Cerca de un millar de ovejas de dos ganaderos de Friera de Valverde pasan desde esta mañana por una sesión intensiva de esquilado bajo las manos de una cuadrilla de cinco uruguayos. Lázaro Zarza y José Carlos Pernía preparan así a los animales para el buen tiempo. Este año han llegado como es habitual, y no han pasado las dificultades del pasado año por las restricciones de movilidad, aunque sí han tenido que hacer frente a una serie de medidas preventivas por el coronavirus y para evitar posibles contagios por COVID-19. Los trabajadores acuden con PCR negativa y en las instalaciones ganaderas se les da mascarilla, además de mantener otra serie de medidas como la desinfección con gel hidroalcohólico. 

Su jornada comenzó sobre las siete y cuarto de la mañana en que comenzaron con el montaje de los equipos de la esquila. Y se prolongará aproximadamente durante doce horas, con sus necesarios tiempos de descanso. “Les preparamos lotes de ovejas de unos cincuenta o sesenta ejemplares”, explicó Zarza. Y calculan un minuto o poco más para esquilar cada animal. 

“Antiguamente lo hacíamos entre la familia y los amigos. Pero desde hace unos años para acá siempre contamos con una cuadrilla de uruguayos que vienen unos meses para España a hacer esta labor. Todos los años es gente diferente. Hay varias cuadrillas por distintos lugares”, añade el ganadero y alcalde de Friera de Valverde. 

La cuadrilla que está hoy en Friera se aloja en Villalpando, y hasta allí han llegado tras realizar su trabajo en otras explotaciones de ovino de la zona de Tábara, según explicaron. 

El método que utilizan para esquilar las ovejas es el conocido como neozelandés, es decir, que los animales están sueltos. “Es fundamental esquilarlas cuando llega el buen tiempo”. La lana se la lleva desde hace años un lanero de Mombuey, “pero no sabemos si valdrá algo este año”.