29 de noviembre de 2010
29.11.2010
Investigador. Autor de «La Cátedra de Gramática de Benavente».
Perfil : Francisco José Rebordinos Hernando

«La Cátedra de Gramática fue gratuita durante casi tres siglos para muchos jóvenes»

«Alonso de Carbajal creó un modelo educativo muy común y característico en España en la Edad Moderna»

29.11.2010 | 01:51
Francisco José Rebordinos ante la iglesia de San Juan, donde reposa Carbajal.

Más de dos años de trabajo le han permitido a Francisco José Rebordinos recoger en un libro casi tres siglos de avatares de la Cátedra de Gramática en Benavente. Estos estudios permitieron a muchos benaventanos entre 1589 y 1845 tener una formación preparatoria gratuita. En esta entrevista, el joven investigador benaventano habla de Alonso de Carbajal y su obra pía, que se prolongó durante 300 años.


-¿Cómo visualiza la imagen de Alonso de Carbajal, el creador de esta cátedra, que debió ser un personaje especial?


-Lo era, aunque visualizarlo es complicado. Su perfil es el de un eclesiástico con una posición económica importante. Para hacer obras pías como esta no todo el mundo estaba capacitado económicamente. Además, apartar de fundar estos estudios también funda el Hospital de San Juan de Letrán, lo que conocemos hoy como la Casa del Tinte, y sus antepasados contribuyen a la construcción del templo de San Juan del Mercado. De hecho tanto él como su familia están enterrados bajo el altar mayor de la iglesia.


-Casi tres siglos de historia de esta cátedra dan para mucho. ¿Con qué etapa se queda?


-Sobre todo con los comienzos, que es cuando mejor funcionan los estudios, y quizá después algunos periodos del Siglo XVIII. El Siglo XVII es complicado porque es un periodo de crisis general en el país, hay problemas económicos, no se pueden contratar docentes y hay se producen interrupciones en los estudios.


-¿Qué recoge su investigación?


-Mi investigación cuenta como era un modelo educativo muy común y característico en España en la Edad Moderna. Los niños acudían a leer, a escribir, a contar y a recibir nociones de la doctrina cristiana, pero también había un escalón intermedio entre las primeras letras y la Universidad que sería en estos establecimiento la gramática.


-¿Qué diferencias tenía esta Cátedra con otras de la época?


-Primeramente era una fundación pía con una dotación testamentaria de Alonso de Carbajal, que deja parte de sus rentas para sostener en sus estudios siempre y cuando el Ayuntamiento se comprometiese a aportar un lugar para estos estudios, que además sería la vivienda del preceptor.


-¿Había alguna más?


-Estaba también el proceso formal para elegir a los profesores. Se intentaba en todo momento que tuviesen una buena preparación y una buena calidad pedagógica y de ahí que por expreso del fundador que fuesen licenciados en las tres universidades más importantes de España, que eran Alcalá de Henares, Valladolid y Salamanca.


-¿Había un proceso de selección?


-Se ponían una serie de edictos y al término de un plazo generalmente de un mes se recibían los memoriales de aquellos que estaban interesados en el puesto y luego tenía lugar el sistema de oposiciones en la iglesia de San Juan del Mercado durante dos días. Se examinaba a los futuros preceptores ante un tribunal del patronato creado por el fundador. El que obtenía la mayor puntuación era el encargado de impartir los estudios.


-¿Sin embargo la principal característica de la cátedra era que no era onerosa?


-Sí, era la gratuidad de los estudios. En Benavente el antecedente más próximo a estos estudios era la cátedra municipal, que ya se documenta desde el Siglo XV. Pero aunque pudiera parecer que tenía la etiqueta de pública por esto de ser municipal, en realidad no lo era dado que los padres tenían que contribuir mensualmente con una cierta cantidad al mantenimiento del preceptor.


-¿Estudiaban solo los hijos de familias con recursos?


-Efectivamente, era la clase media-alta de la sociedad. Sí es verdad que había unas dádivas que se conocían también como becas para pobres, que el Consistorio de Benavente daba a tres o cuatro jóvenes para que pudieran acceder a estos estudios. Pero una característica importante es que Alonso de Carbajal funda estos estudios «para siempre jamás», como dice en su escritura de asiento, y que sean gratuitos para los jóvenes de Benavente y de su comarca. Aunque la verdad es que él la vio funcionar muy poco. Falleció un año después. La cátedra comienza el 25 de diciembre de 1589 y él fallece en 1590, aunque lo deja todo muy bien atado.


-¿Ya se habla de comarca en ese momento, en el Siglo XVI?


-Sí. Ya se habla de comarca. Lo dice expresamente en su fundación: jóvenes de Benavente, de la localidad y la comarca y zonas limítrofes que quieran instruirse en estas artes. Pero si quisiera reseñar sobre la gratuidad que en el siglo XVII debido a la crisis económica fue preciso fijar un estipendio para poder mantener a los preceptores que venían a impartir gramática. Con amarga resignación se decide cobrar aunque el patronato crea también becas para que pudieran acceder a estos estudios.


-¿Cómo eran estos estudios?


-Como he dicho eran muy comunes en esta época y no tenían una finalidad en sí mismos. Con el curso de estos estudios no se desempeñaba el ejercicio de una profesión sino que más bien tenían un carácter propedéutico, preparatorio, para luego acceder a la carrera burocrática, eclesiástica o incluso universitaria, primero en las escuelas mayores y luego en las facultades mayores.


-¿Tras desaparecer Alonso de Carbajal como perviven lo estudios?


-Esta es otra característica de esta cátedra porque después de fallecer él rige un contrato del patronato, que es deudor de esos intereses fideicomisarios del fundador, y el ayuntamiento. Es una relación a veces complicado porque el Consistorio se obliga a dar el lugar para el estudio y a lo largo de casi tres siglos no hay un lugar fijo en Benavente donde enseñar la gramática.


-¿Cuál era el papel del patronato?


-Pues tenía una función de gestión administrativa y un poco la función académica a la hora de escoger libros o las lecciones.


-¿A su juicio que impacto real tuvo la cátedra en el desarrollo educativo local?


-No en todos los lugares existía una cátedra de gramática. Las había para los nobles, en un círculo muy cerrado de la corte, había cátedras municipales, pero tenían que darse unas característica de la población para que pudiesen albergase estos estudios, y que concurrieran varios factores.


-¿En Benavente cuáles fueron estos factores?


-La importancia de ser cabecera de una amplia comarca. El factor político de ser una villa señorial desde 1298, la corte de los Pimentel, y la relevancia eclesiástica por las numerosas iglesias y conventos que había en la villa... Todas estas circunstancias no se daban en otros sitios. En Benavente había un poso cultural en el cultivo de las artes y las letras que estaba arraigado. Por ejemplo, y lo cito en el libro, Fernando de Arce fue uno de los primeros preceptores que enseñó gramática en Benavente y luego continuó en Salamanca...


-¿Cómo se notó esto en la población?


-El impacto fue muy importante porque Benavente fue un claro referente durante toda la Edad Moderna de la enseñanza clásica y una gran oportunidad para que los jóvenes pudieran instruirse en estas artes . De ora manera no hubieran podido hacerlo. Además el 70% de esos tres siglos, la Cátedra de Gramática fue gratuita.


-¿En qué lugares se imparten lo estudios?


-Se funda en el Convento de Santo Domingo, donde se imparte en dos ocasiones hasta su finalización y siempre gratuitamente, y después documentadamente aparece en la Plaza del Grano cerca de la Casa de la Velería; también en la Casa del Tinte durante dos años; la Plazuela de Santa María donde las monjas dominicas tenían una serie de dependencias que también alquila el Ayuntamiento, y la Casa del Estudio, que curiosamente da nombre a la propia calle, que sería la esquina de la calle Matadero.


-¿Hay datos del número de estudiantes que se beneficiaron de estas enseñanzas en estos tres siglos?


-Es complicado decirlo. No he ha conservado documentación y no he podido hallar datos sobre el número de alumnos, de las matrículas, pero sí que en el siglo XVIII en un informe que encarga chancillería de Valladolid aparecen en torno los 40 o 50, que dicen que estudian de gracia, que estudian gratis. Había un nivel de mayores y otro de menores y dos preceptores, un maestro principal, que daba clase a los mayores, y un repetidor o decurión que se encargaba del nivel bajo o de los pequeños. Se intentó instaurar un nivel intermedio de mínimos y otro de medianos, y en muchas etapas solo hubo un preceptor.


-Estudiar un periodo de tres siglos debe de resultar muy complicado. ¿Esta satisfecho?


-Lo estoy. Han sido más de dos años. Es un periodo muy grande pero responde a un orden lógico y coherente desde que se funda la cátedra hasta que desaparece. Aunque yo marqué el 1845, la cátedra desaparece en 1835 a causa de la desamortización eclesiástica. Lo que tengo es todo lo que hay y no hay más. Ha sido muy complicado no hay tanta información y la que hay es muy fragmentaria y ha habido que hacer la labor de un rompecabezas para encajar todas las piezas del puzzle. Pero lo que hay está reflejado en el libro.


-¿Cómo acaba esta gran aventura del enseñar?


-Si que lo es y en realidad termina de la peor manera posible. Merced a las desamortizaciones eclesiásticas, y a que las arcas de la cátedra no pasaban por bueno momentos, y no se recibe el aumento de fondos necesarios, termina desapareciendo.


Benavente, 1983


Francisco José Rebordinos Hernando acaba de publicar «La Cátedra de Gramática de Benavente (1589-1845)», que inaugura el apartado de monografías del nuevo Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Benavente. Rebordinos es becario de investigación adscrito al Departamento de Teoría e Historia de la Educación de la Facultad de Educación de la Universidad de Salamanca y está trabajando actualmente en su tesis, «Educación y sociedad en Benavente en la etapa contemporánea». Más de dos años de investigación le han permitido a Francisco José encajar las piezas del puzzle sobre la cátedra creada por Alonso de Carbajal, que pervivió durante casi tres siglos formando a centenares de niños benaventanos de forma gratuita en buena parte su historia.

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