La comarca se queda en casa. "Sin bares, sin misa, sin nadie por las calles, la verdad es que parece un pueblo fantasma". Así explicaba ayer la alcaldesa de Burganes de Valverde, Atilana Martínez, cómo veía el pueblo en el primer día de cuarentena. Y esa es la imagen que se traslada a otros pueblos de la zona en que las calles han quedado desiertas y cada cual intenta pasar lo mejor posible las horas, aprovechando que disponen de pequeños patios o jardines donde hacer más ameno el encierro. "El viernes todavía salió alguien al río a dar un paseo, o al monte pero no se ve a nadie. Da pena. Pero es como tiene que ser".

Otro pueblo, el de Brime de Urz, también acata la cuarentena, aunque "es complicado decirle a un paisano que no puede ir al monte, aquí que estamos solos", señaló el alcalde, José Furones.

En Manganeses no se veía ayer tampoco a nadie por el pueblo, ni siquiera perros y gatos que sí suelen ser habituales por sus calles. Aquí la gente no necesita ir a Benavente a comprar puesto que tienen tienda . "Si no nos echamos una mano entre nosotros".

Los favores entre vecinos ayudan a la gente mayor a hacer esta cuarentena más fácil. "Yo he llamado a la gente del pueblo que está sola y me he ofrecido a ayudarles en lo que necesiten. Y se lo dejo en la puerta. Aunque en el pueblo hay tienda, por si alguien lo necesita", explicó la alcaldesa de Burganes.