Taller de mentes inquietas

Un total de 18 alumnos conforman la primera promoción del Bachillerato de Excelencia e Investigación en el instituto Claudio Moyano

09.07.2016 | 01:34
La coordinadora del Bachillerato de Excelencia e Investigación, Marta Marcos (izquierda), con los alumnos del primer curso.

"La experiencia ha sido más que positiva", apunta la coordinadora Marta Marcos sobre la primera promoción de Bachillerato de Excelencia e Investigación en la modalidad de ciencias, puesto en marcha el pasado año por el Claudio Moyano. Se trata de una formación que, manteniendo los contenidos generales, ofrece a los alumnos la posibilidad de ampliar sus conocimientos con una mayor carga práctica. "El currículo es el mismo que en el bachillerato ordinario, pero se trata de fomentar la parte de laboratorio, tanto en el propio centro como en la Escuela Politécnica, el uso de las tecnologías de la información en las distintas asignaturas y, por último, que sean capaces de poner en marcha una investigación. El objetivo es que adquieran esas habilidades", resume la profesora.

Para acceder a este curso el único requisito necesario es tener una media de 7 en la etapa educativa anterior, además de todas las asignaturas aprobadas en 4º de la ESO. "Se solicita la plaza y comienza la fase de selección, que consta de una entrevista personal y la medición mediante un baremo de las notas relacionadas con la modalidad de ciencias", explica.

El esfuerzo no solo lo hacen los jóvenes, también los profesores están muy implicados . "Trabajar con este tipo de alumnos, con las inquietudes que tienen, hace todo más fácil, aunque suponga para nosotros un trabajo extra, porque hay que coordinar una serie de actividades, tanto con profesores del instituto como con los docentes de la universidad", reconoce Marcos. "No son estudiantes que se limiten simplemente a lo que tú les expones en clase, sino que ves que tienen interés, son trabajadores y les une a todos las ganas de esforzarse y superarse a sí mismos", añade.

Han sido 18 los alumnos que han completado esta formación. Entre ellos está el que ha obtenido la nota más alta de Selectividad en el distrito de Salamanca, Miguel Ángel Marino, con un 9,82. Su compañera Ángela Porto valora de la experiencia en este bachillerato "las prácticas y el contacto con la universidad, además de tener una visión más útil de las asignaturas y un mayor acercamiento al trabajo constante y con una finalidad concreta", detalla.

Su proyecto de fin de curso se centró en un nuevo material, el grafeno. "Estudié sus propiedades mecánicas aplicadas a materiales estructurales como el hormigón y los ensayos que se realizarían. La búsqueda bibliográfica fue intensa durante seis meses para conocer algo más sobre este elemento y enfocándolo hacia la ingeniería", explica.

La temática de los proyectos propuestos pasa por aspectos informáticos, ingeniería o microbiología. "Las propuestas siempre vienen marcadas por la Escuela Politécnica y hay mucha variedad. En primero es cuando tienen las actividades por las tardes en la universidad y en segundo se les asigna un director allí y un tutor en el instituto para el desarrollo del trabajo", apunta Marta Marcos. En el caso de Clara García, otra estudiante del Bachillerato de Excelencia e Investigación, su proyecto estuvo enfocado hacia el campo de las matemáticas. "Era sobre autómatas celulares, herramientas que se usan mucho en sistemas de ordenador. Es algo muy novedoso, por eso lo elegí, aunque fuera bastante teórico por todos los cálculos que tuve que hacer", recuerda.

El caso de Clara García es bastante singular porque, a pesar de ser una estudiante de letras, se decantó por este bachillerato animada por sus padres. "Quería hacer Derecho y Económicas, pero también me gustaba la Arquitectura y las ingenierías, así que no me quise cerrar ninguna puerta", razona. "Me quise unir a pesar de que no era lo mío, porque te anima estar en una clase rodeada de gente que trabaja mucho y te motiva al máximo para dar lo mejor de ti. Creo que es lo que más me ha impactado de la experiencia, porque aprendes a esforzarte, sabes que tienes que trabajar y eso es lo que más me ha gustado", apunta, al tiempo que invita a los estudiantes a unirse a este proyecto. "La clase es lo mejor, acaba siendo muy homogénea, todo el mundo presta atención", describe. En este sentido, Ángela Porto subraya que ayuda a esa integración que el resto de compañeros "sean muy de tu estilo, ya no digo a nivel intelectual, sino con un ritmo constante de trabajo. Y eso es lo que nos anima a todos a tirar hacia arriba".

El éxito de este plan de estudio está consolidado y la segunda promoción, con 19 estudiantes, acaba de finalizar el primer curso. "La opción que concilia el bachillerato ordinario con una enseñanza más actualizada, destinada a gente con inquietudes. Si tienen interés, pueden hacerlo", anima la profesora.

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