Joaquim M. Palma | Maestro y traductor, autor del libro "Por los caminos del reino materno"

"Portugal y España viven de espaldas y es una verdadera lástima"

"En Zamora es la zona donde más se sabe y mejor se conserva la historia del Reino de León" l "En los pueblos la gente es más auténtica"

09.07.2016 | 01:34
"Portugal y España viven de espaldas y es una verdadera lástima"

"Por los caminos del reino materno", de la editorial Rimpego, es una semblanza literaria de las tierras del pretérito Reino de León contada por Joaquim M. Palma, que viaja desde el norte de Extremadura pasando por Salamanca, Zamora y León hasta las tierras gallegas que formaron el antiguo reino medieval. Una de las particularidades de esta obra es su carácter bilingüe, que divide el libro en dos mitades: de una parte encontramos la versión en castellano y de la otra la versión portuguesa, que da como resultado un ejemplar con dos portadas. Las tierras zamoranas, sus costumbres y las gentes que las pueblan son parte fundamental del texto. El autor narra con especial cuidado y deleite las localidades de Fermoselle, Fuentesaúco y Toro, la comarca de Tierra de Campos o la propia capital entre los muchos municipios de Zamora que aparecen en el libro.

-¿Cuál fue el motivo que le impulsó a realizar este viaje por las tierras del antiguo Reino de León?

-Desde que era pequeño he oído hablar del Reino de León, porque el primer rey de Portugal era hijo de una reina leonesa y hacer este viaje era un viejo sueño que he podido cumplir. Para mí ha sido una sensación muy bonita.

-Zamora ocupa un lugar preeminente en su libro, ¿qué sensación se ha llevado de la ciudad y los pueblos de la provincia que aparecen en él?

-La región de Zamora solo la conocía por el nombre porque el primer rey de Portugal fue armado caballero en su Catedral, motivo por el cual lo que yo quería ver la edificación con mis propios ojos. Las tierras zamoranas son las que más me han sorprendido de todo mi viaje porque tuve la sensación de sentirme como en casa, además de experimentar una emoción muy intensa con el descubrimiento de ciertos monumentos.

-Constantemente en el libro usted hace referencias al Duero. ¿Es el río uno de los principales elementos unificadores entre España y Portugal?

-Por su puesto, conozco el Duero de la parte portuguesa, pero en su travesía a través de Zamora disfruté de emociones muy satisfactorias. Una que guardo en la memoria fue poder observar a las cigüeñas transportando ramas de una orilla a otra casi al alcance de la mano. También pude descubrir cómo el río se tornaba en más puro según me alejaba de las casas.

-En el libro describe distintas poblaciones de la provincia zamorana como Peñausende, Fuentesaúco, El Perdigón y la propia capital entre otras muchas: ¿alguna zona le fascinó en particular?

-No solo fue una en exclusiva. La comarca de Sayago hasta la frontera portuguesa en el Duero,con sus construcciones de piedra, permanecía prácticamente inmutable en el tiempo, de una forma muy pura que creaba una belleza muy particular. Otra fue en el pueblo de Fuentesaúco donde viví una aventura a causa de sus famosos garbanzos. El templo visigodo de San Pedro de la Nave en la localidad de El Campillo consiguió levantar mi curiosidad. Y por último, los palomares de Tierra de Campos resultaron ser una experiencia visual y poética muy intensa, en especial al conocer que las personas habían reconstruido aquellas edificaciones que se encontraban derruidas. Es un territorio al que espero volver en algún momento.

-¿Qué impresión se ha llevado de los zamoranos?

-He entablado una mayor amistad con las gentes de las pequeñas localidades, en los pueblos, que con las de la urbe principal. Esto me ha influido a la hora de redactar los pasajes del libro, lo que me ha animado a hacer un mayor hincapié en las pequeñas poblaciones. En mi opinión, esto ocurre en toda España. La autenticidad es mayor en los pueblos, sin embargo, me quedo con las gentes de Zamora y Salamanca. En consecuencia, la desaparición que produce la despoblación de estos lugares de paz, belleza y bienestar me llena de tristeza.

-En el libro hace numerosas referencias a la unidad de ambos países, Portugal y España: ¿preferiría una vuelta atrás en el Tratado de Tordesillas y regresar a la unión de ambos países?

-En la actualidad portugueses y españoles vivimos de espalda los unos de los otros, y esto es una verdadera lástima. Podríamos, y deberíamos, hacer muchas más cosas para estar mucho más unidos porque a pesar de las diferencias culturales somos pueblos hermanos. No sé el camino a seguir, ni las medidas a implementar, pero es urgente que empecemos a actuar de forma conjunta para conseguir hermanar la península ibérica.

-En el prólogo, Julio Llamazares advierte de que los españoles conocen mucho menos sobre Portugal que los portugueses sobre España. ¿Ha podido confirmar esta sensación en sus viajes?

-Es una realidad, nosotros conocemos mucho más sobre vosotros. En mis viajes he podido constatar que los españoles que viven cerca de la frontera de Portugal apenas conocen nada sobre nosotros. En cambio, los portugueses que habitan en las zonas fronterizas, con los que he podido hablar, sí que tienen conocimientos sobre España y su historia. Esto se debe a que Portugal tiene de un lado el mar y de otro a los españoles, y esto nos produce la necesidad de mirar hacia España con esperanza y olvidar las guerras pasadas.

-En esta misma línea: ¿piensa que los habitantes de las tierras del antiguo Reino de León saben poco sobre su historia?

-En mis viajes he tenido la oportunidad de hablar con algunos habitantes de León, personas comunes, que no sabían mucho del Reino de León y tuve la impresión que sabía más de ellos. Esto no deja de resultarme extraño, porque hay grandes publicaciones en España sobre este tema. Por otro lado, en Zamora es en la zona donde más se sabe y mejor se ha conservado la historia del Reino de León; en otros lugares se han llevado a cabo muchas labores de destrucción en pos de esta vorágine de modernidad que ha invadido muchas ciudades, en León únicamente encontré la Basílica de San Isidoro. Además parece que nadie ha levantado la voz en contra de esto.

-¿Por qué ha optado por iniciar cada capítulo de una cita?

-Para mí era muy importante establecer una conexión entre lo que se ha escrito sobre esas tierras y lo que yo observaba en mi periplo por las tierras del antiguo Reino de León. Esta fórmula permitiría, a su vez, vincularme con los lectores. La intención era explicar cada región, cada ciudad, cada localidad como un ente individual. La utilización de citas era la mejor forma de lograrlo.

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