Lean, lean la frase: “Aquellos municipios más envejecidos podrían extinguirse de forma natural”. Toma ya. ¿Qué les parece? No es un pensamiento extraído de una novela finisecular sobre el ocaso del mundo rural, que va. La frase se incluye en el documento del Gobierno que da cuerpo a la estrategia España 2050, presentada hace nada por Pedro Sánchez envuelta en musiquilla sincopada y trajes recién estrenados. Zamora es la provincia más envejecida de España; pues eso, ya saben lo que nos espera.

Que no nos vendan más sandeces. La despoblación en la España interior, la rural, solo se combate con incentivos directos, con dinero. El Estado (y ya lo he dicho mil veces) tiene que pagar a quien viva en los pueblos. Pero no una compensación como dádiva de buena fe, no; tiene que apoquinar una prima justa en reconocimiento a los servicios que presta el mundo rural a la España moderna: descontaminación, biodiversidad, alimentos, ocio, tradiciones culturales… Y, ojo, que no nos digan que ya pagan la PAC, esta ayuda o la otra; es imprescindible un incentivo nuevo solo por residir en los pueblos.

¿Para qué queremos un Ministerio (o Vicepresidencia del Gobierno o lo que sea) de Transición Ecológica y Reto Demográfico? Parece claro, para blanquear la muerte del ámbito rural. Ya ven: la primera decisión de calado, prohibir la caza del lobo en todo el territorio nacional, acuerdo tomado sin contar con las partes implicadas, pasándose por el forro la opinión de ganaderos y comunidades autónomas con cánidos salvajes. Ya se le debe haber olvidado a Teresa Ribera lo que apuntó en Zamora hace poco más de un año sobre la necesidad de consenso para las grandes medidas, huyendo del BOE. No hay palabra que no se deslía ante el interés.

P. D. No ha sorprendido mucho, desde luego, el eslogan elegido como marca de la provincia. El “Zamora enamora” lo llevamos repitiendo muchos años por estos lares y lo dábamos ya por amortizado. Esperemos que ahora, con una campaña adecuada, triunfe en el exterior y brillen, como se merecen, nuestros valores. Zamora siempre, por supuesto.