Nos equivocaríamos los zamoranos si aflojamos nuestras ansias reivindicativas y de justicia, alimentadas durante los últimos meses por agravios varios, por el anuncio, a bombo y platillo, de Pedro Sánchez de 20 millones de euros para la rehabilitación de Monte la Reina en los próximos presupuestos del Estado. Ahora, que parece que la provincia se ha echado a la calle para reivindicar futuro, no se puede frenar el carro, hay que acelerarlo. Hay que exigir al cielo y a quien manda en la tierra que nos den lo que nos corresponde.

Hay que llorar con fuerza para que se nos oiga y amenazar y gritar. No podemos dejarle a nuestros hijos, a nuestros nietos, una provincia sin porvenir, sin gente. Si no lo hacemos, la historia nos lo demandará. Y no, no son palabras grandilocuentes y fatuas. Es la realidad. En estos tiempos, en esta España donde el que la pilla para él es, hay que presionar, quejarse, vocear, arrancar en la calle lo que no dan gratis los gobiernos, cogidos por la entrepierna por quien utiliza sus cartas como experimentados tahúres.

20 millones de euros, bien, pero eso solo cubre el 20% de la inversión prevista. Que el PSOE dice que será el Gobierno en solitario quien asuma el presupuesto total, pues que lo haga, pero para eso se necesita poner mucho más dinero sobre la mesa. Y hacerlo pronto. Que no vale que las instalaciones militares se reabran dentro de diez años, cuando por aquí solo canten alondras y cuervos.

Si la Junta prometió para el proyecto 15 millones, la Diputación, 5 y Caja Rural, uno, y ahora asegura Fagúndez que no se van a necesitar para Monte la Reina, pues oye, que las dos instituciones y la entidad crediticia creen un fondo e impulsen cualquier otro proyecto de desarrollo, que nos sobran porque están la mayoría sin ejecutar. Que nadie baje la guardia porque el Gobierno anuncie que nos va a dar un caramelo. Hay muchas necesidades que cubrir en esta provincia y muchos servicios, como el sanitario, que apuntalar.

Y, de verdad, mantengamos abiertos todos los frentes reivindicativos, incluido el que tiene como objetivo a Iberdrola. La riqueza de la provincia tiene que revertir en la provincia. Hay que exigirlo donde haga falta. Zamora necesita sacar los pies del tiesto. Si no, se nos van a pudrir con el agua cautiva.