Un militar en tiempo de guerras

El general y político toresano Francisco Javier Linage y Armengol, que empezó de cabo, vivió en primera persona las convulsiones del siglo XIX en las posesiones de ultramar y en España

05.09.2015 | 21:10
Francisco Javier y Armengol

Francisco Javier Linage y Armengol fue un militar y destacado político español, nacido en Toro (Zamora) el 14 de febrero de 1795, hijo del procurador de la Audiencia Manuel Pablo Linage y de Antonia Armengol, siendo bautizado al día siguiente de su nacimiento en la Iglesia Parroquial del Santo Sepulcro de la ciudad de Toro, según consta en su Certificado de Bautismo, inscrito en el Libro 3, folio 229v, código 227.12, que se encuentra depositado en el Archivo Histórico Diocesano de Zamora.

La profesión del padre, ejercida en una población pequeña, no debía ser muy rentable por lo cual, al ser una familia numerosa, faltaron los medios para costear una carrera a su hijo Francisco. Esta fue la razón por lo que al terminar la enseñanza primaria, pasara a trabajar en el bufete de su padre como escribiente, trabajos de la pluma que en el futuro le serían muy productivos.

En el año 1814 acompañó a su padre, que tenía que realizar unas diligencias en la Corte. Estando en Madrid decidió que quería ser soldado, para lo cual, sin pensarlo mucho, se trasladó a Cádiz para presentarse al general Pablo Morillo, que también era de Toro, y solicitarle poder alistarse como voluntario en la fuerzas que componían la llamada «Expedición Morillo a América», que se estaba preparando para salir con destino a nuestras posesiones en ultramar. El general le recibió bien y su petición fue aceptada, pero al no tener estudios superiores solo le pudo nombrar cabo primero, con destino en el Regimiento de Infantería la Unión, pendiente de embarque.

La expedición, al mando del general Pablo Morillo, estaba compuesta por unos sesenta y cinco buques, de los cuales dieciocho eran de batalla al mando de Pascual Enrile Acedo, incluyendo el navío insignia de la flota el «San Pedro de Alcántara», de sesenta y cuatro cañones. El total de la expedición era de unos 15.000 hombres, aunque el ejército destinado a combatir estaba formado por 10.600 hombres, organizados en seis batallones de infantería, dos regimientos de caballería, dos compañías de artilleros, un escuadrón a caballo, y un piquete de ingenieros militares, además de pertrechos y víveres. Fue la mayor expedición que salió de España, con tropas para controlar los movimientos revolucionarios que se estaban produciendo en nuestros territorios de ultramar.

Francisco Linage embarcó, con dos compañías y la plana mayor de su regimiento, en la fragata de transporte «Bella Bárbara». La flota zarpó de Cádiz el 17 de febrero de 1815, y después de cruzar el Atlántico sin incidencias destacables, arribó el 27 de abril en Puerto Santo cerca de Carúpano en la zona oriental de Venezuela. Una vez desembarcadas las tropas, la primera operación militar en la que participó Linage fue en la de reducir a los insurgentes en la Isla de Margarita, en el mes de julio, lo que le valió el ser ascendió a sargento 2º por méritos de guerra. De la Isla Margarita pasó, con su regimiento, al Puerto de La Guayra donde desembarcaron pasando de guarnición a Caracas.

Durante los seis años que permaneció en el continente americano estuvo presente en las siguientes operaciones militares: pacificación de la Isla Margarita, en las tomas de Porlamar y Pampatar en el mes de agosto de 1815; en las acciones de Cartagena de Indias y la pacificación del nuevo reino de Granada en el mes de diciembre; campaña de Guayana 1816-17. En julio de 1817 fue trasladado a al Regimento Infante D. Francisco, en el que obtuvo el grado de subteniente, asistiendo a todas las campañas de aquel año; en 1818 participó en el bloqueo que hicieron los rebeldes a la villa de Calabozo, y en la batalla de la Puerta, por la que obtuvo el grado de teniente; en febrero de 1819 estuvo en la operaciones sobre el paso del río Aruca y la persecución del enemigo hasta Canaviche; tuvo el privilegio de estar presente en la firma del armisticio entre el general Morillo y Bolivar, el 20 de noviembre de 1820 en Santa Ana -Trujillo, en el que se suspendían las hostilidades durante seis meses. A partir de la firma del armisticio, el general Morillo recibió la orden de regresar a España, entregando el mando al general Miguel de la Torre, ordenando que le acompañaran su secretario José de Caparros y el Capitán Linage, que había sido ascendido en el mes de diciembre, para lo cual embarcaron en Puerto Cabello el 1 de enero de 1821, zarpando con rumbo a la Península, y después de una corta escala en La Habana, arribaron al puerto de Cádiz, para llegar a la Corte a mediados de año. Morillo fue nombrado por el rey, Capitán General de Castilla, y él nombro a su vez ayudante de campo a Linage, con objeto de que continuase a su lado.

Su regreso a España se produjo en unos momentos bastante complicados políticamente (Trienio Liberal 1820-1823), ya que a partir de octubre de 1821 se produjeron una serie de alzamientos y asonadas de corte exaltado a lo largo de toda la geografía española, y lamentablemente Linage se vio involucrado, sin quererlo por lo acontecimientos que se iban desarrollando a su alrededor. El 30 de junio de 1822, siendo Capitán del Estado Mayor del 4º Ejército de Operaciones, al mando del General Morillo, fue elegido, por sus méritos e irreprochable conducta, tanto en América como en la Península, para llevar a cabo una misión especial en Asturias, para entregar unos pliegos y proclamas al general Palanca jefe de la 3ª División del Ejército. Cuya comisión puso a Linage en peligro en el último momento, pues fue detenido e iba a ser asesinado por unos oficiales de la citada División significados por su exaltación, logrando librarse por un efecto casual.

En 1824 el Conde de Cartagena fue destituido y el 4º Ejército licenciado, y Linage y el resto de los oficiales pasaron a licencia indefinida e ilimitada. Él pasó a prestar servicios en la Secretaría de la Capitanía General de Galicia, y a realizar trabajos extras, para poder mantener a su familia, como escribiente de un grupo de abogados liberales de La Coruña, ciudad en la que fijo su residencia. Le toco vivir otra época triste y lamentable de nuestra historia (La Década Ominosa 1823-1833).

En 1930 reingresó a su actividad militar, siendo nombrado Capitán del Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras, cuerpo en el que permaneció hasta el mes de junio de 1933, ya con el grado de Teniente Coronel, que fue trasladado a Vitoria, ciudad en la que fue hecho prisionero y encarcelado, por negarse a reconocer por escrito al pretendiente a la corona, Carlos María Isidro de Borbón. Permaneció en la cárcel hasta el 21 de noviembre que fue liberado por las fuerzas isabelinas que entraron en Vitoria.

Durante los años 1833 a 1840 participó en las acciones militares más importantes de la Primera Guerra Carlista: Vitoria, Orduña, Venta de Baizabal, Villarreal, Arlabán, Azua y Sondica en Vizcaya, Burceña en Burgos, Lecumberri en Navarra, Piedrahita en Teruel, etc. etc. Acompañó al general Espartero en la persecución de don Carlos, y en la batalla de Aranzueque obtuvo el nombramiento de Coronel. En el mes de agosto, tuvo el privilegio, por orden del general Espartero, de redactar el «Convenio de Vergara» y el manifiesto de «Mas de las Matas», que con el abrazo de los generales Espartero y Maroto en Oñate el 31 de agosto de 1839, se puso fin a la Primera Guerra Carlista.


Condecoraciones y cruces obtenidas por Linage

La Medalla de oro con el busto de S.M. por haberse distinguido en la gloriosa retirada de Calabozo y acción de Orión en febrero de 1818; Medalla de San Fernando de 1ª clase por la batalla de Unzá (Álava) en marzo de 1836; Medalla del tercer sitio de Bilbao; la de San Fernando de 1ª clase por el mérito contraído en la batalla de Medianas y de Bortedo (Burgos) en enero de 1838; Comendador de Isabel la Católica por su comportamiento en la acción de Piedrahíta en abril de 1838; la de San Fernando de 3ª clase por las acciones de Ramales y Guadarmino en mayo del 1839; la de Real y Militar Orden de San Hermenegildo por real cédula de febrero de 1840 y la de San Fernando por Real Diploma de abril de 1840, por el mérito contraído en el levantamiento del sitio de Bilbao terminado el 26 de diciembre de 1836; ascendido a general, en abril de 1840 después de la toma de Castellote, siendo nombrado segundo jefe del E.M. de los ejércitos reunidos, y por último fue senador por la provincia de Zamora en la legislatura de 1841.

Su nombramiento de general (Mariscal de Campo), dio lugar a grandes controversias y ruidosas contestaciones entre el cuartel general y el gobierno, que sostuvo ruda oposición, no por interés de la patria, sino por espíritu de partido. A lo que Linage contestó con un amplio artículo titulado «El Mariscal de Campo, D. Francisco Linaje, a los españoles», en defensa de su honor y de su trayectoria militar al servicio de España, que fue publicado en «El Correo Nacional» de 8 de abril de 1840 que tuvo una gran difusión entre la población. Como decía A. Navas en su artículo de «Zamora Ilustrada» de 1882: «El general Linage fue uno de esos modelos de probidad y de heroísmo que sufrió sin quejarse los rigores de la fortuna, la injusticia de sus enemigos, y la ingratitud de algunos de sus antiguos compañeros?».

En 1843 Linage acompañó al general Espartero en su destierro hasta Gibraltar, desde donde el último continuó viaje a Londres y el primero lo hizo hacia París, Volvió a Madrid después del decreto de amnistía. Falleciendo en la citada ciudad el 10 de enero de 1848, siendo enterrado, con honores militares, en la Sacramental de San Ginés y San Luis Obispo, actualmente desaparecida. (Ver nota necrológica en «El Clamor Público» de11 de enero de 1848).

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