20 de noviembre de 2008
20.11.2008
REVELACIONES DEL AUTO JUDICIAL DE GARZON EN LA COMARCA

El último alcalde republicano de La Bañeza y cuatro leoneses ocupan las fosas de Maire y Santa Marta

Otros cuatro benaventanos "paseados" y sin reclamar yacen junto a la iglesia del Tera, según la Asociación de la Memoria Histórica

20.11.2008 | 11:37
El último alcalde republicano de La Bañeza y cuatro leoneses ocupan las fosas de Maire y Santa Marta

Las familias de tres jornaleros de Destriana lloran al visitar la puerta del cementerio de Santiago bajo la que descansan sus muertos

Tres vecinos de Destriana (León) y dos de La Bañeza (León) yacen en fosas comunes de los cementerios de Maire de Castroponce y Santa Marta de Tera. Son los represaliados por grupos paramilitares falangistas a los que se refiere el auto del juez Baltasar Garzón y sobre los que existen peticiones de exhumación de familiares.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) les puso ayer nombre y apellidos después de que el juez de la Audiencia Nacional se inhibiera de la investigación en favor de los juzgados territoriales al haberse extinguido la responsabilidad penal de la cúpula franquista por fallecimiento.

La Asociación también confirmó el enterramiento en Santa Marta de Tera de otros cuatro benaventanos "paseados" en el 1936 junto con los vecinos de Destriana. Los restos no han sido reclamados por sus familias y no forman parte de la causa «pero es posible que sus familiares desconozcan incluso donde están enterrados», explica Santiago Macías, vicepresidente de la ARMH.

En el abigarrado cementerio de Maire de Castroponce, reformado en sus laterales recientemente, se encuentran los restos del último alcalde republicano de La Bañeza, Ángel González González, y del trabajador de la azucarera bañezana, Toribio Santos Santos.

«González era teniente de alcalde de La Bañeza en febrero de 1936 cuando dimitió el regidor elegido. Tomó posesión en mayo y en la madrugada del 23 de septiembre de 1936 fue secuestrado y asesinado», relata el investigador José Castaño, un vecino de Jiménez de Jamuz descendiente de represaliado y miembro de la Asociación que el pasado verano realizó una «investigación intensiva» en Maire para tratar de hallar la fosa común de los dos bañezanos.

«El cuerpo de González y el de Santos, posiblemente un trabajador de la azucarera de La Bañeza, que estuvo muy organizada y que sufrió feroces represalias, fueron encontrados por vecinos de Maire de Castroponce en el "Camino de la Bañeza", relata citando "fuentes orales. Castaño tuvo oportunidad de visitar el paraje donde fueron hallados los cuerpos acompañado de «Galicio, un vecino del pueblo de 91 años». El alcalde de La Bañeza era natural de Saludes de Castroponce, un pueblo de León próximo a Maire. «Los vecinos lo reconocieron y los dos cuerpos fueron enterrados con cierto respeto, incluso con la participación del cura», añade.

Un mes antes del asesinato de los dos bañezanos, el 22 de agosto de 1936, cuatro campesinos de la Sociedad de Trabajadores de la Tierra, una asociación de jornaleros del campo adscrita a la Unión General de Trabajadores, fueron sacados de sus casas. La investigación del profesor Baltasar Bercianos está documentada oralmente y es muy completa. Destriana, una localidad próxima a La Bañeza, en la comarca de la Valduerna, fue junto a Jiménez de Jamuz una de las zonas del sur de León más castigadas por la represión tras el alzamiento y el recuerdo de lo ocurrido sigue latente «porque fueron muchas las familias afectadas», explica su compañero Jose Castaño. La historia es ciertamente terrible e insólita.

Aquella noche los campesinos fueron subidos a un camión y trasladados a La Bañeza «para recibir instrucciones». Luego continuaron viaje hasta Jiménez de Jamuz, pero en La Bañeza se produjo «un hecho insólito: subieron también a un cura con el propósito de asesinarlo», relata Castaño citando la investigación de Baltasar Berciano. «En el camino hacia Jiménez ocurrió que el camión se encontró con un militar que pasaba unos días en la zona y mandó bajar al cura. Luego hubo un intento de fuga de uno de los campesinos, al que terminaron matando. Al final los fusilaron a todos allí mismo, en un paraje que se llama Corrales de la Gándara. Los cuerpos fueron subidos al camión y cubiertos con sardones. Lo que no se sabe es por qué fueron llevados a enterrar a Santa Marta de Tera», concluye.

El relato de Castaño sobre la investigación de Baltasar Bercianos difiere en un represaliado respecto a los datos de la ARMH. «Tanto en el caso de Maire como en el de Santa Marta son los familiares al cien por cien quienes han reclamado la exhumación de los cuerpos. En Santa Marta hay tres campesinos de Destriana reclamados, no cuatro. La Asociación no pide abrir las fosas por capricho. Sabemos documentalmente que hay cuatro benaventanos también, pero las familias no los han reclamado, por eso no figuran en la investigación», precisa Santiago Macías. La ARMH está a la espera de conocer qué harán los juzgados en cada caso. «Tendremos que esperar a que se produzca un primer pronunciamiento», explica..

Al igual que la Asociación se encuentra la Policía Judicial que ha llevado la investigación y que en diciembre tenía previsto completar la base de datos de los desaparecidos. También está a la espera el grupo de expertos nombrado por el juez. «No sabemos que ocurrirá ahora. Mi opinión es que Garzón no podía hacer otra cosa», opina el médico del grupo de expertos Manuel Escarda.

«Cerca de la cruz del cura» en Maire de Castroponce

Los familiares de Ángel González y de Toribio Santos visitaron Maire. Hablaron con el alguacil y con la secretaria, según confirmó ayer el alcalde, Jesús Rubio. Todos saben que la fosa está en el interior de un cementerio que ha sido completamente reformado. «Tuve la oportunidad de hacer fotografías y recoger testimonios: la fosa está de la mitad del cementerio hacia atrás, cerca de la cruz del cura, una cruz de madera», explica José Castaño, que considera muy difícil hallar la fosa en un camposanto desmontado superficialmente y rellenado para construir nuevas sepulturas.

«Bajo el seto de la entrada al camposanto» en Santa Marta

Al alcalde de Santa Marta, la existencia de una fosa de represaliados le era desconocida. Heliodoro Tábara preguntó ayer a los mayores del lugar. «Nadie sabe nada», dijo. Los datos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica son sin embargo precisos. Bajo el seto que se extiende a la izquierda de la puerta del cementerio yacen tres campesinos de Destriana y cuatro benaventanos. Hace seis meses, los familiares de los jornaleros visitaron Santa Marta. Un vecino de 85 años les condujo al lugar que buscaban. Todos terminaron llorando ante el camposanto del Tera.

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