Al grano

La amnistía y la deuda de Zamora

Esta provincia renuncia a todo, no quiere ni mediador

Concentración por la reapertura de la Vía de la Plata

Concentración por la reapertura de la Vía de la Plata / José Luis Fernández

Celedonio Pérez

Celedonio Pérez

Alburquerque, pueblo extremeño de más de 5.000 habitantes, ha pedido la condonación de su deuda municipal que supera los 12 millones de euros. Así lo ha acordado el pleno del Ayuntamiento. La moción, aprobada por PP y PSOE, pide una “quita” a la catalana, un perdón fiscal como el que Sánchez ha prometido a Cataluña. ¿Y por qué no? Los alburquerqueños, con una de las deudas municipales per cápita más altas de España, tienen razón. Sus gestores municipales han sido, según parece, tan ineficaces como los catalanes y, por tanto, pues eso, que tienen todo el derecho del mundo a la condonación. Que pague el Estado que para eso está. Todos los ayuntamientos españoles manirrotos tienen una oportunidad única, deberían seguir el ejemplo de Alburquerque.

Aquí somos tan pobres de espíritu que ni deuda generamos (si hasta Guarido presume de haberla enjugado), así poco podemos pedir. Por eso, siguiendo la estela del bondadoso Sánchez, deberíamos hacer la contraria y exigir la condonación de la deuda que el Estado tiene con Zamora por haber desmantelado la provincia en los últimos 50 años. Perdonarle que se haya llevado a nuestros hijos a producir a otras tierras, que se haya cargado la industria, desarmado el campo sin nada a cambio; perdonarle por habernos dado unos políticos ineficaces, serviles y “siboanas”; por robarnos la capacidad de protestar, por…

Y a cambio, claro, por perdonarle tantas deudas, incluida la histórica, que tiene Cataluña, el País Vasco, Madrid y Valladolid con Zamora por haberse llevado nuestros hijos más trabajadores y preclaros, más las inversiones estatales que nos correspondían, vamos a pedirle al Gobierno de Sánchez que nos amnistíe. Que nos libere de la carga y de los problemas que causaría la reconversión del abandonado Monte la Reina como establecimiento militar. Que para qué queremos militares en la provincia, que a lo mejor espantan la biodiversidad.

Rogamos a Sánchez que nos amnistíe por haber demandado alguna vez la conversión en autovía de la 122 hasta la frontera portuguesa, que hay que dejar a jabalíes y lobos a su antojo y por haber reclamado, que ya son ganas, la reapertura de la línea férrea Ruta de la Plata. Con lo bien que se vive aislado y sin ruidos.

Ah, por favor, eso sí. Una última petición al Gobierno de Sánchez y también al de Mañueco, que esto también le afecta, que paguen el entierro de la provincia. Se lo agradeceremos eternamente. Y no, no queremos mediadores internacionales ni intermediarios ni nada. Nos joderían todavía más.