Científicos de la Universidad de Cardiff han detectado gas fosfano en la atmósfera de Venus, lo que significa que este planeta, al que han cantado poetas y Mecano, podría albergar o haber albergado vida microbiana. El descubrimiento ha alterado la comunidad mundial de sabios que ha dejado por un momento de auscultar el COVID 19 y se ha ido a navegar con su imaginación a las nubes sulfúricas del cuerpo celeste, dorado como el oro. Mientras, aquí, en esta tierra dolorida que llamamos Zamora, ni investigadores ni nosotros mismos somos capaces de detectar la sustancia que está llenando valles, montañas, terrenos de labor y eriales: la fosfatina, consecuencia del proceso de destrucción masiva que se está llevando a cabo por tierra, mar y aire y que está dejando la provincia a la intemperie, como una rastrojera de cardos.

Jane Greaves, directora del informe sobre la fosfina de Venus, lo ha cacareado en todos los telediarios que en el mundo han sido: “Nuestro estudio y los datos son de acceso abierto, así funciona la ciencia”. Ese es el quid de la cuestión, lo importante es airear la cuestión, lanzarla a los cuatro vientos y ya se irá completando con aportaciones de unos y de otros. Lo que más interesa es lanzar la primera piedra… y dar donde más duele.

Por eso, abramos los ojos, observemos con detenimiento lo que corre por nuestras tuberías, lo que vivaquea por los campos, por las viviendas, por las calles… y lancemos al mundo la noticia: Zamora está siendo engullida, asfixiada por la fosfatina: desaparece gente, la más joven, sin que se sepa por qué; zamoranos y zamoranas se están quedando sin resuello, viven con el corazón en un puño, respiran aire finisecular, tienen la sensación de que esto se acaba, cada vez hay menos niños en las escuelas, menos futuro en los calendarios. La vida humana se está evaporando en Zamora; que alguien haga algo, sea científico, político o sexador de pollos, ese es el mensaje.

Y ya de puestos, propongo a los científicos que se lleven el COVID 19 a la atmósfera de Venus, que allí se tiene que estar muy calentito, y aquí, a Zamora, nos traigan gente, si puede ser joven, que anda por ahí sin saber qué hacer. Los recibiremos con los brazos abiertos. ¡Fuera la fosfatina!