Ángel Expósito | Periodista

"El oficio está en una tormenta perfecta"

"Hay que pensar si los periodistas informamos de lo que interesa o nos retroalimentamos con los políticos"

23.05.2016 | 10:49

Desde política interior hasta actualidad internacional. El análisis personal de Ángel Expósito sobre temas de actualidad es claro y argumentado en la experiencia que le dan años y años de carrera profesional. De becario de Europa Press hasta director del ABC, este madrileño afronta desde hace casi un año un nuevo reto, el de presentar La Tarde de COPE.

-A punto de cumplir un año en su nueva etapa de radio, ¿qué valoración hace sobre su salto a la radio?

-Que esto no ha hecho más que empezar y tengo un equipo fantástico, que es clave. Me queda mucho por aprender sobre cómo se tratan en un magacín todos los géneros periodísticos, pero, sinceramente, me lo estoy pasando estupendamente bien.

-Comenzó como becario en Europa Press cuando estaba en segundo de carrera y terminó siendo el director de esta agencia de noticias. ¿Esto sería posible hoy, viendo el panorama actual de la profesión?

-Sin lugar a dudas sí, yo no soy un "rara avis". De lo que tenemos que ser conscientes es de que los periodistas nos hemos creído mucho más de lo que somos, de que con este oficio éramos capaces de poner y quitar entrenadores de fútbol, presidentes de España o hasta directores de periódicos. Y no, somos periodistas en un proceso continuo de aprendizaje, de formación y de análisis. Pongámonos en nuestro sitio, reconozcamos errores y no paremos de aprender. En cuanto a la evolución de la profesión, nunca se sabe. Antes las cosas también estaban muy fastidiadas y no nos fue mal a algunos. Pues ahora también adaptémonos a los tiempos y aprendamos la nueva comunicación.

-Echando la vista atrás hacia su abultado currículo, ¿en qué faceta se siente más cómodo como periodista?

-Lo más sencillo sería decir que en la radio, porque es en lo último que estoy, pero lo digo sinceramente. Hay periodistas que somos generalistas, porque yo tengo la suerte de hacer un videoblog a diario y escribir una columna en el ABC, el gran periódico de la historia de España, que también dirigí, de haber hecho tertulia en radio y televisión o de haberme formado en una agencia. Pero donde más cómodo me siento es hablando, por lo tanto mi medio es la radio.

-Aparte de informar, el periodista también está para interpretar la realidad. ¿Es una función que ha cobrado importancia, teniendo en cuenta la situación política actual?

-Seguramente sea igual de importante que antes o incluso un poco menos. Pensemos en momento en España como la Transición, después del 23 F o cuando llegó Felipe González con un partido socialista al poder pocos años después de Franco. A lo mejor lo de ahora no es tan importante y solo nos lo estamos creyendo nosotros. Creo que deberíamos ser conscientes de que en la historia reciente de España ha habido momentos mucho más delicados y mucho más importantes que el que estamos viviendo, que por supuesto también lo es.

-¿Con qué espíritu encara esta segunda vuelta de las elecciones nacionales?

-Aparte de con cierto hartazgo, con el interés típico, porque nos estamos jugando mucho, nada menos que el futuro de España con mayúsculas y si esto se gobierna con los bolivarianos y populistas o va hacia la derecha y la ortodoxia comunitaria. Así de fácil. Y las dos opciones son democráticas, legítimas y legales. En lo personal, estoy hasta el gorro de una campaña electoral que va a durar más de un año y de los pactos, prepactos y postpactos. La clase política aburre hasta a los periodistas.

-¿Qué le parece la unión para el 26J entre Pablo Iglesias y Alberto Garzón?

-Yo en su lugar habría hecho lo mismo. Si fuera Pablo Iglesias y viera cómo está Venezuela, cómo está saliendo la pasta que he trincado en todas partes, cómo caigo en popularidad porque la gestión de los míos en Valencia, en Madrid o en Cataluña es lamentable, por pura ley d'Hondt me intento juntar con el que sacó un millón y pico de votos y solo dos diputados, porque me va a rentar. Y si yo fuera Alberto Garzón y tengo esos votos y solo obtengo dos diputados, intento sumar con otro para que en las listas ascienda hasta tener ocho o nueve. Conclusión: lo que han hecho es completamente lógico para intentar en sus intereses sacar más diputados. Eso sí, al día siguiente, el 27 de junio, estos rompen y hacen grupos parlamentarios por separado, seguro. Pero como estrategia, es lógica y normal.

-¿Será efectiva esta estrategia para ganar votos en la izquierda?

-No sé si tanto para ganar votos como para lograr resultados de escaños, que no es lo mismo. Es muy posible que bajen en votos, pero la suma de los millones de votos de Podemos más los de IU les va a rentar. No van a ser sesenta más dos, sino que pueden ascender hasta ochenta, según las encuestas. Y me parece razonable.

-¿Qué falló tras el 20 de diciembre para que no fuera posible un Gobierno?

-Creo que la pelota de esas elecciones estuvo en todo momento en el tejado del PSOE. Fue la segunda fuerza política, obtuvo el peor resultado de su historia, se puso estupendo como si hubiera ganado las elecciones e intentó un pacto imposible, cuando en Bruselas, Estrasburgo, Alemania o Francia, los grandes países a los que a mí me gustaría parecerme, hubiera estado solucionado desde el minuto uno con un gran pacto de la inmensa mayoría constitucionalista. Hubiera sido lo más factible, con su consiguiente porcentaje de representación. Eso es lo que hace frente los populismos Francia, frente a la crisis en Alemania y para gobernar en Bruselas desde que existe el Mercado Común. Aquí no, somos tan estupendos que queremos pactar a la vez con Ada Colau y con Ciudadanos y con Carmena y eso es muy complicado. Creo que Pedro Sánchez solo ganó tiempo, pero tuvo la posibilidad de formar un gobierno y acometer una transición de verdad hacia ese cambio de un montón de cosas que son inexorables. Lo desaprovechó y ahora se la va a pegar.

-¿Así que su actitud no cree que le reforzó como líder de su partido?

-Es que en las elecciones no juega uno solo. Puede haber salido reforzado en lo personal, pero por otro lado le van a rascar votos Podemos e IU. Las encuestas ahora le dan en vez de 90, 85 escaños.

-¿Los nuevos casos de corrupción en el PP que se han destapado desde el 20D pueden afectar a los resultados del partido o sus votantes seguirán fieles a su apoyo?

-El PP tiene el suelo muy firme, pero el PSOE sigue ganando en Andalucía también después de lo que han trincado, por lo tanto no es nuevo. De hecho, en Cataluña gobierna CiU con otros después de lo que han robado, luego esto de la base sólida no solo es del PP. Creo que en Valencia ya se la pegó y en Madrid ya han acometido un porcentaje importante de renovación con Cifuentes, así que eso ha empezado a cambiar ya, aunque quizá tendría que haberlo hecho antes y con más fuerza.

-¿Qué opina de la actitud de Rajoy en este tiempo, sin apenas pronunciarse?

-La actitud de Rajoy de estos meses fue pensar "que se cuezan en su propia salsa". Y es lo que va a pasar, que se cocerán en su propia salsa todos juntos: PSOE, Podemos e IU. Este tiempo también ha servido para que Ciudadanos se retrate, a sabiendas de que tras las elecciones de junio solo le va a quedar la opción de pactar con el PP. A algunos no les gustará la estrategia de Rajoy, pero al final el tiempo le ha dado la razón. Otra cosa es que más allá del 26 de junio sirva esa misma estrategia. Pero eso ya se verá, porque es política ficción.

-¿Se atreve a vaticinar un resultado para el 26J?

-A día de hoy (la entrevista se realizó el miércoles) creo que el resultado es un PP que mejora un pelo, un Ciudadanos que se mantiene, por tanto es un éxito para ambos si eso se cumple, y una izquierda que por nuevo reparto hace bajar al PSOE y subir a la coalición de IU y Podemos. Con ese panorama, creo que estamos abocados a un PSOE que revienta esa misma noche y, con una abstención y con la nariz tapada de una parte del PSOE, terminar en un gobierno de centro derecha.

-¿Un Gobierno en coalición entre el Partido Popular y Ciudadanos?

-Sí, pero subrayo, es lo que creo en este mismo momento. Lo digo porque tengo la impresión también de que el PP a veces parece que hace todo lo posible por no ganar. Y le puede salir tan bien que lo consiga.

-¿Cree que la sociedad también está agotada de tanta política o espera con ilusión esta segunda vuelta y un cambio?

-Estoy convencido de que hasta el votante del PP quiere un cambio, el de las actitudes ante la corrupción. Otros lo que quieren es un cataclismo. La gente está harta, pero también debe ser consciente de que todo esto es importante y hay que solucionarlo.

-¿La falta de gobierno en estos meses ha podido afectar al país?

-Tajantemente sí. En estos meses Obama ha venido a Europa, pero ha suspendido su visita a España; Raúl Castro ha estado en París y Roma, no en Madrid; el rey ha cancelado viajes a Corea, Japón, Arabia Saudí o Reino Unido, que nos hayamos enterados. Ha habido un montón de inversiones paralizadas, porque nadie que tenga dinero invierte en un país que pueda gobernar Podemos. Por lo tanto, por supuesto que ha influido para mal. En estos meses ha habido atentados en París y Bruselas, se ha decretado el estado de guerra contra el Dáesh y nosotros seguimos mirando a la luna de Valencia. Sin duda alguna, el estar en funciones nos ha perjudicado muchísimo y estos seis meses perdidos necesitarán años de recuperación.

-¿Esta situación en el interior nos tapa los ojos frente a lo que sucede fuera, con la amenaza yihadista?

-Acabo de volver de Irak y es como darte un bofetón de realidad. Y cuando vuelves, un bofetón de cutrerío espectacular. Estamos en guerra, en un nuevo modelo de guerra cuya consecuencia humanitaria son los refugiados que salen huyendo del terror y los tenemos en las fronteras de Europa y en la frontera sur de Ceuta y Melilla. Y a los malos que causan todo esto los tenemos aquí dentro. Son los mismos que atentaron en Atocha, que atentaron en Londres, en Nueva York, París y Bruselas. Y lo volverán a hacer, aunque la cuestión no es si van a volver a atentar, sino cuándo y dónde. Y como nosotros estamos con nuestras cosas políticas, no nos damos cuenta de lo verdaderamente importante, que es la hecatombe humanitaria.

-En relación a ello, ¿cómo valora la actitud frente a los refugiados a las puertas de Europa, con las fronteras cerradas y haciendo caso omiso a la petición de los ciudadanos?

-Sobre este tema es muy fácil hacer demagogia y colgar una pancarta en Madrid con el lema "Bienvenidos refugiados". Pero hay que estudiar quién los paga, educa, vigila, da la nacionalidad o los asienta. Desde el punto de vista del tema humanitario es incomprensible que Europa no tenga capacidad para afrontarlo y desde el punto de vista de la seguridad esta guerra contra el Dáesh no se ha ganado porque no se ha querido, pero ni los gobiernos ni la opinión pública, porque no estamos dispuestos a recibir legionarios, paracaidistas y marines en ataúdes. A esta gente hay que combatirla cuerpo a cuerpo en su territorio, así que luego no nos quejemos de las consecuencias cuando por cobardía no somos capaces de enfrentarnos a esas bestias. Por último, y aquí soy especialmente crítico, no sé si los civiles, como sociedad, hacemos todo lo que podemos, apoyando a Acnur, Intermón, Unicef o Médicos sin Fronteras, que están sobre el terreno con los refugiados. Es fácil criticar a los políticos y con razón, pero deberíamos mirarnos a nosotros mismos y pensar si estamos siendo lo suficientemente solidarios.

-También ha ejercido la docencia en la universidad. ¿Qué se les enseña a los periodistas del futuro?

-Se les puede enseñar muchas cosas, pero ellos también a mí. De hecho, lo mejor de la época en la que yo estaba en la facultad Francisco de Vitoria era el rejuvenecimiento y la obligación de reciclarse constantemente, porque carezco de esa capacidad tecnológica de los nuevos periodistas. Tú les puedes enseñar la importancia de la cultura democrática, de la moderación a la hora de hacer análisis, de la cultura general para saber de la historia de España y comprender muchas cosas. Aparte de técnicas redaccionales, que también hay que aprenderlas, no lo olvidemos.

-¿Qué camino está tomando la profesión con la llegada de las nuevas tecnologías?

-El oficio está en una tormenta perfecta. Tiene una revolución industrial con las nuevas tecnologías que están en plena eclosión, un cambio del cliente que requiere mucha más información, pero en un montón de soportes distintos; también un cambio en la manera de ejercer el periodismo. Y todo eso sin un duro, porque como sector industrial hemos llegado los últimos a la revolución. Estamos en un impasse complicado, pero del que tendremos que salir como ha salido la banca y el turismo. Así que lo que hay que hacer es salir a conseguirlo y punto.

-¿Por qué cree que la profesión siempre está a la cola respecto a la valoración por parte de los ciudadanos?

-Seguramente salimos en las encuestas de los últimos porque nos lo merecemos. Yo soy muy autocrítico con mi trabajo y con esta profesión. Creo también que deberíamos preguntarnos si de verdad los periodistas informamos de lo que interesa a la gente o quizá nos retroalimentamos con los políticos hasta el exceso. Por lo tanto, en cuanto la clase política sale mal valorada y nosotros, como colectivo y como profesión también salimos mal valorados, a lo mejor es que es nos estamos equivocando en cómo ejercemos el oficio.

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