Si echamos la vista atrás y nos situamos en estas mismas fechas hace un año, desde luego no hubiéramos podido imaginar ni por un instante la realidad que nos deparaba este 2020.

Un año que empezaba cargado de proyectos, de ilusiones, de ideas, tanto en el aspecto personal como en el profesional. Y un año que acaba igual que empezaba: con proyectos, con ilusiones, con ideas pero que nunca serán las mismas, ya que nos hemos dejado muchas de ellas por el camino.

Hacer balance este año es difícil cuando se ha perdido tanto y a tantos. Nos hemos “acostumbrado” a ver los informativos en televisión, a escuchar la radio, a leer la prensa… y a que la primera noticia sea el número de contagiados, aquí y en el resto del mundo, el número de fallecidos, aquí y en el resto del mundo, a ver la curva, la evolución, día tras día como si no existiera nada más. En algunos de esos momentos, a mí se me viene a la cabeza aquel verano en el que hablábamos de la “prima”, en que nos conectábamos todos los días y lo primero que nos decían era lo que subía, lo que bajaba, la evolución, las medidas que se adoptaban, cuántos se quedaban por el camino …..

Situaciones y momentos tan diferentes y a la vez tan semejantes, que han afectado a la vida de tantas personas, de tantas familias… de las que no se habla habitualmente. Me decía mi sobrino, que acabó primaria este año “tía, me he perdido la graduación, la Warner, la nieve, los amigos ….” Por desgracia eso no va a volver y algo que a nosotros nos puede parecer una nimiedad, para ellos es sumamente importante. Esas ilusiones se las ha llevado también este virus.

El pasado mes de marzo nos enfrentamos al replanteamiento de nuestra forma de vida, las casas no estaban preparadas para ser colegios, ni para ser oficinas y, sin embargo, lo fueron. Nos dimos cuenta de que en esos momentos no se conjugaba el verbo conciliar sino compaginar. Pero en marzo también fuimos capaces de conjugar la solidaridad, la colaboración, el respeto y la responsabilidad, hacia aquellos que teníamos al lado, pero que a la vez no nos habíamos dado ni cuenta de que estaban ahí.

Y es con eso con lo que nos tenemos que quedar de este año, ese ha de ser el punto de inflexión de este 2020 que se nos va. Hay que seguir conjugando esos verbos y seguir trabajando, dar ese impulso a todos esos proyectos que sufrieron un paréntesis por la pandemia y que sin embargo, la sociedad nos ha demostrado que son más necesarios que nunca.

Debemos consolidar todas esas líneas que se pusieron en marcha para conciliar, para ser corresponsables, para no compaginar sino para compartir. Tenemos que aprovechar toda esa solidaridad, a través del Tercer Sector, del voluntariado, reconocer el papel y fortalecer a las organizaciones, plataformas y redes castellanas y leonesas que lo integran, impulsar la colaboración entre ellas y también con la Administración con el objetivo de garantizar su sostenibilidad y estabilidad, todo ello a través de la Ley del Tercer Sector de Castilla y León.

También queremos transmitir con la Ley de garantías a las personas con discapacidad a lo largo de su vida, tranquilidad a esas madres, padres, hermanas y hermanos, que estén seguros de que cuando ellos falten, esas personas con discapacidad estarán bien atendidas y podrán seguir desarrollando el proyecto de vida que eligieron.

Continuaremos apoyando las familias, por todas ellas, las más vulnerables y que peor lo pasan, las monoparentales o las numerosas, cada una de ellas es única y tiene sus necesidades específicas.

Estos son algunos de los objetivos y compromisos para 2021: apostar por las personas, apostar por las familias y que ese punto de inflexión que ha supuesto 2020, sirva para seguir sacando lo mejor de nosotros mismos.

Este año que acaba nos ha demostrado que somos vulnerables, mucho más de lo que creíamos, pero también que somos más fuertes de lo que nos imaginamos, precisamente porque este virus nos ha herido y nos ha golpeado en lo más profundo, ha cambiado nuestra forma de ver y de entender la vida. Aun así, somos capaces de levantarnos y continuar y eso es lo que nos hace fuertes como sociedad, como personas.

A partir de ahí, 2021 nos depara un nuevo horizonte en el que vamos a ser capaces de recobrar lo mejor que teníamos antes de que empezara este año que ya se nos va y de mantener y reforzar lo positivo que hemos podido aprender durante este tiempo.