19 de julio de 2012
19.07.2012

Los empleados municipales aprenden a utilizar los desfibriladores

Los aparatos que sirven para restablecer el ritmo cardiaco se instalan en el teatro, las piscinas y la Rosaleda y un cuarto lo controlará Protección Civil

19.07.2012 | 10:55
Un monitor enseña la técnica para realizar prácticas de reanimación a un muñeco tras conectar el desfibrilador DESA.

Un total de 16 trabajadores con destino en las piscinas municipales, el pabellón municipal La Rosaleda y en el Gran Teatro Reina Sofía, además de voluntarios de Protección Civil, realizaron ayer el curso obligatorio de reciclaje en el uso de desfibriladores externos semiautomáticos (ESA) al que la administración sanitaria obliga tras realizar dos años antes un curso de ocho horas. La formación faculta a estos trabajadores a usar los DESA en casos de necesidad.


Los médicos Raúl López y Martín Antonio del Rey impartieron el curso de reciclaje de cuatro horas al personal municipal que tendrá acceso a los aparatos. Los dos facultativos refrescaron las maniobras de supervivencia vital que hay que poner en práctica ante casos de parada cardiorrespiratoria.


«Los diez primeros minutos son decisivos. Ante un caso de paro cardiaco lo fundamental es poner en marcha las maniobras de reanimación en este tiempo. Si se pasan de diez minutos las posibilidades de supervivencia de la personas van a disminuir. El masaje cardiaco y la ventilación boca a boca son decisivos en este periodo de tiempo», señala Del Rey.


En caso de encontrarse ante una persona inconsciente y sin respiración, el uso del desfibrilador «es el único tratamiento eficaz que le va a evitar la muerte a la persona que haya sufrido un paro cardiaco», añade el especialista. Los DESA están pensados para funcionar con total seguridad en las manos adecuadas. Actúan contra la fibrilación ventricular, «que es el tipo de arritmia más común». Los DESA realizarán las descargas adecuadas para reanimar al paciente en cada caso.


Martín Antonio del Rey recuerda que tras el caso del futbolista Antonio Puerta ha habido un antes y un después. «La gente se ha concienciado de que tras aquel suceso si hubiera habido un desfibrilador, Puerta se hubiera salvado y por eso lo están reclamando en escenarios deportivos o en otros lugares públicos. Estando en esta situación de crisis las administraciones siguen invirtiendo en este tipo de tecnología porque salva vidas», argumenta el médico.


Cada marca comercial tiene un modelo de DESA diferente aunque se pueden encontrar desde 1.200 euros o 1.300 euros. «Dentro de unos años habrá un DESA junto al lado de un extintor y se salvarán más vidas aún», aduce convencido el técnico .

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