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Al grano

Vesania

Cuando las orillas acaban secando el río: un lamento fallido más contra la polarización

El fiscal general del Estado, en primer plano, durante el juicio.

El fiscal general del Estado, en primer plano, durante el juicio. / Mariacal

Celedonio Pérez

Celedonio Pérez

"El fallo contra el fiscal general, revulsivo en los territorios socialistas". Este titular de periódico nacional evidencia sin tapujos lo que está ocurriendo en España: la división descarnada de la sociedad en dos bandos que parecen irreconciliables hasta el punto de que una condena judicial del más alto tribunal de justicia es entendida por los que se consideran perjudicados indirectos como un revulsivo para sus intereses electorales. Toma ya. ¡Hasta qué retorcimiento de la normalidad hemos llegado, hasta qué enmarañamiento de los tres poderes de Montesquieu, hasta qué emponzoñamiento mental...! Y saben lo peor, pues que si el fallo hubiera sido al contrario, los otros (los de la orilla opuesta) estarían navegando bajo el timón del mismo razonamiento, el de la contra como enseña.

¿Por qué cloaca se han escurrido los hombres y mujeres de centro de este país? ¿En qué esquina se han escondido aquellos que tenían un pensamiento crítico, que no estaban en el partido sino en el todo? La mesura es condición que ha pasado de moda, peor, se ha evaporado dejando un olor a manido, aprisionada entre los unos y los otros, convertida en lámina sin dimensión como las imágenes machacadas en los dibujos animados. ¿Dónde están los líderes de la opinión no publicada? Silencio.

El cuarto poder ya no es sentido común es hongo yesquero que prende la farfolla para quemar el bosque entero. ¿Hubo alguna vez periodismo independiente? Sí que hubo al menos quienes partían de la Tierra Media sin más ropaje que aquel que le tapaba las vergüenzas. Ahora cada uno lleva su mochila particular donde faltan los sustantivos y sobran los adjetivos, donde cláusula de conciencia y secreto profesional, principios constitucionales abstractos que a nadie ha interesado desarrollar, se esgrimen para "borbonear" o "sanchear" al antojo de cada cual. Ahora lo que se lleva es el periodismo de las risitas: doy la noticia del otro para cumplir el expediente, pero me sonrío porque yo soy de los buenos, de los que tienen la razón, ya ven, hasta les doy cobertura.

Ya no se puede hablar de ciertos temas en las sobremesas. Familias y amigos han aprendido la lección sin estudiarla, no siendo que... Y así andamos. Estamos cerrando el mes de las conmemoraciones. Se habla del espíritu de la transición. ¿No creen que necesitamos un renacimiento de ese aliento? Pero para eso son imprescindibles mujeres y hombres honestos. Diógenes de Sinope no los encontró en Atenas, pero vivimos en Zamora y aquí nuestra guía es la EsperanZa. ¡Vamos...!

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