Bruselas prefiere una subasta de Ceiss sin tener en cuenta la opción de Unicaja

La dirección de la entidad andaluza apura negociaciones con Almunia l España-Duero teme que la UE exija mayor recapitalización al banco

 12:55  

M. E. / ICAL El presidente de Unicaja, Braulio Medel, cuenta con el beneplácito del Banco de España para que la entidad andaluza sea el destino final del Banco Ceiss una vez éste sea saneado con una inyección directa de dinero público procedente de los fondos de rescate europeos. Medel pretendía que se aplicara el mismo modelo utilizado en la integración en Ibercaja de Caja 3 (donde quedó englobada la Caja Círculo burgalesa), pero Bruselas entiende que se tratan de procesos diferentes. En el caso de la andaluza y la castellanoleonesa, Almunia considera que se trata de una modificación del proyecto inicial de fusión con Ceiss a cambio de una ayuda del FROB de 2.000 millones de euros y, por tanto, Medel no podría llevar a cabo su intención: hacerse cargo de Caja España-Duero una vez recapitalizada y saneada.

De frustrarse la operación, la castellanoleonesa tendría pocas opciones en el mercado nacional

En el seno interno de Caja España no descartan que el jueves se produzcan «sorpresas» en la comparecencia de Almunia. El plan de reestructuración aprobado el viernes por el Consejo de Administración de Ceiss incluía una petición de ayuda de 600 millones de euros, el cierre de 250 sucursales y el adelgazamiento de la plantilla en torno al millar de personas (1.500, según el sindicato CC OO). Pero las mismas fuentes no descartan que Bruselas no se conforme y exija capital adicional. Los propios sindicatos afirman que el plan de reestructuración dado a conocer en el Consejo de Administración es hermano gemelo del «Plan B» que elaboró Caja España-Caja Duero en el caso de que no prosperara la fusión con Unicaja.
Todo está en el aire hasta el jueves, cuando lo que diga Bruselas determine qué porcentaje de accionariado tendrá el Estado en Ceiss. Si se cumple la previsión de la Caja castellanoleonesa, dicha participación bajaría del 30% dentro de un capital total valorado en 2.100 millones de euros por lo que, en el caso de la posterior integración en Unicaja el Estado no tendría presencia en el Consejo de Administración, otra cuestión que también quiere eludir a toda costa Braulio Medel.
Pero las tesis de Almunia parecen, de momento, contrarias a estos planes y pretende que la caja sea liquidada o subastada en un proceso competitivo, sin un comprador predeterminado. Si se cumplen los pronósticos más pesimistas, Europa exigiría mayor aportación de dinero y, a mayores, que el recibido ya del Fondo de Reestructuración se convierta también en capital. Eso supondría la nacionalización completa de la entidad y el camino que le quedaría por recorrer a Ceiss sería muy similar al de Bankia, pese a ser un caso muy distinto en el trasfondo financiero. El jarro de agua fría caería sobre las dos entidades. Unicaja no se saldría con la suya y el Banco Ceiss entraría en un mercado con un escaso margen de maniobra porque tras la integración de Banesto y Santander, quedarían pocas opciones de que el resto de grupos (principalmente el Sabadell, Ibercaja o La Caixa, todos ellos con otras entidades ya absorbidas) se interesara por la antigua Caja España-Duero.
Las opciones se abrirían, entonces, en el mercado extranjero. Fuentes de la propia Caja España presumían el pasado viernes de que, una vez saneada, podría apostar por otro «compañero de viaje» que no fuera Unicaja, pero internamente reconocen que tal opción es tanto o más remota que la posibilidad de continuar en solitario.
Bruselas impone límites al marco geográfico de operaciones que tenga Ceiss una vez nacionalizado, aunque sea de manera parcial, fijándolos en Castilla León, Madrid y Extremadura. Pero Caja España-Duero posee actualmente representación en todas las provincias españolas a excepción de Baleares y Canarias. De ahí que los sindicatos fíen el ajuste de plantilla y el cierre de oficinas en territorios como Andalucía, aunque no descartan que, dentro de la comunidad castellanoleonesa, provincias que aún cuentan con una gran estructura de personal como León y Salamanca se vean implicadas en las negociaciones que se abrirán a partir del jueves.

Los sindicatos confían en que la plantilla de Zamora quede excluida de los recortes

La intención expresada por los representantes sindicales es que las posibles bajas sean cubiertas con prejubilaciones con los empleados que hayan cumplido los 55 años en los dos transcurridos desde la fusión entre Caja España y Caja Duero, que en Zamora supuso el cierre de varias oficinas y la salida de un centenar de empleados. Es por eso que los sindicatos entienden que en la provincia zamorana no habrá repercusión en la plantilla, pero aún así, CC OO, que ha rechazado de plano el recorte de personal, entiende que el margen de maniobra a través de incentivos y prejubilaciones es muy estrecho.
En Castilla y León aún hay voces que apuestan por la continuidad de la operación con Unicaja. La presidenta de la Diputación de León y miembro del Consejo de Administración de Caja España-Duero, Isabel Carrasco, confía en que la fusión con Unicaja se cierre «de aquí a principios de febrero» y que no haya nacionalización, «independientemente del dinero que se necesite» y que el proceso se cierre «con el menor número de personas en la calle». A favor de que Unicaja se mantenga, indicaron otras fuentes de la entidad, juega la posibilidad que para la Andaluza supone la «expansión a coste cero» hacia zonas del norte y este donde todavía no tiene presencia, como Zaragoza, Galicia o Asturias. En todo caso, Bruselas tiene la última palabra y la explicitará en un margen de solo 48 horas.

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