Capacidad sin límites

Un grupo de alicantinos con problemas físicos y psíquicos visita Zamora en busca de convivencia e integración

09.08.2015 | 00:57
Integrantes de la asociación en el Museo Etnográfico. Foto Javier de la Fuente

Una silla de ruedas o unas muletas no deben limitar la actividad de aquellos que padecen discapacidades físicas o psíquicas. Esa es justamente la premisa que anima a los miembros de la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad "Frater" a seguir luchando por la integración. Es época de vacaciones y mucha gente aprovecha para salir de su ciudad y conocer otros lugares de la geografía española. Voluntarios y enfermos hacen lo propio, siempre y cuando su ajustado presupuesto se lo permita.

La sede zamorana de esta asociación ha acogido a un grupo de casi cuarenta alicantinos con discapacidad y le ha acompañado durante su visita por el románico. El objetivo principal de estos viajes es la convivencia y la integración. "Es fundamental que sean conscientes de su valía, y de que pueden hacer lo mismo que el resto de la sociedad" defiende Carmina Sobrino, encargada del ocio y del tiempo libre de la asociación en Zamora.

La situación de estas personas hace imprescindible salir de casa y relacionarse para asegurar su integración. "Rompemos barrera y demostramos que nosotros llevamos una vida totalmente normal, como todo el mundo, y que tenemos derecho a hacerlo", reivindica Gregorio Luis Carretero, responsable de Frater en Zamora.

Los alicantinos de Frater aseguran sentirse satisfechos con su visita. "La ciudad tiene lugares con mucho encanto, como el Mirador del Duero o la Catedral", reconoce el valenciano Samuel Grau mientras se muestra conforme con la accesibilidad de museos e iglesias. "No obstante no todos los rincones están adaptados a nosotros y por ejemplo circular por las aceras pedregosas del casco antiguo resulta complicado en una silla de ruedas".

Aunque es más que evidente el aspecto turístico de esta visita, no debe pasar desapercibido el matiz social que justifica el trabajo de Frater. De hecho su fundación en los años cuarenta se basa en la necesidad de contacto entre personas enfermas o con discapacidad.

Al fin y al cabo resulta beneficios tener relación con aquellos que tienen una situación similar y que pueden empatizar a la perfección con la enfermedad, así como animarse mutuamente a desarrollar todas sus potencialidades a nivel personal y social. "Hay gente que ha sufrido accidentes y que todavía no han asimilado su condición porque está reciente. Aquí pueden charlar con personas que llevan más tiempo, que tienen experiencia y que han aprendido a gestionarlo y superarse", expone Sobrino.

"Zamora es preciosa sin duda, pero lo que más valoro de los viajes es la convivencia con el resto de personas de la asociación", admite Desi Segarra, una chica con parálisis cerebral cuya voz es el teclado de su móvil. Por ese motivo el grupo agradece por encima de todo el contacto personal y está más que contento con el trato recibido en Zamora. Tal ha sido el éxito de la visita que se compromenten a repetir. La próxima vez, para conocer la Semana Santa.

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