«Esta crisis se aprovecha para hacer limpia ideológica»

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Cristina Almeida, exparlamentaria con IU.
Cristina Almeida, exparlamentaria con IU.  Foto L. O. Z.

-Políticos, banqueros y empresarios dicen que el ciudadano ha vivido por encima de sus posibilidades y mientras surgen casos escandalosos de corrupción: ellos desfilan en los juzgados por estafas, prevaricación, quiebras...


-Ellos han vivido por encima de sus posibilidades, que han intentado sacar lo máximo posible, donde créditos sin garantía para tenernos pillados, vender por encima para llevarse el dinero y, luego, quedarse con las casas. Nos están educando para que nos sintamos culpables de la crisis: ¡joer, si nos hemos gastado más es porque ellos nos lo han dado! Ellos se lo llevan a Suiza, a los paraísos fiscales? pero se mete en la cárcel, como en Grecia, al que lo denuncia.


-¿Hay que recordar el pasado para no repetirlo o pasar página?


-En la dictadura hubo miles de muertos, con una represión y un exilio masivo. Fueron 40 años en los que es increíble lo que ocurrió y todavía están diciendo que hay que olvidar, cuando está ahí Rouco Varela que va a hacer 300 mártires o no sé cuántos de la "cruzada". Quieren olvidar lo que no les gusta recordar; y a los otros, hale, a los cielos otra vez. Están sembrando otra historia, la de su cruzada. Otros quieren instalar la de la democracia de derechos. La Iglesia quiere sentar una moral para todos cuando no la tiene ni dentro de sus estructuras. Y eso también va a estallar.


-¿Existe alguna salida a una situación económica que se escapa de la capacidad de maniobra de este Gobierno? Estamos en manos de Alemania, Europa y la banca.


-Mandan sobre nosotros, es verdad que hay una vuelta a la derecha en Europa; y en EE UU, aunque aquí no tanto. El capital ha provocado una crisis económica que él controla. La revuelta tiene que ser europea y hay que hacer otro modo de gobernar, que nos saquen de la crisis los poderosos que nos han dejado con la lechuga y el pepino, con cuatro cosas que no nos dan para cubrir nuestras necesidades, como nosotros les sacamos de su miseria tras la II Guerra Mundial. La gente no se va a callar. Nos están llevando a un retroceso mental, esta crisis económica conlleva una crisis ideológica y una caspa que se ha metido por todo el Estado. Están aprovechando para hacer una limpia ideológica, arrasar el modelo democrático e imponer una ideología de derechas y eso no se va a tolerar.


-¿El retroceso que auguran muchos a años de pobreza económica y democrática es posible?


-Podrá aparentar como posible, pero que esto estalla estoy segura. No sé si con cuatro años de Gobierno del PP, que no creo que los podamos resistir, pero estoy segura de que la gente se había acostumbrado a tener esos derechos y no le ha dado tiempo a reaccionar todavía a la pérdida de los mismos, pero cada vez hay una contestación más masiva.


-¿Qué está pasando con los partidos de izquierdas, que parecen más narcotizados que la población?


- El PSOE está ahora derrotado y no solo en las urnas, sino en sus iniciativas. Mientras que no digan que Europa es la que tiene que hacer las políticas democrática, es imposible el cambio con la correlación de fuerzas existente. Pero los ciudadanos no van a seguir soportando convertirse en los malos de la película o se llegará a una situación insostenible en Europa de la que no se salvará ni Alemania, que ya está tocando a sus propias políticas. Los partidos de izquierdas están en la época de «pa´tras» porque mucha gente se creía que iba a venir el salvador de las naciones Mariano Rajoy y mira.


-¿Quizás la izquierda perdió sus valores, sus puntos de referencia en el ansia de auparse al poder y lo está pagando ahora?


-No todos, reclamo la política como un hecho digno de entrega para cambiar el mundo y así lo hemos hecho cuando ha existido el compromiso. No quiero hablar en contra de la política porque la considero absolutamente imprescindible, quiero hablar de los políticos corruptos, pero los hay en todos los partidos. Corrupta está también la sociedad porque ha ido perdiendo valores, no los pierde solo la izquierda, hoy vemos que da igual que sean políticos, mercaderes, empresario, hay toda una corrupción inimaginable, en la justicia también; en los valores de la sociedad, política e ideológica: el que sea más pillo es el que más beneficio va a tener.


-¿Consecuencia de una falta de educación democrática?


-Pues claro que sí, ahora no va a haber una educación para la ciudadanía, Wert la ha quitado. Aquí hay que educar para ser miembro de la Iglesia Católica, para tener unos valores que ya no corresponden a la sociedad, para colocar valores sociales, éticos..., pero los suyos, no los de todos.


-La profesionalización de la política, con muchos que han llenado sus bolsillos y han vivido muy bien sin preocuparse de cuidar el Estado de Derecho, ¿no está detrás de esa corrupción?


-No quiero generalizar. Esas formas han conllevado una falta de pasión por la política, que no es una profesión, es un compromiso y aquí se ha hecho de ella, ¡hale!, el trabajo para todos: la familia, el sindicato, el municipio? y, al final, la gente es al que se ha quedado fuera de todo el proceso. Pero el poder lo tienen unos cuantos, no está en todos los diputados y concejales, sino en los que están en relación con los negocios, el urbanismo, con concesiones, y esos son muy pocos. Sí que los políticos se creen con derecho a estar siempre en el cargo, se acostumbran a no trabajar en otra cosa y eso elimina la crítica política porque para que te pongan en las listas tienes que callarte.


-¿Los políticos no están dando la talla en este momento tan difícil?


-¡Es tan fácil cargarse a los político! Hay una panda hasta de periodista que se forran publicando lo que sea, ¡que existe una falta de pluralidad y de diversidad! Hablar de los políticos como los únicos responsables es intentar crear otra alternativa a la democracia y eso es muy peligroso. Estamos viendo como se preparaba en Madrid un homenaje a Franco, y querer hacer creer que con Franco vivíamos mejor, con la miseria, represión, la negritud que tenía este país? La indefensión lleva a la gente a querer volver a lo que sea y donde hay que regresar es a exigir los derechos democráticos y sociales que hemos tenido y que nos quieren quitar con el miedo a la crisis, al desempleo.


-La población está desmoralizada, no sé si usted cree que acabará habiendo revueltas sociales.


-Ya está habiendo, en Madrid hay todos los días: la marea verde, la marea blanca, las manifestaciones de los discapacitados. El problema es canalizarlas y, sobre todo, que las fuerzas políticas no se resignen a que esto es Europa. Europa la tenemos que hacer también nosotros y si hay que cambiar lo que hay, tendremos que empezar a llevar a cabo acciones en todo el mundo. Ahora mismo está tocada España, Grecia, Italia, Irlanda, Portugal, pero si nos hunden a nosotros, hunden a Europa.


-¿Los políticos tendrían que conectar con esa sociedad desalentada y desarmada?


-Tienen miedo todavía y surgirán iniciativas, como ya hay, hasta de nazismo, como hubo en Holanda. La salida no es ir por cualquier lado. Hay que modificar la Ley Electoral para que pueda ser más plural y menos bipartidista, que eso llevará a que participe más gente, que los cargos se limiten y que la gente sepa que su vida no va a estar en el Congreso, sino en la calle y que tengan que hacer su campaña y convencer de su honradez.


-¿Se necesita una regeneración de la clase política?


-Absolutamente, y de la forma de la democracia, anquilosada. Y, a lo mejor, hay que modificar la Constitución y eliminar valores del pasado, incluso con la monarquía, con la impunidad. Meter en la cárcel al que ha sido corrupto y al que ha evadido capital y hasta que no lo traiga, nada.


-¿Los jueces tendrán un papel importante en toda esa limpieza?


-Ya me gustaría, por ahora de los pocos jueces que lo han hecho uno es Garzón y le han condenado por perseguir la corrupción, por la Gürtel, que es muy significativo. Empieza a ser perseguido por investigar a instancias de la Memoria Histórica y al final un abogado defensor de todos los corruptos, porque es el de Ruiz Mateos, del «caso Campeón» al otro, es el que le acusa de haber escuchado a los procesados y le denuncia, y en nombre de la Ley se lo cargan. La vergüenza más grande que hemos tenido en la justicia en este país.


-¿Estos poderosos no acabarán con la clase media cuyo surgimiento ha mantenido la paz social?


-Están intentándolo ya, es la que más está sufriendo, la pobreza ha aumentado por ello. Pero es muy difícil cargarse a la ciudadanía. Soy optimista, esto tiene retorno y espero que no llegue a través de la violencia. Europa ha aprendido ya a no tener guerras después de las últimas, ahora tiene golpes de estado económicos, que son tan terribles con los derechos; las guerras las hacemos en otros sitios. Ahora tenemos los suicidios, la desesperación, el daño a la sociedad en su tranquilidad física y psíquica.


-No me resisto a preguntarle por el «caso Urdangarín».


-En el país de los ladrones no se salva ni la monarquía. Si plantearan un referéndum para ver si los españoles quieren que las niñas sean reinas, dirían que no quieren ni al Rey porque la corrupción llega incluso a él, a quien la Constitución declara impune. Es una forma de otros tiempos y no puede estar garantizado frente al pueblo. Valió como elemento coordinador en una transición que no queríamos empezar con violencia, pero no se puede vivir en los laureles y, sobre todo, no se puede llevar hasta los laureles.

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