permitido ampliar mis horas de trabajo. Sobre todo en los días de confinamiento, encontré una salida en la pintura y, además, me hacían falta cuatro o cinco cuadros para hacer una exposición bonita y he logrado terminarlos”, explica Mer.

La artista de Santa Cristina contemplando su obra en Chiclana.

Ahora se ha vuelto a poner en marcha y son ya varias exposiciones en las que ha podido mostrar parte de su obra. En la actualidad expone en el Museo Francisco Montes ‘Paquiro’ de Chiclana de la Frontera, en Cádiz. Hasta allí ha llevado 40 obras casi en su totalidad dedicadas al mundo taurino de la exposición “El Toreo a Lápiz” que podrá visitarse hasta finales de este mes. Destacan los retratos, son obras realizadas a lápiz “y a goma”, señala entre risas, que ha ido realizando en los últimos cuatro años.

Se confiesa “totalmente taurina” y explica que en esta exposición, que ha tenido una gran acogida en la localidad gaditana donde se expone, hay retratos de toreros de distintas épocas. “De todo lo actual, pero también de atrás. Hay dos retratos que no podía dejar de traer. Uno el de Andrés Vázquez, que es de la tierra y el de “ Paquiro”, que ha dado nombre a este museo. Pero también hay retratos de Cayetano, que es el mismo que ilustra el cartel de la exposición, de Paquirri, Talavante, Morante y, por su puesto, no podía faltar el de Padilla, que fue de quien primero hizo un retrato y al que admira.

Pero también hay otros motivos que pueden verse en esta exposición que ha contado con el apoyo de figuras del toreo, tales como un vaso de plata, un capote de paseo, el reloj de la Plaza de Toros de las Ventas o el cierre del portón de acceso al ruedo.

También ha retratado en blanco y negro algún banderillero y al ganadero Victorino Martín, padre.

“Me gusta dibujar el detalle. Todo lo que tenga pelo, me encanta dibujar pelo, las arrugas, los ojos y las manos”, explica y señala el retrato del Juli como el que más dificultad ha presentado para ella. “Hago los retratos a partir de fotografía y el Juli tiene muchos poros en la piel, creo que la amplié demasiado”, añade.

No solo pinta a lápiz, de hecho comenzó a hacerlo desde muy pequeña a óleo y recientemente ha expuesto en el Casino de Salamanca, en base a unos coloquios taurinos.

Mer explica que profesionalmente se dedica a impartir clases de dibujo. “Yo animaría a todo el mundo a que dibujara. Viene bien para relajarte, todo el mundo podemos pintar y dibujar. Lo que no se hace en dos días se hace en tres”, señala y hace hincapié en la importancia de adquirir técnica. “Es muy importante, sobre todo, para la gente que no ha hecho antes nada. Es necesario tener una iniciación de aspectos como mezclar colores, o ver a alguien trabajar”.

Mer Fidalgo se define como autodidacta y siempre se ha estado formando en distintas técnicas de pintura. Asegura que todos los días pinta y y le dedica ocho o nueve horas diarias. “No puedo ponerme media hora y quitarme. Hay que dedicarle más tiempo y voy compaginando las clases con las pinturas que estoy realizando”.

A esta artista no le gustaba mostrar su obra y ha comenzado a hacerlo hace apenas dos años. Desde entonces “le he cogido el gusto, me apetece mostrar lo que hago, y si además puedo vender algún cuadro pues mejor aún. Me gusta lo que hago porque aúno mis dos pasiones, el mundo del toro y la pintura. También me gusta especialmente todo lo que tiene que ver con lo tradicional”.