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Educador de Calle del Centro Menesiano Zamora Joven  
Rubén Iglesias

«La exclusión social no está solo en los barrios periféricos o en familias sin recursos»

«Nosotros damos a los chicos formación académica y para la vida, pero el trabajo ahora es difícil de conseguir»

 11:08  
Rubén Iglesias minutos antes del comienzo de la jornada.
Rubén Iglesias minutos antes del comienzo de la jornada.   Foto José Lius Fernández

JUDIT CALVO
Como uno de los educadores de calle que trabaja en Zamora, Rubén Salas se encargó de contar a los ciudadanos cómo y por qué surgieron estos programas de los que ayer se cumplían diez años en la capital.

-Hace unos años hablar de educación de calle no era muy común. ¿Cómo se ve desde dentro el avance social en este sentido?

-Poco a poco, ahora tampoco se sabe qué es exactamente la educación de calle, pero sí va sonando el nombre. Todavía queda dar visibilidad al trabajo que se está haciendo y favorecer la coordinación de los servicios sociales para crear una red de trabajo conjunto desde la propia calle, donde están los chicos, hasta el instituto.

-¿Cómo afectada la crisis en estos programas?

-El presupuesto se ha recortado un poquito, aunque no tanto como preveíamos. Sí vemos más necesidades en el plan de búsqueda de empleo, formación? las necesidades varían mucho, pero nos está facilitando mucho las cosas incluir a los jóvenes que abandonaron el sistema educativo con 16 años para engancharlos y que vean una posibilidad de formación y en el futuro encontrar una salida laboral.

-¿Encuentran esas salidas laborales?

-La formación la encuentran, pero las salida laboral en pocos casos.

-¿La formación que reciben está enfocada al empleo?

-No directamente, la verdad es que sí trabajamos muy de cerca con los compañeros que llevan los Programas de Cualificación Profesional Inicial, conocidos como PCPI, para los chavales que han abandonado con 16 años y que ya que no van a volver al instituto, por lo menos que vuelvan al sistema y hagan un PCPI para que le sea más fácil reinsertarse en la educación. A partir de ahí se hace un trabajo no solo formativo, si no educativo, enseñándoles una manera de estar, de enfrentarse a un trabajo, una responsabilidad.

-¿Con cuántos chicos y chicas están trabajando en la actualidad desde Menesianos?

-Trabajamos con una media de 300 chicos al año en Menesianos, unos 400 en toda la capital. También depende de las circunstancias, hay algunos con los que tenemos solo un contacto de «qué tal estas y cómo te va en el instituto», y hay otros con los que hacemos una intervención muchos más directa y trabajamos desarrollo personal, vida afectiva?

-¿De dónde viene ese fracaso escolar?

-Depende de la situación, no hay un patrón concreto de problemas en casa o económicos. Nosotros trabajamos con jóvenes en riesgo de exclusión social y en un momento dado todos podemos estar en esa situación, bien porque en nuestra familia no hay ningún trabajador, bien porque nuestras capacidades personales no me dan para poder sacar la ESO, o vivo en un barrio donde no me pueden atender todas las necesidades que yo tengo. Eso estamos bien que está cambiando, porque la exclusión social eran personas que vivían en zonas periféricas sin recursos económicos y ahora ya abarca mucho más.

-¿Se muestran agradecidos?

-Sí, mucho. Puede que no durante el día a día en el que estás haciendo la intervención, pero con el paso de los días y de los años además de darte las gracias te llama para contarte un problema o también cuando le ha pasado algo bueno. Parece que no avanzas, pero luego te das cuenta de que las cosas quedan.

-¿Cuántas entidades trabajan en Zamora en educación de calle?

-Menesianos trabajamos en la zona norte y sur de la ciudad, Alviar, San José Obrero, Pinilla y San Frontis y Cruz Roja está en la zona este, por Los Bloques.

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