Si llevamos la vista solamente un año atrás, nadie hubiera podido imaginar los que nos depararía este 2020. Entonces dábamos la bienvenida a un nuevo año, con proyectos e ilusiones. Pero en el mes de marzo, ocurrió lo que nadie esperaba. Una pandemia que ni en las peores de las películas, que ni en las peores de las pesadillas, hubiéramos imaginado. Y nos ha dejado una realidad horrible, desoladora y devastadora. Una realidad que también llegó a Toro, y que humanamente ha sido terrible. Estos meses hemos tenido que despedirnos de demasiada gente, de demasiados seres queridos.

Quiero, en primer lugar, enviar mi más sincero y profundo abrazo a todos aquellos que han sufrido la pérdida de un ser querido. También que estas líneas sirvan, para mostrar un profundo agradecimiento a todos aquellos que durante estos meses han puesto su esfuerzo, y tristemente en muchas ocasiones su vida, al servicio de los demás. A todo el personal sanitario y de residencias, a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, a la Policía Local, a los Bomberos Voluntarios de Toro, a Protección Civil de Toro, a Cruz Roja, Cáritas, y otras organizaciones sociales, y, en definitiva, a todas las administraciones, entidades y organizaciones que han hecho todo lo posible para paliar los efectos de esta crisis sanitaria. También a los agricultores, que no dudaron ni un momento en salir a desinfectar calles, a vecinos que han dado asistencia a otros en los meses más duros, a los empresarios por estar aguantado de manera ejemplar este chaparrón, y por dar ejemplo de adaptación a innumerables nuevas normas de prevención, de higiene y de aforo.

No han sido meses fáciles para nadie. Meses de estrictas normas y cumplimientos obligados por el bien común, que todos hemos aceptado y compartido, en un nunca antes visto ejercicio de corresponsabilidad comunitaria.

Desde el Ayuntamiento de Toro se ha trabajado intensamente para intentar, dentro de nuestras posibilidades, estar al lado de nuestros vecinos, escuchando y proponiendo, sin dejar a nadie atrás, y con la convicción de que en estos momentos el único elemento que puede ayudarnos es la unión. Unión social, vecinal y empresarial, bajo los principios de solidaridad y generosidad.

Acaba este maldito año, en el que además de la pandemia, Toro ha despedido de manera inesperadas y triste a más vecinos de los que aún no tacaba despedirse. Pero como decimos, acaba, por fin. Y con este final de año, viene el comienzo de uno nuevo.

A este año que entra le pido esperanza. Esperanza que todos tenemos puesta en la llegada de una curación a este virus, que nos traiga la vida tal y como la teníamos, con sus errores y sus virtudes. Pero opino, que muchas cosas no serán iguales ya. Sin duda, el aprendizaje forzoso al que nos hemos visto obligados, tiene que hacernos reflexionar profundamente sobre la dirección hacia la que queremos avanzar. Y esa dirección debe ir hacia una sociedad solidaria, preparada en sus sistemas públicos para afrontar este tipo de situaciones de la manera más solvente posible. Necesitamos un mundo sostenible y eficiente, basado en principios de unión, solidaridad y generosidad.

Aventuro que la ciudad de Toro inicia 2021 con ilusión y con ganas de avanzar tras un mal año. Tenemos por delante proyectos y cuestiones importantes. Y queremos contar con todos.

Mucha ilusión, mucha esperanza.