Durante el confinamiento por la pandemia del COVID-19 en la primavera de 2020, se triplicó el porcentaje de personas que trabajaban desde casa. Hasta entonces lo que era una fórmula casi marginal en el sistema de trabajo español se generalizó, sobre todo entre las mujeres, sobre las que suele recaer el cuidado de los niños y los mayores. Ellas encontraron una salida para conciliar cuando no había posibilidad de recurrir a servicios públicos de apoyo, porque directamente no funcionaban en un país paralizado. Sin embargo, en Benavente y Los Valles, una comarca en la que predomina el sector agropecuario y la industria, en especial la agroalimentaria, la hostelería y el comercio, este sistema no tiene cabida. El teletrabajo no ha calado tanto, salvo en el caso de algunos técnicos y profesionales, personal de la Administración, oficinas y banca, donde algunas personas han continuado teletrabajando, al menos, durante una parte de su jornada.

Sonia ha montado su lugar de trabajo en casa. | M. F.

David Rodríguez es uno de esos empleados de banca que algunos días de la semana trabaja desde casa. Para este zamorano de 32 años que trabaja en Santibáñez de Vidriales durante la semana y los viernes vuelve a Madrid donde tiene su domicilio, teletrabajar es una ventaja para alargar un poco los fines de semana en casa. Aunque sea para trabajar, muchos viernes se puede escapar un poco antes o quedarse el lunes en la capital. Eso sí, asegura, al final estás más horas enganchado al trabajo. “Al final no tienes horario. En lugar de estar una jornada de 8 horas, en casa estás 10. Te mueve a trabajar un poco más hasta que terminas lo que estás haciendo”, explica.

Otro de los aspectos negativos que encuentra es que, al ser un fenómeno tan reciente, no existe apenas regulación, salvo el decreto publicado en septiembre del año pasado por el Gobierno central. Por otro lado, tampoco está claro quién debe correr con los gastos generados: empresa o trabajador.

Por supuesto, hay cosas que le gustan de esta opción laboral. Como la posibilidad de fijar población en el medio rural. Los teletrabajadores pueden desarrollar las mismas tareas en su pueblo y, además, ahorrarse mucho dinero, por ejemplo, en vivienda. Parece que el ha seguido el camino contrario. Pero ahora lo normal es que haya personas que han dejado Madrid para afincarse en la provincia. “Conozco gente originaria de Zamora que vivía en Madrid y se ha venido aquí a teletrabajar. Cogen el AVE para ir algún día a Madrid a resolver algunos temas de trabajo y el resto del tiempo están aquí”, dice..

“Para esta zona el teletrabajo es el último tren que pasa para fijar población. Hay que mejorar las comunicaciones (internet). Es la asignatura pendiente”, concluye.

Hay trabajadores para los que el teletrabajo es casi la única opción laboral. Entre otras cosas, porque tiene que hacerse cargo de sus hijos o de algún familiar. Es el caso de Sonia Delgado quien hace más de cuatro años se planteó buscar un empleo. Tenía muy clara la condición que debía de cumplir: “Necesitaba que sobre todo y ante todo estar con mis hijos en casa y ponerme yo los horarios”.

Y vaya si lo consiguió. Empezó vendiendo productos de belleza, higiene personal y complementos alimenticios para una multinacional y consiguió montar su propio negocio dentro de la estructura de la empresa. Su trabajo le da para vivir, pagarse sus autónomos y tiene un horario flexible. Lo que ella quería. Basta oírle hablar para darse cuenta de que le hace muy feliz.

Sólo ve aspectos positivos al teletrabajo. Aunque está el tema de la soledad, que no comparte el día a día en una oficina con otras personas, dice que lo compensa con “reuniones vía zoom, que te permiten estar conectada con otros compañeros” y con la relación con los clientes, ahora quizá algo limitada por la pandemia. “Si te dedicas a la venta como yo, al final socializas bastante”, asegura.

Quizá desconecte menos que si trabajara por cuenta ajena o eche más horas al día. Por otro lado, cuando tiene un rato, puede aprovechar para cocinar, o cuidar de sus hijos cuando están enfermos.

Por último destaca un último aspecto positivo: al tener la posibilidad de trabajar en una zona donde no hay mucho empleo, “creas un negocio, estás pagando tus autónomos, tus impuestos…”. En definitiva, creando riqueza. Porque, ahora, en un lugar donde “está poco explotado este tipo de empleos”, está intentando animar a otros para que hagan lo mismo que ella.

“Este sistema no puede mermar la productividad de la empresa”

El teletrabajo es un fenómeno tan nuevo en España, que en algunos casos y sectores no hay marco normativo, ni tampoco los agentes sociales cuentan con datos sobre su incidencia. En las grandes ciudades, parece que está cada vez más extendido. Parece que ha llegado para quedarse. Sin embargo, en zonas pequeñas como Benavente y su comarca, parece más bien algo no muy habitual, sobre todo, teniendo en cuenta los sectores económicos predominantes. Sin embargo, Ángel del Carmen, secretario general de UGT-Zamora, es de la opinión de que trabajar desde casa es “una buena opción para el mundo rural, siempre que haya unas buenas estructuras”. Aunque reconoce que el trabajo a distancia no está muy extendido en la zona, sí conoce casos de profesionales de empresas que, al menos ciertas tareas, las realizan desde casa. Por ejemplo, un veterinario o personal de laboratorio, en cuyo caso “el trabajo más de oficina lo pueden hacer en casa”. Trini Aceves, secretaria provincial de Comisiones Obreras, piensa que el teletrabajo “tuvo peso en su momento, cuando el confinamiento”, pero de momento no ha llegado para quedarse. También hay muchos funcionarios que se han acogido a esta opción porque la Administración empieza a aprobar marcos normativos que amparen esta posibilidad. Es el caso del Ayuntamiento de Benavente, que aprobó en marzo el reglamento municipal que regula el trabajo a distancia de los empleados municipales. Aquellos que quieran acogerse a este sistema tienen la posibilidad de trabajar dos días desde casa y el resto de manera presencial en dependencias consistoriales. También esta norma les garantiza cierta flexibilidad. Mientras en la Administración Pública se empiezan a dar pasos, Ángel Hernández, secretario general de CEOE-Cepyme en Zamora, no conoce ninguna empresa aquí que haya implantado el trabajo a distancia. Considera que fue “una situación circunstancial” durante la pandemia, y que podría ser una posibilidad para determinadas categorías laborales, pero no en todos los casos. Piensa que siempre debe estar condicionada “a la productividad”. “Debe ser la misma y que el teletrabajo, de aplicarse, no tenga efectos negativos sobre la empresa, que no suponga una merma en la productividad de las empresas”, puntualiza.