Un vertido continuado de leche ha dejado fuera de juego la estación depuradora de aguas residuales temporalmente, según confirmaron ayer la Concejalía de Medio Ambiente y Aquagest, la empresa concesionaria del servicio de abastecimiento y saneamiento de Benavente. La EDAR, cuyos filtros biológicos tardarán todavía en regenerarse entre cinco y diez días, está descargando al río Esla las aguas residuales sin tratar correctamente desde hace tres semanas.

Los trabajadores de la depuradora detectaron el vertido al comenzar su jornada laboral el pasado 16 de marzo. La balsa del filtro biológico y los decantadores secundarios presentaban un color blanquecino con una fuerte presencia de grasa. Aquagest comenzó a investigar el origen de la descarga. El concejal de Medio Ambiente, Juan Dúo, que compareció ayer para informar de lo sucedido, lo ha calificado de «masivo» y de «muy grave».

La concesionaria del servicio de saneamiento y de la gestión de la EDAR detectó el origen del vertido cuatro días después en una acometida a la red de saneamiento propiedad de una industria local. El vertido continuaba y la carga contaminante, aunque aparentemente inferior a la del día 16, superaba cuatro veces los límites legales permitidos según el Reglamento Municipal de Vertidos.

El día 24, Aquagest realizó analíticas a la entrada y a la salida de la depuradora. Los resultados dejaron claro que su funcionamiento distaba mucho de ser el correcto. La carga contaminante, tanto biológica como química, había acabado prácticamente con las bacterias que realizan la principal labor en el proceso de depuración por falta de oxígeno. En este tiempo ha sido necesario utilizar los soplantes de la estación para introducir aire artificialmente en la balsa del filtro biológico facilitando así la regeneración paulatina de las bacterias. Las aguas residuales han ido a parar al río Esla con una carga contaminante cuatro veces por encima de lo establecido en el Reglamento Municipal y lo seguirá haciendo, en teoría en menor medida, durante un tiempo más.

Aquagest concluyó su informe el viernes de la pasada semana y lo registró en el Ayuntamiento. El equipo de Gobierno no se enteró de lo sucedido hasta ayer a primera hora de la mañana, según relató Dúo. La empresa responsable del vertido aseguró al Consistorio que la descarga se había producido accidentalmente.

La Oficina de Obras ha notificado a la industria como presunta autora de una infracción muy grave al Reglamento Municipal de Vertidos. Tendrá tres días para corregirlo. En el caso de no hacerlo, el Ayuntamiento podría concederle otra prórroga de tres días. Finalizado este plazo precintará el vertido. El informe precisa en cualquier caso que aunque la descarga haya sido accidental la empresa tenía que haberlo puesto en conocimiento del Ayuntamiento a fin de adoptar medidas correctoras, como el desvío parcial del vertido al tanque de tormentas de la depuradora.

Dúo ha anunciado la apertura de un expediente sancionador que podría suponerle a la empresa multas de hasta seis mil euros y ha advertido, de acuerdo con el Reglamento vigente, que tendrá que hacerse cargo de los gastos, multas y penalizaciones derivadas del uso incorrecto de la EDAR.

El concejal de Medio Ambiente informó por la tarde a los portavoces de los grupos municipales de oposición y hoy pondrá los hechos en conocimiento del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil.

Aquagest no informó al Ayuntamiento «hasta tener pruebas»

El responsable de Aquagest, Enrique Peña, precisó tras la comparecencia del concejal de Medio Ambiente que los vertidos lácteos a la red de saneamiento no son infrecuentes «ni en Benavente ni en otras depuradoras». Aunque en esta ocasión el volumen de la descarga «ha sido muy importante», Peña explicó que no había informado al Ayuntamiento de lo sucedido «hasta completar el proceso y tener pruebas oficiales» del punto exacto de su origen y del alcance de la descarga. «No ha habido ningún tipo de ocultación», agregó.

Aunque ni el concejal ni el responsable de Aquagest quisieron hacer público el nombre de la empresa autora del vertido, todo parece indicar que se trata de una industria láctea emplazada no muy lejos de la depuradora.

El vertido, según Peña, «ha sido continuado» y todavía sigue, y su efecto más inmediato ha sido la neutralización de las bacterias del filtro biológico. «Las bacterias se comen toda la contaminación el agua pero el vertido las dejó sin oxígeno», indicó.

Este vertido le reportará probablemente al Ayuntamiento una sanción de la Confederación Hidrográfica del Duero, que el viernes tomó muestras de agua en el río, según ha podido saber este periódico.

Cronología del vertido

W Día 16 de marzo. Los trabajadores de la estación depuradora de aguas residuales comprueban al comenzar su jornada laboral que la balsa del filtro biológico y los decantadores secundarios presentan un color blanquecino con gran presencia de grasas. Aquagest comienza a investigar el origen del vertido.

W Día 20 de marzo. Aquagest detecta el origen del vertido en una acometida de aguas a la red de saneamiento (una tubería de pvc de 250 milímetros de diámetro), propiedad de una industria local. Comprueba que el vertido está siendo continuado. Las analíticas revelan que la tanto la demanda biológica de oxígeno como la química (DBO5 y DQO) superan cuatro veces los límites máximos permitidos en el Reglamento Municipal.

W Día 24 de marzo. Aquagest realiza analíticas a la entrada y a la salida de la depuradora. Los resultados confirman que la EDAR dista mucho de funcionar correctamente. La carga del vertido casi ha acabado con las bacterias del filtro biológico y es necesario introducir artificialmente oxígeno en la balsa para que puedan regenerarse.

W Día 6 de abril. El informe de Aquagest llega al Ayuntamiento. El equipo de Gobierno tiene la primera noticia de lo sucedido. El concejal de Medio Ambiente comparece para informar de la inoperatividad de la depuradora y de las medidas que se van adoptar. La empresa asegura al Ayuntamiento que el vertido ha sido accidental.