El alcalde de Benavente y la concejala de Urbanismo prometieron ayer a los propietarios de viviendas, locales y garajes del Edificio Villalar «las menores molestias posibles» en el proceso de comprobación de medidas del inmueble y también en el caso de que se adopten decisiones que permitan su legalización, cuya licencia de obras acaba de ser anulada por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León por haber sido concedida indebidamente por el Ayuntamiento benaventano hace cuatro años.

Saturnino Mañanes y Meri Martínez se reunieron con los propietarios por espacio de más de 30 minutos. Les pidieron tranquilidad y les confirmaron que la arquitecta municipal está estudiando el caso y trabaja en el cotejo de las medidas tomadas la pasada semana en el inmueble con las que figuran en el PGOUB, en los proyectos y en el final de obra. La arquitecta no estuvo sin embargo presente en la reunión.

La impresión de que «va a ser complicado» resolver la situación planteada por la sentencia del TSJ en el inmueble no pareció ocultarse a los vecinos, aunque Mañanes y Martínez insistieron en lanzar el mensaje de que los técnicos «están trabajando en la soluciones que puedan adoptarse» y en que «si hubiera que hacer arreglos» se tratará de que «las molestias sean las menos».

En cualquier caso, la arquitecta municipal tendrá que regresar al inmueble para realizar nuevas mediciones en los próximos días. En su anterior visita no pudo acceder a todas las viviendas, y el alcalde y la concejalía pidieron la colaboración de los vecinos en este sentido. Algunos de ellos no residen habitualmente en la vivienda y al menos una no está habitada.

Algunos de los afectados preguntaron por los efectos jurídicos que la ilegalización del inmueble podría tener a efectos hipotecarios, lo que ni Mañanes ni Martínez pudieron contestar.

La concejala de Urbanismo explicó después del encuentro que en este asunto y en el cumplimiento de la sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJCyL «habrá que trabajar bien y despacio».