El pasado fin de semana siete ovejas de la explotación de José Luis Saludes resultaron muertas y otras siete resultaron heridas por un más que probable ataque de lobos. Los hechos sucedieron a un kilometro de la localidad de Santa Colomba de las Carabias.

José Luís Saludes explicó ayer a este diario que el viernes pasado sacó las ovejas a pastar a una finca-pastizal alambrada situada a un kilometro de la localidad de Santa Colomba, sobre la una de la tarde. Fue a recogerlas hacía las cinco y media o seis menos cuarto de la tarde, cuando se las encontró «todas amontonadas en un rincón».

A los veinte metros encontró a la primera de las ovejas muertas, con una apertura de unos cincuenta centímetros, «en el que se podían ver las tripas».

Entre las ovejas amontonadas había otra oveja muerta, que presentaba el mismo tipo de orificio. Las aperturas se encontraban a la altura de la parte trasera y las gorjas.

Al día siguiente José Luis fue hasta el desagüe que divide el pastizal y fue encontrando una por una, las otras cinco ovejas muertas.

Tras este hecho, Saludes lo primero que hizo fue llamar a la Guardia Civil, para que identificasen los cadáveres y realizasen las fotos pertinentes. La benemérita llamó al Seprona que acudió con el veterinario. Ayer, por la mañana, se personaron dos guardas de Medio Ambiente, que explicaron a Saludes que con mucha probabilididad se tratarían de lobos, señalando además «¿quien si no?».

José Luís con ayuda de los vecinos y un cable y un tractor pudo retirar los cuerpos.

Junto con los siete animales muertos y otros tantos malheridos, el hecho también puede seguir perjudicando al ganadero, ya que tiene ovejas preñadas, que «por el estrés y los posibles golpes recibidos pueden abortar».

José Luís Saludes explica que «la Junta de Castilla y León deberían echar a los lobos y pagar los daños». El ganadero afirma que «los ganaderos no queremos los lobos». Además el afectado añade «ya que la Junta echa lobos, que se atenga a la responsabilidad: Además no tenían porque existir en esta zona».

Saludes expone que este tipo de ataques no es la primera vez que se dan en la zona «el año pasado a un vecino le mato 12 ó 14 corderas y en San Miguel a otro vecino 8 ó 9». Este ganadero teme que vuelvan los ataques por lo que cree que deberá estar con las ovejas de manera permanente.