20 de marzo de 2017
20.03.2017
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Crónica de un desencuentro

Las primeras desavenencias entre Valdeón y Maíllo comenzaron en la campaña electoral de 2007 y se reavivan ahora con graves acusaciones al coordinador general del PP

20.03.2017 | 13:40
Valdeón y Maíllo, en plena discusión durante Intur 2011.

Que la exvicepresidenta de la Junta y exalcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, y el recién elegido coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, no se soportan es un secreto a voces. La historia de un desencuentro que comenzó en la campaña electoral a las municipales de 2007, donde la aspirante marcó su propia estrategia con un asesor personal , y que ha saltado por los aires diez años después, justo a las 24 horas de que Alfonso Fernández Mañueco fuera elegido candidato a la presidencia del PP regional.

Antonio Silván, preferido tanto por Herrera como por Valdeón, perdía con una abultada diferencia. Quienes esperaban reacciones a esta nueva etapa interna del PP ya las han tenido, y de boca de la propia Valdeón, que no ha dudado en acusar directamente al número tres de Génova e incluso al Ministerio del Interior de provocar el fin de su carrera política aprovechando su incidente de tráfico, por el que presentó su dimisión tras confirmarse que colisionó lateralmente con un camión y que al ser interceptada por la Guardia Civil triplicaba la tasa de alcohol en sangre permitida. La Justicia la condenó por un delito de conducción bajo el efecto de bebidas alcohólicas a una multa de 1.800 euros y a ocho meses sin poder conducir. Desde aquellos hechos ha pasado ya medio año, pero ha esperado hasta ahora para soltar la bomba.

Génova y MInisterio de Interior

Valdeón, en declaraciones al periódico El Mundo, señala directamente a altos cargos tanto de Génova como del Gobierno, ya que menciona expresamente a Martínez Maíllo, a la Subdelegación del Gobierno en Zamora y al Ministerio del Interior. Todos ellos, precisa, fueron los culpables de que su incidente de tráfico saliera a la luz pública y, con ello, tuviera que dimitir de forma fulminante.

Las declaraciones de la exvicepresidenta se producen apenas horas después de la derrota de su candidato, Antonio Silván, a quien ha apoyado desde que se postulara como sucesor de Herrera y que, de haber ganado, la mantendría entre sus personas de confianza como ha hecho el propio el presidente autonómico tras la dimisión nombrándola asesora en un despacho próximo al suyo. Con Mañueco, hombre de Maíllo, al frente del PP regional y en dos años posible presidente de la Junta, Valdeón ha debido entender que tenía los días contados y ha decidido que la delfín de Herrera se iba a convertir en el tiburón que ha sacudido los cimientos de Génova, consciente que ahora sí acaba su carrera política. Desde la sede nacional del PP no ha habido reacciones a estas acusaciones, aunque hay quien apunta ya la conveniencia de abrir un expediente disciplinario a la aún hoy procuradora regional.

En busca del mirlo blanco

Tras doce años como alcalde, la etapa de Antonio Vázquez estaba más que acabada para el partido, máxime tras nefastas gestiones como la del nuevo edificio municipal, que dejó tras de sí una riada de deudas millonarias. En enero, cinco meses antes de las elecciones municipales de 2007, el partido se moviliza en busca de un "mirlo blanco". El objetivo, conseguir a un candidato intachable, gestor y al que no se pudiera responsabilizar de nada de los anteriores mandatos. Es el propio presidente provincial del PP, Fernando Martínez Maíllo, el primero que pone la mirada en la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, una toresana licenciada en medicina y cirugía con una trayectoria impecable. Valdeón, la "niña de los ojos" de Herrera, había sido la encargada de poner en marcha la nueva Consejería de Familia, un ámbito que permitió que realizase inversiones sociales y que parecía hecha a su medida: Pocos conflictos y muchas opciones para ayudar a los más desfavorecidos. El tira y afloja para convertir a la entonces consejera en candidata a la Alcaldía de Zamora fue duro, hasta que finalmente Juan Vicente Herrera cedió, consciente de que si venían mal dadas para Valdeón siempre la podría recuperar para el Gobierno regional, como así hizo ocho años más tarde. Una vez designada candidata a alcaldesa comenzó una nueva historia, la del desencuentro entre Rosa Valdeón y Maíllo.

El presidente provincial, acostumbrado a dirigir el cómo y el dónde de los principales candidatos a las instituciones por el PP, se topó con una Valdeón que aterrizó en Zamora con su propio director de campaña y que estaba convencida de que su mejor aval era la trayectoria como consejera, sin necesidad de permanentes apariciones en público. Todo lo demás era restar, consideraba. El primer choque, pero ni mucho menos el último. Aunque el PP fue el partido más votado, los resultados de PSOE, IU y Adeiza hicieron temer a los populares un tripartito que los condenara cuatro años en la oposición. Finalmente el "aparato" consiguió que los independientes de Adeiza capitaneados por Miguel Ángel Mateos se desmarcasen en el último minuto, cuando el socialista Carlos Hernández releía el discurso que, creía, iba a dar una vez proclamado alcalde.

"Cuidadme a rosa", pedía Herrera

Como alcaldesa, Rosa Valdeón se vio muy limitada para gobernar en minoría, con el orgullo herido y con la sensación de que había sido engañada. En Víctor Gallego eran frecuentes los mensajes que llegaban de Herrera: "Cuidadme a Rosa". Y es que la alcaldesa tenía, y tiene en él a un amigo que siempre le ofrece un hombro para llorar. Estas quejas constantes al PP regional cabrearon a Maíllo, que en algunos momentos se sintió ninguneado como líder de los populares en la provincia ante una alcaldesa a la que no podía doblegar debido a su hilo directo con Valladolid. Para entonces ya eran enemigos íntimos y los cruces de reproches y desaires se convirtieron en habituales, como la bronca que ambos protagonizaron en la edición de Intur de 2011.

Finalizado el mandato todo aconsejaba que Valdeón repitiera como candidata a la alcaldía y, esta vez sí, ganar para poder gestionar el ayuntamiento sin la espada de Damocles de la oposición encima. Ganó por mayoría y desafió a Maíllo en la propia sede la noche electoral luciendo una camiseta con el número 14, los concejales obtenidos. Tenía cuatro años por delante para poder sacar adelante sus proyectos. Rajoy incluso contó con ella para comisiones en la ejecutiva nacional, con el visto bueno de la también zamorana Ana Pastor. Todo parecía color de rosa.

Con la fuerza moral que las urnas dieron a Rosa Valdeón, las chispas entre ella y Maíllo cada vez saltaban con más fuerza. Algunos miembros del PP optaron por posicionarse. Mientras que Mayte Martín Pozo o Clara San Damián hacían piña con el presidente provincial, el delegado de la Junta y secretario provincial del partido, Alberto Castro, decidía unir su destino al de Valdeón y tratar así de ganarse el favor de la cúpula regional. La división en el PP de Zamora y la confrontación con Valladolid era ya en ese momento un hecho consumado.

crítica con medidas del Gobierno de Rajoy

En esta segunda etapa como alcaldesa, mientras Maíllo cada vez se acerca más a Génova, Valdeón hace tándem con Herrera para cuestionar al Gobierno de Mariano Rajoy en varias ocasiones. Ocurrió con la polémica ley del aborto de Gallardón o, más recientemente, con las críticas a la propuesta de que el exministro Soria ocupara un puesto en el Banco Mundial. Estas manifestaciones, sobre todo en redes sociales, gustaron a muchos populares y no populares para los que Rosa Valdeón se convirtió en adalid de la honestidad. A esas alturas la relación con Maíllo era ya inexistente.

Tras las últimas elecciones municipales, en las que IU consigue gobernar gracias al apoyo del PSOE, el enfado del presidente de los populares en Zamora es mayúsculo al entender que ha sido la gestión de Valdeón la que ha provocado que los zamoranos den la espalda al PP. Ella regresa al regazo de Herrera como vicepresidenta y consejera de Empleo. Y lo que es más importante, como la persona señalada por el presidente de la Junta para sucederle en el cargo. Desde esta posición no cesó en criticar siempre que tenía ocasión a Maíllo Y más si alguien "pica". Poco podía imaginar que su rival en meses se convertiría primero en vicesecretario nacional del PP y, después, en el coordinador nacional, es decir en la mano derecha e izquierda de Rajoy. Este es el escenario en el que se produce el pulso final.

9 de septiembre de 2016. Valdeón es interceptada por la Guardia Civil tras recibir el aviso de un camionero con el que ha colisionado lateralmente al adelantar. La prueba de alcoholemia dio como resultado que triplicaba la tasa permitida. Todo un escándalo que animó alíderes del PP a pedir su inmediata dimisión, algo que hizo al día siguiente. Es evidente que fueron muchos los compañeros de partido que se alegraron, entre ellos también los que vieron cómo se quitaban de encima a una posible candidata a la presidencia de la Junta.

Herrera salió como un miura en defensa de su hasta entonces vicepresidenta. "Fui un poco canelo cuando en 2007 el PP de Zamora me animó a designar a Rosa como candidata a la alcaldía de Zamora", llegó a sentenciar. Ha pasado medio año y una derrota para Herrera-Valdeón, la de Silván, para que la reconstrucción del partido en Castilla y León comience con mal pie. Por delante quedan dos años de posible bicefalia, si es que el presidente de la Junta no opta por abandonar. La guerra entre el PP regional y el nacional, visto lo visto, no ha hecho más que empezar.

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