Kiosko La Opinión de Zamora

La Opinión de Zamora

Al grano

Día del Docente (superviviente)

Elogio de quien enseña al que no quiere aprender

Un niño se dirige a su colegio en el primer día de vuelta a las clases. Happy smiling kid in glasses is going to school for the first time. Child boy with bag go to elementary school. Child of primary school. Pupil go study with backpack. Back to school

No corren buenos tiempos para los enseñantes porque, en muchos casos, quien se supone dispuesto a aprender no quiere hacerlo. O peor: cree que ya lo sabe todo, al menos lo que le interesa para desenvolverse en su mundo, el de la simplificación más plana, aquella que eleva los valores fatuos al frontispicio de la existencia. Hasta los buenos aprendices, que también los hay, andan sobrados de adanismo unos y otros se abrazan al disimulo para no parecer interesados en conocer y saber lo que le desvelan los maestros, no siendo que el grupo de borregos, los que marcan la hoja de ruta, digan que son, “off-season”, amantes de la cultura de los viejos.

En vez de planes de educación, panes ideológicos sin sustancia, lo que importa es crear adeptos al partido de turno: que nos voten, que nosotros tenemos la razón

decoration

Tienen los docentes que romper amarras todos los días. Unas, las que se han puesto ellos mismos ajustadas como corazas para protegerse de ese estado general de abulia social que vende que todo está perdido, no es fácil levantarse con la creencia de que hay mucha tarea por hacer y que hay que emplearse a fondo en completarla. Otras, las de la falta de consideración coral alimentada por un Estado que fábrica, en vez de planes de educación, panes ideológicos sin sustancia, lo que importa es crear adeptos al partido de turno: que nos voten, que nosotros tenemos la razón, el mango, la sartén y, sobre todo, el gobierno que reparte regalías.

Es imposible no dejarse jirones emocionales en la gatera cuando enfrente tienes una parte del aula que no quiere rollos ni bobadas de antes. Sabe que camela con el mínimo esfuerzo y que hoy lo que se lleva es la efebocracia, que hay que aprovecharla y exprimirla, porque a muchos padres se les cae la baba con cualquier ocurrencia, que ellos (padres y madres) andan a su rollo, que bastante tienen con sobrevivir al politrabajo y al porrón de necesidades creadas por las modas al uso.

Cuesta sobrevivir yendo a contracorriente en el intento de abrir la pantalla minúscula del móvil a un plano general donde se vea el horizonte y las manchitas de vida que respiran en el escenario más estirado. Solo la vocación, y no todos (y todas) la tienen, que también hay esquiroles por supervivencia o comodidad, obliga a hacer las cosas bien sin mirar a los lados. Zamora es tierra de buenos maestros (y maestras), de enseñantes, de docentes, como lo fue antaño de curas y soldados. Sirva este suelto de homenaje a quienes, si se les dejara hacer, cambiarían a mejor el país en una generación. Hoy, Día Mundial del Docente, me acuerdo con cariño de un maestro excepcional, José Gutiérrez Zorita, y de mi hija, enseñante de las que enseñan.

Compartir el artículo

stats