30 de noviembre de 2017
30.11.2017
Juicio por abuso sexual contra el dueño de un spa

"Caso spa" en Zamora: "A veces uso el cuerpo en el Masaje de la Diosa y desbloqueo emociones"

El procesado negó haber introducido sus dedos y el pene en la vagina de las dos mujeres que le acusan, aunque admitió "tocamientos ligeros en la zona"

01.12.2017 | 09:55
El director y masajista imputado minutos antes de comenzar el juicio.

"Ahora no lo entiendes, espero que me des las gracias más adelante, has liberado muchas emociones y no lo entiendes". Eso le dijo el dueño de un establecimiento de terapias de salud de la provincia a una de las dos mujeres que le ha denunciado por abusos sexuales sufridos en agosto de 2015, mientras les realizaba el "Masaje de la Diosa", por lo que la Fiscalía exige 10 años de cárcel. En su "masaje de autor", "el masajista se quita del medio, deja que intervenga su cuerpo", declaró el imputado, de iniciales A.A., en el juicio celebrado ayer en la Audiencia Provincial.

"No es verdad que haya sexo", "de ninguna manera", afirmó, ni introdujo los dedos ni el pene a ninguna de las dos clientas que le han sentado en el banquillo de los acusados. Tampoco hubo masaje en las partes íntimas, si bien el imputado acabaría admitiendo que sí efectúa "tocamientos ligeros en la zona genital" como parte de la manipulación, en la que "el cuerpo" se considera como "una unidad, se acaricia". Se trata de "un complejo ritual de sabiduría ancestral", agregó, consistente en "manipular el cuerpo del paciente, empleando el del masajista", en el que el procesado usa "aceite caliente y, a veces, mi propio cuerpo".

Tras la confección de la carta astral del cliente, "El Mapa de diseño humano", comienza el masaje, que se prolonga entre una hora y media y casi tres, "sosegado, muy calmado y tranquilo", describe el procesado, que lo desarrolla en una cabina en la que usa un futón (colchón de origen oriental) para que las mujeres se tumben. Las dos denunciantes permanecieron solo en bragas, boca arriba, por indicación del profesional, con una toalla cubriendo solo la zona vaginal, mientras que él asegura que se mantuvo vestido y ellas cubiertas completamente, en contra de la versión de las presuntas víctimas, que llegaron a describirle en calzoncillos desde el principio de la sesión e incluso totalmente desnudo en uno de los casos, en el que la mujer afirma que le penetró primero con los dedos y después con el pene. La otra, que no dejó de llorar durante todo su interrogatorio, habría sufrido varias penetraciones con los dedos, sin poder concretar cuántas porque "estaba en shock, solo quería que terminara", indicó, al igual que su compañera de habitación, ambas llegadas de Canarias al establecimiento zamorano para participantes en un curso de verano de Rebirthing de la Escuela de Leonard Orral.

Por lo que respecta al uso del cuchillo de hueso, el imputado aclaró que "es simbólico", que "se lo acercó" al cuerpo "para hacer el eje de la simetría" y "en el cuello para separar mente y cuerpo", pero solo hace "amagos" de cortar, "sin tocar la piel". Un testimonio contrario al de las dos mujeres, que se describieron intimidadas porque se lo pasaba por las piernas, los senos, a la altura del corazón, y en el cuello mientras decía "para que todo quede sellado y cerrado".

El procesado, de mediana edad y licenciado en Biología, formado como "masajista en diferentes escuelas, en cursos variados" desde 2001, pero sin titulación, detalló que el ritual previo al "Masaje de la Diosa", comienza con la elección de dos cartas. "Vemos lo que dicen y esa es la información que vamos a usar", "los mantras" del tipo "reconozco mi fuerza interior", que repite mientras manipula el cuerpo de los clientes, primero de un lado y después del otro (izquierdo o derecho, que representan el lado femenino o el masculino), de acuerdo con la indicación de la carta que han sacado previamente sobre el futón.

El tratamiento, sobre cuyos detalles A.A. dice que informa, extremo que negaron las presuntas víctimas de abuso sexual, se realiza "en un espacio seguro y de sanación", con la puerta cerrada, "no recuerdo si con llave", como denuncian las mujeres, porque al otro lado se encuentra la zona termal, donde hay gente. En cualquier caso, sostuvo, a preguntas de su abogada, que si las mujeres hubieran querido irse, "podrían haber salido" de la cabina, no lo habría impedido, pero que llegó hasta el final del masaje sin percibir que ninguna de ellas estuviera incómoda, "la sensación era buena".

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