En los últimos años, la lucha contra la despoblación, el reto demográfico, ha sido un punto de atención en el que han confluido la opinión pública, la cultura, la sociedad y, por supuesto, la política. Con distintas denominaciones pero un mismo objeto de preocupación, existe un consenso básico de que la cohesión territorial debe ser uno de los ejes principales de la acción pública, hacer de la igualdad de derechos en el territorio una realidad.

Un empeño que nos interpela a todos. A todos los niveles de gobierno, desde los pequeños ayuntamientos a las diputaciones, las comunidades autónomas y, por supuesto, al gobierno central. Pero también a la sociedad, tanto en su dimensión económica y social, al diálogo social, como en torno a la cultura, la universidad o la investigación. Y, por supuesto, los medios de comunicación: sirvan estas líneas para felicitar a LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA por sus 125 años de andadura y por contribuir, a través de una herramienta tan esencial para cualquier sociedad democrática como es el periodismo, a transformar el territorio. Esa gobernanza multinivel y compartida, renovada y comprometida, solo es posible gracias al liderazgo de todos los actores, y es el único camino para avanzar, entre todos, en el impulso del medio rural.

Porque, como nos ha enseñado la pandemia, el medio rural es, y debe ser aún más, un elemento central en esta revolución verde y digital que está impulsando, cada vez con más intensidad, la Unión Europea, y que tiene en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia un instrumento clave para acelerar este cambio. Clave en la transición ecológica, para la conservación de la biodiversidad, en la lucha contra el cambio climático y en la soberanía alimentaria y energética de nuestro país.

El medio rural es, y debe ser aún más, un elemento central en esta revolución verde y digital que está impulsando la Unión Europea, y que tiene en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia un instrumento clave para acelerar este cambio

El Plan de 130 Medidas ante el Reto Demográfico, que aprobamos el año pasado y que ya estamos desarrollando con plena intensidad, con más de 8.000 millones de euros comprometidos entre 2021 y 2022, supone una hoja de ruta para la cohesión y la sostenibilidad de nuestro territorio, para transformar nuestro medio rural, nuestros pequeños municipios e impulsar su transformación, asegurando que pueden desarrollar sus proyectos económicos, sociales y ambientales en condiciones de igualdad.

Somos conscientes de las dificultades que pasan en el día a día quienes viven y trabajan en el medio rural, y por ello se está haciendo un esfuerzo por eliminar las brechas que han ido alejando nuestros pueblos y ciudades. Brechas digitales, de movilidad, de género, de oportunidades, que exigen nuevas formas de pensar y de actuar.

Necesitamos innovar. Repensar y mejorar lo que hemos hecho durante años, y que no siempre ha tenido los resultados esperados. Es el espíritu que subyace en las medidas que estamos empezando a desarrollar, como la creación de una red de centros de innovación en el territorio, que permita conectar y multiplicar el talento y la inteligencia territorial, y poder replicar, de una forma más sencilla, todas las buenas prácticas que conocemos.

Con ese mismo fin también está en marcha una convocatoria para que entidades locales, asociaciones y empresas y emprendedores puedan poner en marcha o acelerar sus proyectos de transformación territorial. Para apoyar iniciativas realmente innovadoras que permitan impulsar el futuro de nuestros pueblos.

Ninguna medida, por si sola, será suficiente para transformar el modelo. Por ello estamos construyendo una política pública sólida para la cohesión territorial, con el concurso de todos los actores, orientada a todas las dimensiones que confluyen en el desarrollo de una nueva ruralidad y un futuro esperanzador para las provincias del interior. Una política que rompa con la centralidad para pensar y trabajar en red. Porque la fuerza del estado se multiplica cuando todos los territorios contribuyen a su desarrollo, cuando en vez de alejarse, la administración pública está más cerca de las personas, allí donde viven, desconcentrando instituciones, creando nuevos servicios de proximidad y garantizando el mantenimiento de nuestro Estado del Bienestar en todo el territorio. Este es un gran reto, no solo demográfico, sino sobre todo democrático.