El alcalde de Benavente, Luciano Huerga, confía en que impere el “sentido común” y la Junta de Castilla y León no decrete el cierre del interior de la hostelería y las salas de juego de Benavente la próxima semana. El primer edil argumenta que el aumento de casos de coronavirus, con una incidencia que se encuentra en 174 por 100.000 habitantes, por encima del límite establecido por la Junta en 150 casos, se debe a un brote concreto detectado la semana pasada en el municipio.

Huerga explica que la evolución de casos en Benavente siempre ha sido contenida desde que se impuso el protocolo del cierre de los interiores de bares y restaurantes en municipios de más de 5.000 habitantes, y que esta semana “en Benavente hemos subido un pelín” por encima del límite debido al citado brote. “Soy optimista porque si se ve que es un pico de sierra y se vuelve al entorno de los 150, no se producirá el cierre. La situación puede cambiar en 2 días”, añadió.

Precisamente, dos días es el tiempo en el que podría empezar a aplicarse la medida, de aprobarse finalmente el cierre por parte de la Junta, como ha ocurrido en otras localidades de más de 5.000 habitantes. De momento, el Ayuntamiento de Benavente no ha recibido notificación alguna por parte de la Administración regional. “Esperemos que mañana algún responsable de la Junta nos lo comunique. O como muy tarde, el lunes (...) Y si no es así, les preguntaremos”, declaró.

A mediados de esta semana, las autoridades regionales advirtieron a las municipales de que la incidencia en Benavente estaba subiendo, y les invitaron a que hicieran un llamamiento a la prudencia de la población. Así lo hicieron y, en esa misma línea, de apelar a la responsabilidad de la ciudadanía sigue insistiendo el alcalde. También pidió ayer paciencia a los benaventanos, ya que si las vacunaciones siguen adelante, “a finales de verano las medidas se podrán relajar, como ya ha ocurrido en otros países”.

Asimismo, aseguró que “la Junta se ha equivocado” al aplicar esta medida de cierre del interior de la hostelería y, sobre todo, al tratar a todos los establecimientos por igual. “No es lo mismo una cafetería pequeña que no puede garantizar las distancias que un restaurante que sí cuenta con espacio y puede cumplir las medidas de higiene y sanitarias. En mi opinión, no debería haberlos tratado así. No se puede trancar sin más. Y si se tranca, compensar”, concluyó.

“Lo que van a conseguir es que la fiesta se traslade a los pisos”

Apenas unas semanas después de que volvieran a recuperar el aliento y pudieran reabrir el interior de sus locales, los establecimiento de hostelería del municipio se ven de nuevo con la espada de Damocles sobre sus cabezas. “Esto es un desastre total. Estamos ya muy tocados. Estamos a un 10% de los ingresos que teníamos. La barra funciona un rato el jueves. Si hace frío, a la terraza no viene nadie. “¡Qué culpa tenemos los hosteleros! Parecemos el yunque que todo el mundo golpea”, se lamenta Moisés Pérez, del Hostal El Paraíso. Como él, Alberto Fernández Blanco, del Bar El Ferial, muestra su preocupación y expresa los perjuicios que supone cuando, lo peor del caso, “estamos cumpliendo las normas y haciéndolo lo mejor posible”. Casi todos en el sector advierten de que lo que van a conseguir es que “la fiesta se traslade a los pisos, locales, peñas.... Y sin mascarillas ni cumplir las medidas”, explica Pilar González, del Hostal Jara.