Alejandro pérez carbajaL | Pintor

"No sé si alguien vendrá solo a ver los murales, pero seguro que se va con buena sensación"

"Estas pinturas tienen su parte de cosmética, pero los edificios no han necesitado ni cimientos ni apuntalarlos"

18.08.2015 | 00:42
Alejandro Pérez Carbajal.

Junto a su compañero David Sánchez, el zamorano Alejandro Pérez Carbajal es el pintor encargado de materializar el proyecto de murales en el casco antiguo.

-Son murales con gran variedad temática. ¿Tuvieron libertad para trabajar?

-Libertad, pero cuidado. De ahí que unas obras tengan un carácter de contraste, por así decirlo, y otras tengan capacidad integradora. La mosca de la plaza de Viriato puede generar cierta "sorpresa" y, por ejemplo, en la cuesta del Pizarro se decidió hacer una imitación de piedra porque la muralla pasaba por ahí, para intentar devolver la imagen que tenía. Dentro de esa libertad siempre intentas hacer cosas amables. No ha sido una decisión casual sino que obedece a pensar qué me gustaría ver en cada sitio y pintarlo, también porque creo que a la gente le puede gustar. Por ejemplo, la canica que está en la plaza de Viriato es un objeto que ha sido usado por grandes y pequeños.

-Se han convertido en nuevo atractivo turístico.

-Lo hemos hecho para que tenga buena acogida, pero tampoco le tengo tomado el pulso a la sociedad en ese aspecto concreto. No tengo datos de primera mano, pero si yo fuera a una ciudad y encontrase pequeños rincones de este tipo seguro que me iría con buenas sensaciones. Le da un aspecto más moderno a la ciudad del concepto que se tiene fuera. Se vende como la ciudad del románico y cuando vienes esperas ver templos, pero al llegar te encuentras este toque "resultón" donde también se utilizan otros recursos. No sé si habrá alguien que vendrá solo a eso, pero que te vas con mejores sensaciones de la ciudad, seguro.

-¿Ha sido complicado conjugar los murales con el románico?

-No. El románico en su día fue una novedad y, esto, aunque en otras partes no lo sea, en Zamora también es una novedad. ¿Por qué no van a poder convivir las dos novedades en contemporaneidad?

-Y se hará una guía turística con los murales.

-Va a ser un documento que le dará más unidad si cabe al proyecto, aunque los murales son en distintas zonas y cada uno tratan una temática.

-Para estas pinturas se prefiere el término mural al de grafiti. ¿Qué diferencia hay entre ambas? ¿Cuestión de connotaciones negativas?

-Hay que llamar a las cosas por su nombre. Lo único que se le exige al grafiti para ser considerado como tal es que sea ilegal y en el momento en el que eso no es así, es un mural. Las connotaciones negativas se las da quien quiera dárselas, para mí el grafiti tiene cosas muy positivas. Puedo entender por qué las tiene, pero deja registros importantísimos que son utilizados por muchísimos pintores de galerías. Es algo que está ya afianzado en el mundo artístico como movimiento. No hay por qué huir de la palabra grafiti ni de lo que representa.

-De hecho, empezó como grafitero.

-Se pueden conjugar ambas facetas. No es pasarse a un lado y no poder volver atrás. En su momento haré lo que tenga que hacer en un campo y en otro. Y se ha dado el caso de que he tenido que pintar encima de alguna pintada anterior más de una vez y lo he hecho con alegría. Me lo tomo una bonita casualidad. Y me gusta.

-Algunos plantean este proyecto como una mera operación de limpieza de las paredes.

-Se trata de hacer cosas más elaboradas y ordenadas en el ámbito puramente pictórico. Hemos querido hacer algo para todos y no solamente para nosotros. El grafiti es algo en cierto modo egoísta porque se trata de poner tu nombre. Nosotros hemos querido pintar algo para todos porque de hecho el promotor era el Ayuntamiento, por eso han sido murales muy generales y comprensibles para todo el mundo. Teníamos cuidado con respetar ciertos sitios y que no hubiera problemas en la manera en la que van a cambiar el entorno con la pintura.

-Otros dicen que es para tapar la decadencia o la ruina de partes del casco antiguo.

-Desde luego que tiene su parte de cosmética, pero los edificios no han necesitado ni cimientos nuevos ni apuntalarlos. Estamos hablando de una decadencia muy superficial, como si le pegas una mano de pintura a la fachada de tu casa. Es cierto que había lugares que estaban desolados, pero con esto basta. Al final se reduce a que hay fachadas que van necesitando arreglos pero en lugar de dar una pintura plana hemos hecho figuras.

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