Lotería Navidad

Sanabria se lleva la mejor parte, 612.000 euros de un quinto premio y de pedreas

La administración de El Puente y un bar de Puebla llevan la fortuna a la zona l Un establecimiento hostelero de Fermoselle reparte 120 euros por décimo

 09:03  
Benjamín Matilla ante la sede de Loterías de El Puente, donde repartió abundantes terminaciones y pedreas.
Benjamín Matilla ante la sede de Loterías de El Puente, donde repartió abundantes terminaciones y pedreas.   Foto A. S.
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A. S./CH. S./J. A. G. Sanabria fue la comarca zamorana con más suerte en el sorteo de ayer. No hubo una alegría desbordada pero existió fortuna y algunos se fueron con la satisfacción de una ganancia o, cuando menos, de la recuperación de lo apostado. Dos décimos de uno de los quintos premios, del número 22.343, fueron expedidos en el bar Buenos Aires, de Puebla de Sanabria. La cantidad que cobrará el afortunado es de 6.000 euros al décimo. La Administración de Lotería número 1 de El Puente de Sanabria, por su parte, repartió en pedreas y terminaciones más de 600.000 euros, pendiente todavía de cotejar todos los resultados del sorteo. En Fermoselle, el Bar Moya, emplazado en plena Plaza Mayor, agració a los fermosellanos con los dos últimos número del gordo, embolsándose 120 euros por décimo.

El responsable del establecimiento del bar Buenos Aires, Jesús Martínez Sastre, explicaba ayer que los décimos se extrajeron de la terminal de apuestas instalada en su local. Jesús Martínez recibió, a lo largo de la mañana, la confirmación de ser uno de los establecimientos agraciados pero, en este caso, en repartir fortuna. Martínez desconocía quién o quiénes eran los agraciados con los dos décimos.

Junto con sus dos sobrinos, Sara y Rodrigo Villalba Martínez, dedicó unos minutos a instalar los carteles que anunciaban la buena fortuna terminada en 3. No hubo suerte para el número que jugaba la peña del establecimiento, el 11.374, que suscribe habitualmente, que coincide con la fecha de nacimiento, y que tuvo que cambiar uno de los números, al no estar disponible en el terminal de apuestas. «Estamos de suerte, si no damos el gordo esta noche (por ayer) con la Primitiva, lo damos el día de Reyes» expresaba el responsable del establecimiento.

En cuanto a quién podía haber llevado los dos décimos, era una incógnita, aunque no faltaron los rumores que apuntaban a que el premio ha quedado en la zona. Lo que sí se constataba en el Buenos Aires era que se había vendido mucha lotería por este sistema para clientes de fuera, no obstante, no podía precisar si la elección del número fue aleatoria de la máquina o bien si era un número solicitado expresamente.

Al conocerse el número, en el bar estaba la familia Martínez. Una de las hermanas de Jesús apuntaba durante la celebración del sorteo los números premiados hasta que llegó el quinto. «Mi padre -Matías Álvarez- nos inculcó la afición por el sorteo de Navidad», y lo hizo de tal forma que ayer continuaban apuntando las cifras hasta el final. La familia se decantó en este caso por «tirar de máquina», en sustitución de los legendarios décimos, porque la tenemos en el local. Subrayaban en el bar que la apuesta fue por terminal porque no se ha hecho mucha publicidad de este sistema de loterías, que a la postre ha sembrado la península de pequeños premios como el de Puebla. Y aunque algunos esperaban brindar con champán, o al menos con sidra, al final hubo tiempo de sacarle jugo a las burbujas.

En la Administración de El Puente, su representante Benjamín Matilla reconocía su satisfacción porque, sin repartir la suerte a lo grande, concedió más de 600.000 euros en terminaciones y pedreas. «Estoy contento con este sorteo» expresó. Las ventas de décimos han caído sustancialmente en este sorteo especial.

En el bar de Moya, en Fermoselle, la suerte de contar con los dos últimos números del gordo, 76.058, llevó la alegría al establecimiento porque cuando menos hubo generosidad.

La alegría se tornó en desencanto en Tábara, donde primeramente se anunció la venta, a través de terminal punto de venta, de un número premiado con 6.000 euros. Asunción Casado, cuyo marido regenta el establecimiento, recibió numerosas llamadas de los medios para detallar este golpe de fortuna y al correr la noticia por el pueblo más de uno marchó por plazas y bares para saber de los afortunados. Sin embargo, nada ni nadie daba fe de la suerte. Al final todo había sido un error en la página web de la Administración de Loterías y el quiosco instalado junto a la iglesia de Santa María no pudo colgar el típico cartel de aquí tocó la Lotería de Navidad.

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