Ignacio Fuente Cobo | Coronel experto en yihadismo

"Hay que combatir el yihadismo militarmente y también su narrativa"

"Lo importante es que las sociedades europeas y sus autoridades sean conscientes de la gravedad del problema y de la necesidad de proporcionar respuestas"

26.04.2016 | 10:38
El coronel, en un hotel de la capital zamorana.

"Una situación ciertamente complicada", así define el coronel Ignacio Fuente la amenaza yihadista "con un terrorismo muy extendido en algunas partes del mundo mediterráneo, fundamentalmente en Siria, en Irak, con la posibilidad de que se reproduzca o se extienda todavía más en la orilla sur del Mediterráneo, en Libia y afecte a otros países. Y con algunos de sus efluvios también afectando a nuestra propia seguridad vía refugiados, terroristas que vuelven a sus países de origen".

-¿Cómo hemos llegado a esta situación?

-Yo establecería dos causas principales. Una es la situación de confrontación de las dos grandes ramas del islam, chií y suní que están luchando por la preponderancia en el mundo musulmán de una manera muy evidente fundamentalmente en la zona de Oriente Medio pero también en otras regiones. Y hay otra causa filosófica y religiosa, derivaciones de corrientes de pensamiento del siglo XX cuyas derivadas más exaltadas más radicales son estos grupos yihadistas.

-¿Que diferencia hay entre el chií y el suní?

-Tras la muerte del profeta el islam se divide en dos ramas irreconciliables hasta nuestras fechas. Una era por línea de sucesión a través de la hija del profeta, Fátima, y su esposo el califa Alí y a la muerte del mismo, con sus sucesores, dio lugar a la rama del chiismo. Y luego hay otra que es la rama mayoritaria del islam, el suní, que no es una línea de descendencia directa del profeta, sino por elección de los sucesores, los califas.

-¿El término de guerra santa ha estado siempre presente en el islam?

-Algunos la consideran el sexto pilar del islam. La mayoría de los musulmanes la interpretan como una especie de superación interna por conseguir la perfección y el mayor sometimiento a la voluntad de Dios. Sin embargo, en determinadas corrientes se ha interpretado también como un sentido de expandir el islam por medio de la fuerza en aquellas sociedades que no practican este tipo de religión. Esta yihad ofensiva o mayor hoy tiene gran aceptación en los grupos radicales.

-¿Cómo han conseguido llegar a hacer un Estado y qué culpa tienen las potencias occidentales?

-Para el islam el estado perfecto es el califato, que en algún momento de la historia se perdió durante el siglo XIII con la destrucción de los abasíes por parte de los mongoles, que fue una tragedia en el islam. Desde entonces a nuestros días siempre ha habido unos movimientos de recuperación del califato. El imperio turco se consideró una versión imperfecta del califato. La idea de volver hacia los orígenes del profeta es el concepto del salafismo. Este mensaje ha sido recurrente a lo largo de los tiempos.

-¿Influyó la colonización de los países musulmanes?

-Si. Creían que el predominio de potencias que para ellos eran infieles (los tachaban de cruzados) se debía a que las sociedades musulmanas se habían apartado del recto camino, habían asimilado conceptos políticos e ideológicos que no se correspondían con el islam. Luego había que hacer era desprenderse de estos conceptos, las imperfecciones, las impurezas, etcétera y volver al islam originario, el de los tiempos de los primeros califas que para ellos significan perfección. Es un mensaje recurrente en todos los grupos yihadistas con independencia de su origen o su adscripción política.

-¿Son vistos como un movimiento de resistencia frente al occidente opresor?

-En algunos países adquirieron este concepto de resistencia frente la ocupación colonial. Por ejemplo el Egipto tuvieron una importancia muy grande frente al protectorado británico. Se trataba de islamizar la base social a través de políticas muy activas, sobre todo en la enseñanza y sobre la filantropía y la atención social en países que carecían de este tipo de políticas. Y conseguido esto a las élites políticas que se habían contaminado a través de la incorporación de conceptos extraños o procedentes de otras sociedades no les quedó más remedio que aceptar esta concepción del islam. Incluso en sociedades muy africanas como puede ser Nigeria el propio movimiento de Boko Haram (significa Educación y Prohibido), se puede interpretar en este sentido de rechazo a todo lo que viene de occidente empezando por la educación.

-¿Cómo han logrado tal poder militar?

-La guerra contra los soviéticos de Afganistán en los años 80 se convirtió en un campo abonado para la yihad. Van a confluir la corriente salafista procedente de Arabia Saudí y la de los hermanos musulmanes de Egipto y van a formar la primera internacional yihadista, origen de Al Qaeda. Posteriormente cae en decadencia porque no tuvo repercusiones importantes, salvo en Argelia, donde hubo una represión brutal. La segunda circunstancia de oportunidad se da a principios de este siglo con los atentados del 11 de septiembre y sus consecuencias de las invasión de Afganistán nuevamente, esta vez por parte de los norteamericanos, y de Irak. Y la tercera circunstancia se da con las llamadas primaveras árabes. Aquí ya no eran los cruzados o las potencias occidentales las que invadían tierras del islam, pero las circunstancias eran propicias para volver a poner en práctica todas estas corrientes tan radicales. Hablo de la Siria de Asad que era un movimiento laico del socialismo panárabe muy contraria a las versiones más puras del islam suní. Y lo mismo podíamos decir del Irak del presidente Al Maliki que dejan los norteamericanos cuando se van en 2011 incluso con más obligación de combatirlos que a los propios occidentales, porque son herejes que proceden de alguna forma del tronco común del islam.

-¿Las primaveras árabes dejaron vacíos de poder?

-Han creado el caldo de cultivo, las circunstancias y el territorio donde poder practicar el yihad.

-¿Cuando se dan cuenta del poder que tienen con el terror?

-Empezaron a ver el daño que podían hacer cuando lograron en los años 80 en Afganistán a los soviéticos, un imperio y un ejército considerado imbatible incluso por occidente. En Afganistán estas guerrillas armadas en buena medida por potencias regionales y por occidente son capaces de batirle. Y allí consiguieron una sensación de superioridad muy importante, salieron de Afganistán con el Corán en una mano y con la espada en la otra. Después en Somalia se dieron cuenta que el otro gran imperio el Norteamericano se retiró en cuanto se empezaron a poner las cosas feas en una misión de paz relativamente sencilla, y se dieron cuenta de que también esa potencia era frágil. Poco a poco fueron adquiriendo una sensación de imbatibilidad. Y con el 11 de septiembre consiguen atacar el núcleo duro de la potencia norteamericana, con todo el simbolismo que ello representa, que tuvo una repercusión en el mundo musulmán enorme, sobre todo en sectores que se consideraban rechazados o marginados por occidente.

-¿Cómo han conseguido penetrar en la sociedad europea, con los atentados de París y Bruselas?

-En Europa hay sociedades musulmanas que conviven dentro de las sociedades occidentales desde hace generaciones. Y una parte importante de esta masa social no está bien integrada y eso produce cierto resentimiento. Además grupos como el Daesh, están ciertamente presionados, en retroceso, en territorios como Siria e Irak y la forma de contrarrestar esta pérdida de poder y de credibilidad dentro del mundo musulmán, porque son movimiento que viven en base a la credibilidad, es golpear, conseguir unos efectos externos que no se pueden lograr internamente.

-¿Que dificultades tiene luchar contra este terrorismo?

-Quizá no podamos acabar completamente con estos movimientos que llevan generaciones proliferando en el mundo árabe. Lo que si podemos hacer es disminuir el nivel de violencia hasta un umbral que sea controlable. Es decir, que no sean capaces de modificar los modos de sociedad y los comportamientos políticos de sociedades como las nuestras. Pueden hacer daño, pueden golpear, pero no modificar los regímenes de libertades o las pautas sociales de nuestras sociedades. No es lo óptimo, pero si un objetivo deseable y alcanzable.

-¿Qué estrategias hay que seguir?

-Hay que seguir una línea muy proactiva para batirlos militarmente y sacarlos de territorios como son Siria e Irak e impedir que puedan constituirse en nuevos territorios, como Libia o el Sahel, es decir, privarles de su espacio vital donde puedan asentarse y prosperar. Hay que actuar también destruyendo la narrativa de estos movimientos, es decir, que no se presenten dentro de las sociedades musulmanas y sobre todo los sectores más desfavorecidos como un ideal a alcanzar, que no sea un paraíso para los combatientes europeos de origen musulmán que puedan ir a hacer la yihad allí. Romper la narrativa es fundamental, a través de los medios de comunicación las redes sociales, etcétera. Hay que dar esa batalla y ganarla. El tercer pilar es buscar mejores formas de integración de estas masas musulmanas que viven ya en nuestras sociedades y se van a quedar. No se trata de asimilar su cultura, sus pautas de comportamiento social y religioso, pero sí que se integren en cuanto a los valores básicos que sean comunes en las sociedades que los acogen.

-¿Debemos tener miedo?

-No porque si tenemos miedo perdemos la batalla. Hay toda una batalla de las narrativas que se basa mucho en el miedo, en la capacidad de influir y atemorizar a las sociedades a las que se pretende buscar como objetivo. Si caemos dentro de esta dinámica la primera batalla la ganan ellos. Ahora, hay que ser conscientes de que constituyen una amenaza importante y hay que diseñar las estrategias para batirlos y reducirlos a ese nivel que sea gestionable.

-¿La solución del conflicto de Israel y Palestina es clave o no tiene nada que ver?

-Sigue el conflicto latente, pero ahora ha sido sobrepasado por las circunstancias.

-¿España está en especial peligro por la reivindicación de al-Ándalus?

-Se amenaza más a otros países europeos que actúan de una manera más directa en Oriente Medio que a España. Pero si hay dentro del imaginario de estos grupos esa idea de Córdoba perfecta, aunque muchos musulmanes no sepan ni dónde está Córdoba.

-¿Militarmente, policialmente y políticamente se está combatiendo bien el yihadismo?

-Posiblemente hay cosas que se están haciendo bien, otras que se han hecho mal y otras que haya que mejorar. Lo importante es la percepción por parte de las sociedades europeas y sus autoridades de la gravedad del problema y la necesidad de proporcionar respuestas. Y que no es un problema solamente de los países del sur de Europa o los mediterráneos sino que afecta a todas las sociedades europeas y hay que buscar soluciones y mecanismos de respuestas que sean comunes.

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