Murales en Zamora: La metamorfosis de lo cotidiano

Los nuevos murales repartidos por la capital componen una original ruta, recogida ahora en una colección de láminas, que se convierte en un interesante reclamo turístico para la ciudad

09.01.2016 | 00:26

Tres años de proyecto, bocetos, pinturas y horas a la intemperie para realizar un "lavado de cara" a los muros de muchas calles de la ciudad de Zamora y convertir rincones sin encanto en lugares que desde hace meses se transitan cámara en mano. El nuevo equipo de Gobierno quiere aprovechar este reciente peregrinaje turístico para potenciar un nuevo valor en la capital. Todo este trabajo se recoge ahora en una serie de láminas que bajo el título "Mural Zamora. 2013-2015" resume la iniciativa municipal hecha realidad por los artistas Alejandro Pérez y David Sánchez y que se engloban con textos del arquitecto Francisco Somoza.

Desde la Rúa de los Notarios hasta la calle Luis Ulloa Pereira, pasando por los miradores de San Bernabé, El Troncoso, Pizarro o San Cipriano, zonas que ya estaban en los itinerarios de las guías como Balborraz y el Puente de Piedra o calles más céntricas como San Andrés y San Torcuato, se elabora un recorrido que ayuda al turista a recorrer la ciudad disfrutando de cada mural. Pinturas que además hablan de la propia historia de Zamora, como se puede comprobar en amplio mural de la calle Luis Ulloa Pereira, donde se hace un recorrido a través de los estilos arquitectónicos que pueblan la ciudad, con imágenes del castillo medieval, de la catedral hasta el mercado de abastos y el recinto ferial Ifeza.

Aunque las pinturas de gran tamaño son las que más sorprenden, como el majestuoso quetzal de Balborraz o la mágica casa del árbol en la parte trasera de la Casa de las Panaderas, el encanto también reside en aquellos pequeños dibujos realizados en rincones que sorprenden al visitante, quien, al doblar una esquina se puede encontrar con un ciervo, una mosca, una bicicleta, una canica o un pequeño jardín.

Era de esperar que la Semana Santa también se hiciera un hueco entre esta colección urbana. Es en la Rúa de los Notarios, donde, antes de encontrarse con una de las vistas más reconocidas de la Catedral, el espectador se topa con la imagen en blanco y negro de la procesión de la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo. "La idea clara de que el muro haría referencia a la Semana Santa no era suficiente para asegurar una imagen correcta y se manejaron distintas posibilidades, utilizando la opción sugerida por el señor Felipe de Castro Calvarro durante un encuentro informal", recuerdan los artistas.

Además de los murales finalizados, en la colección también se recogen las imágenes de todo el proceso de creación, recopiladas en el día a día de sus autores y colaboradores, y se aprovecha para descubrir nuevas vistas de la ciudad, gracias a los elevadores que se utilizaron para realizar las pinturas de mayor envergadura. "Son imágenes, en la mayor parte de los casos, imposibles e irrepetibles, y algunas solo al alcance de unos pocos. Fueron solo posibles gracias a las circunstancias del proyecto llevado a cabo", explican sus autores.

El arquitecto Francisco Somoza indica que el proyecto "pretende modificar la realidad para procurar que se perciba de manera distinta. Intenta convertir lo habitual en extraordinario, provocando imágenes inesperadas y en cierto modo inconcebibles". Un recorrido de arte y arquitectura y diseño que ya forma parte de los itinerarios turísticos de la ciudad.

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