Concejal de Barrios, Participación Ciudadana, Comercio y Turismo

Christoph Strieder: "La política en Zamora se movía por el camino del clientelismo"

"Aunque yo estuviera al margen de la FAVE, ellos no deben preocuparse por el trato que les vayamos a dar, será igualitario para todas las asociaciones"

20.07.2015 | 09:09
Strieder en su despacho de la concejalía de Comercio.

Christoph Strieder es el primer extranjero en convertirse concejal del Ayuntamiento de Zamora. Viene del movimiento vecinal, como presidente de Olivares y de la Asociación Vecinal Zamora. Por eso, sus funciones en el área de Barrios estaban más que decididas. Sin embargo, también tendrá que enfrentarse a dos pesos pesados como son Turismo y Comercio. No le tiembla la voz a la hora de explicar lo que considera que se ha hecho mal hasta el momento. Y sus ideas al frente de estas delegaciones parecen más que claras.

-¿Qué hace un nativo de Munich como concejal de Izquierda Unida en Zamora?

-Estudié filología española y mi camino estaba un poco marcado. Siempre tuve mucho interés por el país y de alguna manera son cosas del destino que determinan tu vida. Ese es mi caso. En Zamora tenía amigos y mi compañera también es de aquí. De esta manera llegué a vivir en esta ciudad. Me instalé en Olivares y me incorporé al movimiento vecinal. En algún momento, el anterior presidente quiso dejarlo y ahí entré yo.

-¿Cómo llega a Izquierda Unida?

-En el momento en que entré en la asociación de vecinos, comencé a moverme en la democracia de base en la ciudad. Después hubo un acercamiento a Izquierda Unida por la propia coincidencia con miembros en determinadas actividades. Sin embargo, no me acerqué con la intención de formar parte de IU. De hecho, hace cuatro años estuve en las listas pero no era militante, sino que entré después. Finalmente, se han dado estas circunstancias especiales en Zamora que me han colocado aquí, en esta Concejalía.

-El movimiento vecinal, en el que usted participaba ha exigido mucho durante los últimos años al PP. Ahora usted deberá responder ante sus antiguos compañeros de trincheras.

-Estar en el movimiento vecinal y estar en el Ayuntamiento son, filosóficamente, dos categorías diferentes. En el movimiento de base tú pides cosas, haces reivindicaciones para tu barrio, pides participación? Ahora, en el Ayuntamiento, siempre hay un margen administrativo y económico que te determina la libertad de tomar decisiones. Es una situación diferente. Uno desde la base siempre tiene que decir cosas y pedir soluciones. Y ahora, como concejal, intentaré cumplir con temas que son muy importantes para las asociaciones de vecinos, como una mayor participación de la gente.

-¿De qué manera?

-Por ejemplo, lo que vamos a hacer es que los escritos que nos remitan no terminen en un lugar oscuro que nadie controla, sino tomarlos en cuenta. La participación es una materia muy complicada que abarca muchos conceptos. Por un lado es que la gente se integre en los proyectos de los barrios. Pero también la participación es el núcleo de nuestro sistema democrático. La reivindicación de participación, de alguna manera, es un indicador de que hay un déficit democrático. Si la democracia funcionara realmente, la voluntad política saldría del pueblo. Porque democracia y participación son la misma cosa. Pero aquí, por diferentes razones, vivimos en una ausencia de participación. En este sentido, tenemos que trabajar en muchos niveles. Utilizar mecanismos como los consejos sectoriales y las asambleas.

-Aparece en el programa un punto para la consulta a los ciudadanos en temas de especial trascendencia. ¿Cómo cuáles?

-Para tener una pregunta al ciudadano necesitas un concepto. Es decir, me pregunto si esta ciudad necesita una fase de reflexión y debate sobre el modelo de ciudad. La pregunta sería: ¿Cómo podemos organizarnos con nuestros recursos para sobrevivir en el futuro de la mejor manera? Eso son aspectos del medio ambiente, de turismo y de comercio. Hay una serie de temas serios que se refieren al futuro de la ciudad y tal vez, en este contexto, se podría aplicar este plebiscito o consulta.

-Usted fue presidente de la Asamblea Vecinal Zamora, un ente creado por discrepancias con la Federación de Asociaciones de Vecinos. Ahora tiene que mediar entre ambas. ¿Cree que se pueden levantar suspicacias?

-La FAVE de ninguna manera debe tener razones de preocuparse por el trato que les demos. Será igualitario para todas las asociaciones de vecinos, iniciativas y reivindicaciones que nos presenten.

-¿Todo por escrito?

-Creo que es muy importante que la gente, para mayor objetividad del proceso, presente por escrito sus reivindicaciones o propuestas y un grupo competente tome las decisiones sobre estos asuntos. De esta manera podríamos frenar una práctica a la que nosotros estuvimos obligados durante mucho tiempo, y digo nosotros como participante del movimiento vecinal, que es una especie de clientelismo. No teníamos muy claros los procedimientos, quién decidía sobre los asuntos? Entonces intentábamos tener más que una buena relación: una relación de favores y contraprestaciones. En este marco se movía la política en Zamora.

-Pasemos a Comercio. Siempre ha habido quejas por parte de los barrios de que esta concejalía únicamente atiende al centro. ¿Tiene previsto remar en esta dirección?

-Exactamente. Para el comercio existen dos vías. Una es la que hemos visto en los últimos días, de pedir a Fernando Martínez-Maíllo y a Rosa Valdeón que se acuerden de Zamora o decir que hay que crear empleo fijo industrial. Eso es como magia, como pedir al cielo que llueva cuando hay sequía. Claro que es muy importante que en Valladolid y en Madrid tomen conciencia de la situación de Zamora, pero necesitamos más. Yo propongo una línea básica, que es empezar con lo que nosotros tenemos. Y lo que tenemos son barrios con un gran interés por desarrollar actividades. Hay ejemplos como los comerciantes de Riego-Feria o los de la margen izquierda del Duero. Son gente, sobre todo joven, que con un gran potencial de creatividad y entusiasmo están trabajando en desarrollar posibilidades de mejorar estas zonas de comercio. Eso es un trabajo que hay que apoyar por razones evidentes. Los barrios tienen situaciones difíciles, pero también muchas posibilidades de mejorar.

-Uno de los proyectos que llevan en su programa es abordar la situación del Mercado de Abastos.

-Aquí debemos echar toda la carne en el asador, porque es una situación que está llegando al límite del abandono. Desgraciadamente, viene de muy lejos y se ha mantenido durante mucho tiempo sin hacer nada, simplemente encargando estudios. Considero el Mercado de Abastos como un bien de interés para la ciudad, un bien turístico y con gran interés público. Dentro de cuatro años me preguntaré qué he hecho yo por el Mercado de Abastos para hacer valoración sobre mi gestión.

-En cuestión de Turismo, todos los grupos centraron su campaña en la llegada del AVE a Zamora. Todos menos IU. ¿No es tan relevante para ustedes?

-La llegada del AVE tiene cierta importancia, hay que tomarla en consideración y es cierto que el turismo tiene que orientarse a esta nueva situación. Pero también me parece como rezar para que llueva. El AVE llegará, pero no resolverá los problemas del turismo por arte de magia.

-¿En qué línea trabajará entonces?

-Lo primero, empezar por casa. Miremos nuestra ciudad. Nuestros recursos culturales son mucho más que el románico. Evidentemente, el románico es muy importante y se ha trabajado bien en diferentes programas, pero tenemos otros.

-¿Cómo cuáles?

-Hay un importante turismo ornitólogo. En Zamora tenemos una extraordinaria riqueza de pájaros y la gente de Europa busca lugares para contemplarlos. Sin embargo, no aparecemos en ninguna guía internacional de turismo ornitólogo. Ni si quiera Villafáfila.

-¿Y qué hace falta para conseguir ese objetivo?

-Es básica la publicidad. Aquí se ha gastado mucho dinero en publicidad en medios locales, como si los zamoranos debieran visitarse a sí mismos. Lo que tenemos que hacer son campañas de publicidad en el exterior: Castilla y León o Madrid, que son muy importantes. Buscar un turismo de cuatro o cinco noches, incluyendo la provincia como recurso natural para el deporte. Hacer una variedad de ofertas, que la gente pueda quedarse en la ciudad y hacer excursiones. Sería interesante una colaboración con la Fundación Rei Afonso Henriques para proyectos junto a Portugal. Hay un gran potencial en Oporto, una ciudad que ha subido muchísimo por los vuelos de Ryanair y sería interesante aprovechar ese tirón. Necesitamos una colaboración más allá de las fronteras, porque puede ser una propuesta muy interesante.

-¿Qué hay del Museo Lobo?

-A mí me hubiera gustado ponerlo en el edificio del Banco de España. Eso hubiera dado lugar a una nueva zona para el turismo, como la iglesia de Cristo Rey o incluso ampliar hasta la Universidad Laboral, que es muy interesante. Ahora, veremos en el futuro.

-En materia de Fondos Europeos, ¿qué trabajo hay por delante?

-Es un aspecto muy importante, porque necesitamos financiación. Es una tarea que tenemos que desarrollar junto a la Fundación Rei Afonso Henriques, porque la llevan trabajando desde hace mucho tiempo. Tenemos que organizarnos con ellos y aplicarlo de una manera inteligente. Siempre hay que preguntarse si los recursos que ponen a nuestra disposición llevan al bien de la ciudad y no causan problemas a la hora de mantenerlos, como ha ocurrido por ejemplo con el Ramos Carrión.

-¿Algún proyecto concreto?

-El Mercado de Abastos, por ejemplo. El anterior equipo de gobierno ya solicitó el 1,5% cultural de Fomento para fachada y edificio, pero necesitaríamos más subvenciones para darle sostenibilidad energética.

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