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El Santo Entierro estrena la época de montajes en su sede

Con su permiso, Santo Padre

Belenistas y miembros de la Iglesia avalan que la presencia del buey y la mula en el portal de Belén «no contradice las precisiones históricas» de Benedicto XVI

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Con su permiso, Santo Padre
Con su permiso, Santo Padre  
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JOSÉ MARÍA SADIA
El buey y la mula podrán quedarse en los belenes zamoranos. No lo dice el Papa Benedicto XVI, sino los propios belenistas y miembros de la Iglesia, quienes matizan que la fenomenal polémica sobre la autenticidad de los animales que dieron calor a Jesús en su Nacimiento o la ascendencia tartésica de los Reyes Magos tienen más de «estrategia publicitaria» para fomentar las ventas del libro «La infancia de Jesús» firmado por el Santo Padre que de órdenes expresas para desalojar los simpáticos personajes que ya cobran vida en hogares, centros culturales e iglesias.

Es más, el propio obispo de Zamora, Gregorio Martínez, «nos transmitió su apoyo y nos animó a seguir con nuestra labor de instalar los belenes», revela Francisco Iglesias Escudero, belenista zamorano de prestigio. «El belén es un vehículo para transmitir la fe, una representación plástica del nacimiento que mezcla tradición, leyendas y aportaciones populares», añade. Porque? ¿qué si no pinta el popular «caganet» en los montajes catalanes? Es decir, que las «precisiones históricas» que ha hecho Benedicto XVI «ni atacan ni contradicen» esta «expresión de la piedad popular». Con todo, no se han hecho esperar las primeras propuestas que excluyen las reses del portal que vio nacer a Jesús. Tampoco, improvisadas viñetas sobre la procedencia andaluza de los tradicionales Magos de Oriente, que, según el Papa, podrían haber partido del mágico mundo de Tartessos, aquella civilización de origen fenicio que ocupó el triángulo formado por Cádiz, Huelva y Sevilla y que muchos vinculan con el mito del mundo sumergido de la Atlántida.

«Todo esto no es más que una estrategia de marketing de la editorial que ha lanzado en España el libro del Papa y que no aporta absolutamente nada», razona Florentino Pérez, rector del Seminario San Atilano. Reconoce, no obstante, el joven sacerdote que a menudo se ha acudido a los evangelios apócrifos, aquellos que se escribieron unos 200 años después de la venida de Jesús, para «satisfacer la curiosidad» sobre aquellas partes de su vida más desconocidas.

El estilo del belén tradicional no ha sido, precisamente, una reconstrucción historicista. Las ovejas pastando, el buey, la mula, los Reyes de Tartessos? «También ponemos la castañera, el pescador, la lavandera? ¿Estuvieron allí realmente? Probablemente no, pero son personajes que llegan a la gente», explica el presidente de la asociación belenista «La Morana». ¿Qué ha aportado Zamora a la tradición popular? «Si acaso, el pastor tamborilero, aunque es un personaje que también puede darse en otros lugares», explica Iglesias Escudero.

Son muchas las representaciones y «todas son válidas», coinciden en señalar los belenistas. Zamora ya ha visto las primeras de este año, como la que ha puesto en escena la Real Cofradía del Santo Entierro en la Casa del Cofrade de la rúa de los Francos. O el que este lunes estrena la asociación Capitonis Durii (antigua estación de autobuses, 20.00 horas), un montaje temático en el que Indalecio Álvarez ha recreado el «Sinaí, el lugar donde Moisés habló con Dios».

Así pues, ¿podemos seguir poniendo el buey y la mula? «Claro, es una cosa que a los creyentes no afecta a nuestra fe», explica Florentino Pérez. Más bien la refuerza desde que San Franciso de Asís ideó el primer belén, aquel viviente, en un lejano siglo XIII en la ciudad italiana, con gran apoyo popular. Por eso, lo único que no se negocia en el alumbramiento de Jesús es la Sagrada Familia, la misma que con lo puesto huyó a Egipto, la que ha que dio inicio a un cristianismo que se mezcla con el sentimiento popular en cada una de las representaciones que alimentan el espíritu navideño de los hogares zamoranos.

Tampoco faltará la estrella de Oriente ni los llamados Magos, cuya presencia en los evangelios también es problemática. «El elemento de la estrella de Oriente lo único que busca es universalizar el hecho del nacimiento de Jesús», explica Iglesias Escudero. Habitualmente se han buscado referencias históricas y científicas para saber qué fenómeno astrológico condujo a los Magos -pudieron ser tres o decenas- llegaron a Belén para agasajar al recién nacido. Incluso se llevó a hablar del paso periódico del cometa Halley por la órbita de la Tierra.

Que la procedencia de Sus Majestades se sitúe, no en Asia, sino en la península, añade un elemento más de glamour y destapa la esencia del mito de la Atlántida, la civilización descrita con pelos y señales por el filósofo Platón y que estudiosos y arqueólogos se han afanado en descubrir algún día bajo las aguas del río Guadalquivir.

Los miembros de la Real Cofradía del Santo Entierro se han encargado de confeccionar el primer belén que luce la recién inaugurada Casa del Cofrade, situada en la rúa de los Francos. La exposición abre la temporada belenística, muy rica en la ciudad con montajes en varias iglesias, entre ellas, la propia Catedral. Quienes lo deseen pueden ver el montaje de cinco a ocho por las tardes de diario y de once a 14.00 horas durante los fines de semana.

«Tampoco sabemos si hubo castañeras y lavanderas, pero los personajes ayudan a transmitir la fe»

«Muchos son elementos populares, como el pastor tamborilero de Zamora»

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Asociación «La Morana»

«La polémica es una estrategia de la editorial para llamar la atención sobre los contenidos del libro»

«Si hubo o no buey y mula es una cuestión que no afecta a la fe de los creyentes»

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Rector del Seminario San Atilano

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