El muerto de Ricobayo fue estrangulado y asfixiado al introducirle arena en la boca

La autopsia fija la hora del crimen entre las dos y las seis de la madrugada del mismo día en el que fue hallado el cadáver en el embalse

 11:31  

SUSANA ARIZAGA La causa de la muerte del hombre asesinado que apareció flotando en Ricobayo fue el estrangulamiento y simultánea asfixia provocada por la inspiración de arena que el homicida u homicidas fueron introduciendo a la víctima en la boca, mientras se le oprimía el cuello con una mano. Se explica el origen del fallecimiento por la «estrangulación a mano combinada con sofocación por oclusión de la boca con arena», según ha podido saber este diario de fuentes próximas a la investigación.
El examen de los forenses indica que el óbito del vecino del barrio de Las Llamas, de 52 años, cuyo nombre responde a las iniciales de J.H.M., se produjo entre las dos y las seis de la madrugada del mismo día en el que fue avistado, el 13 de septiembre, por un pastor que cuidaba a su ganado en las inmediaciones del embalse del Esla. El cadáver del zamorano permanecía en la superficie, con el cuerpo introducido en el agua y la cabeza en la superficie, cubierta por una bolsa del Sacyl. La víctima estaba en posición prácticamente vertical por el efecto boya que, al parecer, hizo el envoltorio de plástico anudado a su cuello. Y se encontraba en la zona situada entre los dos puentes de Manzanal.
Por determinar está ahora, una vez conocido el informe final de la autopsia, cuántas personas participaron en el crimen, en el que están imputados por el momento como presuntos autores dos jóvenes gitanos, con los que el finado mantenía relación estrecha. Uno de ellos, cuyas iniciales son R.L.S., de 20 años, residente en Las Llamas, como el fallecido, es nieto del patriarca del «clan de Los Chinche» asentado en esa zona. El otro es un vecino de la Alberca, cuyo nombre responde a las iniciales de R.R., de 28 años, amigo del anterior. Ambos, con antecedentes penales, niegan que hubieran estado esa madrugada con quien era un hombre de confianza de la familia del arrestado de menor edad y que tuvieran algo que ver con su asesinato.
Los dos acusados permanecen en la cárcel desde que, acorralados por la policía judicial de la Benemérita, una vez iniciadas las investigaciones, decidieran entregarse a la Guardia Civil. Primero lo hizo R.R., en la Comandancia de Zamora, el 25 de septiembre, tras permanecer oculto y en paradero desconocido en algún lugar de la provincia desde el mismo 13 de septiembre. El segundo implicado en el suceso, R.L.S., acudió el 4 de octubre a la Guardia Civil de Sevilla, localidad hasta donde huyó tras el hallazgo del cadáver en Ricobayo. Al parecer, estuvo escondido en, al menos, dos casas, por lo que el juez imputó como encubridora a la dueña de una de esas viviendas, donde la Guardia Civil que seguía la pista al gitano zamorano encontró indicios de la estancia del imputado, su esposa y sus dos niños de muy corta edad en ese domicilio. El juez dejó en libertad con cargos a la vecina de Sevilla, a pesar de que negó que el joven R.L.S. se hubiera alojado con su familia en su casa e incluso que tuviera alguna relación con «Los Chinche», con los que tiene lazos familiares, según se indicó en su día.
Los dos principales sospechosos de haber acabado con la vida de J.H.M. se negaron, asistidos por sus letrados, a declarar en su momento ante la policía judicial y ante el juez que dirige la instrucción, el responsable del Juzgado número uno de la capital. El primer detenido por la Guardia Civil en relación con este caso fue el propietario del vehículo en el que fue trasladado el cuerpo sin vida del finado hasta el embalse del Esla para tratar de deshacerse de él bajo las aguas. También está imputado.

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