Altruismo. Esa es la palabra que rodeó el Centro de Salud de Camarzana en la tarde de ayer, durante la que decenas de personas, haciendo gala de una gran generosidad acudieron a su cita con las donaciones de sangre.

Donar sangre es uno de esos pequeños gestos que, aun siendo muy simples y sin suponer prácticamente ningún esfuerzo, pueden salvar muchas vidas.

Plenamente consciente de ello es Leonor Llamas, vecina de Camarzana y una donante empedernida. “Llevo donando desde los 20 años”, afirma y añade que “lo hago porque sé que es una cosa buena y hay gente que lo necesita, además mi grupo sanguíneo es universal y me llegó el mensaje avisándome de que era necesario”.

“Sabemos que el 0 negativo es fundamental porque sirve para todos y también el AB porque son los que más se utilizan y más se necesitan”, afirmaba Jesús Murias, presidente de la Hermandad de Donantes de Sangre de Zamora.

Leonor lamenta que “ahora con la pandemia la gente tiene más miedo a venir a donar, y antes con la crisis, y al final lo que parece es que la gente lo que busca es una excusa para no hacerlo”.

Murias comentaba que “el objetivo perseguido en este momento es evitar que las reservas no se agoten y que no sea necesaria una llamada urgente al Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Valladolid” y que “siempre mantengamos unas reservas suficientes para atender las necesidades de toda Castilla y León”.

El Centro de Salud de Camarzana recibió el goteo constante de donantes que, conscientes de la importancia que puede llegar a tener un gesto tan baladí, se personaron en el lugar y pusieron lo que para ellos es tan solo un pequeño grano de arena, pero que para alguien necesitado puede ser toda una montaña o una vida entera.