Burganes de Valverde amaneció ayer dividido entre los que ni se enteraron del terremoto de 2,8 grados de magnitud en la escala de Richter registrado en la localidad y los que sintieron un gran estruendo. “Yo ni me enteré porque en ese momento estaba dormido, pero mis padres dicen que notaron como un trueno”, comentaba ayer Víctor Alfonso González, un joven de la localidad.

El terremoto tuvo lugar sobre las ocho de la mañana, concretamente a las 8.09 horas, y tuvo una profundidad de 1 kilómetro, según informó el Instituto Geográfico Nacional.

Teresa Brime, vecina de Burganes, aseguraba que en la zona donde vive, cerca de la salida hacia Zamora, se percibió más el sonido que en otros lugares del pueblo. “Porque dicen que el epicentro estaba en esa zona, en frente de una nave que hay a la salida. Sobre las 08.05, noté un estruendo muy raro, como un ‘boom’, y le dije a mi marido ‘qué trueno más raro’”, explicaba ayer mientras esperaba en la cola para entrar al supermercado.

Cerca de ella, dos amigas de 15 años Gala González y Virginia Pérez, que viven en Benavente pero habían ido a pasar el fin de semana a la casa familiar en Burganes, aseguran que ellas no se enteraron de nada porque estaban dormidas.

Lo que en ningún caso sintieron los vecinos fue ningún tipo de movimiento telúrico ni vibración, a diferencia de otras localidades cercanas donde, según habían oído por testimonios de conocidos y familiares, sí lo notaron. Es el caso de Friera de Valverde, Villanázar o Colinas de Trasmonte. “La panadera, que viene de Colinas, me dijo que le tembló la mano y el desayuno que se estaba tomando en ese momento”, concluye Teresa.

Ningún daño aparente

Un “trueno”, un “ruido de tormenta” o “de un camión”. En todo caso, un sonido fuerte fue lo que notaron los habitantes de Burganes de Valverde que ya se habían levantado. Y los que no se enteraron de primera mano, enseguida recibieron la llamada de algún familiar para interesarse o se lo comentaron en el bar o en el supermercado.

Heliodoro Mallada se levantó sobre las ocho menos cuarto y, un rato después, escuchó un “ruido. Me pareció un camión”. Pero no le dio mayor importancia. “A las 10.15 bajé dando un paseo a la iglesia, al centro del pueblo, y ya me lo dijeron”. Porque el terremoto fue ayer “la comidilla del pueblo”. La noticia corría de boca en boca como la pólvora.

Afortunadamente no hubo que lamentar ningún desperfecto en la localidad. “Fue un ruido, nada más. Yo no me enteré, pero mis padres dicen que sí lo oyeron. Pero no notamos ningún movimiento. Ni se ha caído nada”, aseguraba Sergio Lema, el hijo de los dueños del bar Galaxias.

Comenta que en torno a las 10 de la mañana sobrevolaron la localidad varios helicópteros que, piensan los vecinos, podrían tener alguna relación con el movimiento sísmico registrado ayer y que, en principio, fue de escasa magnitud dentro de la escala de Richter: 2,8. Por debajo de 2 ,0, los microsismos no son perceptibles; de 2 a 2,9, que sería el caso de ayer, generalmente no son perceptibles; y de 3,0 a 3,9, son considerados de carácter menor, son perceptibles a menudo, pero rara vez provocan daños. De 4.0 a 4.9, son descritos como ligeros, pueden producirse movimiento de objetos en las habitaciones que genera ruido y hay poca probabilidad de que se produzcan daños. A partir de 5.0, tienen carácter moderado y, de 6.0 a 6.9, son descritos como fuertes.

Gregorio González le resta importancia. “Tengo la caldera debajo de la habitación y pensé que era lo que había producido el ruido”. No pensó, en ningún caso, que fuera un movimiento sísmico. “No fue nada”, insiste.

Todo se quedó en una anécdota de la que hablar en el bar, en la plaza o en el supermercado y que, afortunadamente, no les dio ningún susto a los habitantes de Burganes.