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La jefa de Sección de Extranjería recibió relojes y bolsos caros por legalizar chinos

La funcionaria carece de liquidez y está pagando la hipoteca de su casa l El sumario recoge que pudo regularizar los papeles a la hermana de Ping

 10:21  

SUSANA ARIZAGA Las supuestas regularizaciones de inmigrantes ilegales chinos reportaron «relojes y bolsos de un alto valor económico» a la jefa de Sección de la Oficina de Extranjería de la Subdelegación de Zamora, Pilar García Vicente, apodada «La Vieja», imputada por los delitos de prevaricación, cohecho y falsedad documental, según publicaba ayer el diario ABC. Sin embargo, la trama china desarticulada en la operación Emperador llegó a pagar hasta 17.000 euros por esos trabajos, de acuerdo con las escuchas telefónicas recogidas en las diligencias de la Audiencia Nacional, en las que la esposa de Gao Ping especifica tal cuantía.

El supuesto pago de favores con relojes y bolsos de marcas caras a Pilar García Vicente vendría a estar corroborado por la falta de liquidez que la responsable de la Oficina aparenta tener. De hecho mantiene el pago de la hipoteca de su casa y poco antes de ser detenida dentro de la operación Emperador había reclamado judicialmente a su exmarido pensiones pendientes para el mantenimiento de sus dos hijos, de acuerdo con la información recabada por La Opinión-El Correo de Zamora.

En una conversación entre uno de los hombres fuertes de la trama y la mujer de Ping aquel alardea de haber obtenido favores de la funcionaria zamorana e incluso de pagarle los estudios de su hija «en Oviedo y que buscaría alojamiento al hijo, que pensaba cursar estudios en Valladolid». Asimismo, contó a la esposa de Ping, a Lizhen Yang, «que había traído a toda la familia de su cuñada, que tiene cuatro hijos, y que actualmente todos trabajaban para él», según lo publicado por ABC.

La funcionaria imputada en la organización mafiosa internacional dirigida por el empresario chino sería, según consta en el sumario de la causa, una de las personas encargadas de regularizar la situación de ciudadanos de China que entraban ilegalmente en España. Una de las gestiones más significativas que, al parecer, realizó García Vicente fue la de «conseguir, a principios de este año, una tarjeta de residencia para la hermana de Gao Ping», según el periódico nacional. La familiar del cerebro de la trama, «identificada como Chuhong Wu, estuvo viviendo en China durante un tiempo y, por tanto, no cumplía los requisitos de estancia mínima en territorio español para renovar la estancia legal».

Estos datos forman parte de las transcripciones de las escuchas telefónicas que efectuó la policía durante la investigación, en concreto en la que la mujer de Gao Ping y el hombre mencionado, llamado Lin Wei, de la máxima confianza del jefe de la organización, hablaron de García Vicente. La conversación tuvo lugar el pasado 11 de febrero y en ella la esposa de Ping indica a Wei «que el exvigilante de un almacén necesitaba que «la Vieja» le consiguiera el permiso de residencia, ya que pensaba que podía trabajar para ella en un futuro próximo».

La mujer agregó que, «como conocía las relaciones de su interlocutor con la funcionaria, debía ser éste quien se pusiese en contacto para hacer la gestión» con la jefa de la Sección de Extranjería de Zamora.

A lo largo de la comunicación Wei, «no sin cierto orgullo, respondió que ya había obtenido el permiso de residencia para el hijo de un conocido de ambos en solo una semana», con lo que quiso dejar clara «su ascendiente sobre la funcionaria» zamorana, ya que «explicó que fue las propia trabajadora la que se encargó de recoger la tarjeta para el chico», de acuerdo con la información publicada. El sumario recoge que «la mujer de Ping respondió que normalmente había que pagar 17.000 euros». Wei le explicó que ««la Vieja» le había dicho que no tendría problema en regularizar unas cuantas personas cada año». Y habría agregado que él mismo medió para que la zamorana formalizara los papeles a una joven china para que trabajara como niñera para su socio en una empresa de telecomunicaciones. «Fue un regalo mío», añadió, según el diario.

«Pero Lin Wei fue aún más lejos para demostrar a la mujer de Ping hasta qué punto tenía controlado este asunto», indica el ABC, «y relató que pagaba hasta los gastos escolares de la hija de la vieja».

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